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Hay que decidir qué tipo de cambio queremos PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 26 de junio de 2007
Entrevista a Jaime Nebot
La asamblea definir a un modelo de país: lo dice el Alcalde de Guayaqui l. Él sugiere plebiscitos para mostrar lo que quiere Guayas. 
 
¿Por qué plantea usted un plebiscito paralelo si se entiende que los asambleístas llegan con un mandato de los electores?
Hemos visto diputados y asambleístas no sólo no hacer lo que sus mandantes quieren, sino hacer lo contrario. El pueblo se pronunció por un cambio, es cierto. La consulta y el sí a la convocatoria son la manifestación de un deseo de cambio. Fui coherente con esa posición del pueblo mayoritariamente aceptada.

Ahora, hay que decidir qué tipo de cambio queremos. Entonces, nada mejor que la comunidad se pronuncie por un modelo de país, de sociedad. Para ello, Hemos acudido a un mecanismo constitucional y legal muy claro, con antecedentes en Ecuador y en la provincia de Guayas. El artículo 106 de la Constitución establece con claridad la potestad que tienen los organismos seccionales para convocar una consulta.

El artículo 130 de la Ley de Elecciones establece que la consulta debe hacerse el mismo día de la elección convocada. Los gastos serán pagados por quien solicita la consulta. En este caso será el Consejo Provincial de Guayas.

Pero el resultado de la Consulta no es de obligatoria aceptación. ¿Por qué, entonces, quiere usted preguntar a Guayas temas que son de carácter nacional?
Esta no es una consulta que va a reformar la Constitución. No tiene efectos vinculantes ni obligatorios. Es una consulta superior porque tiene un mandato moral y cívico. Lo que queremos es que la Asamblea Constituyente sepa qué piensa Guayas. Eso sin perjuicio de que otras provincias o cantones puedan pedir lo mismo. No es una acción exclusiva. Nosotros lo hacemos en Guayas porque es nuestra circunscripción.

No se entiende por qué se harán esos plebiscitos sobre temas que, de hecho, serán tratados en la Constituyente.

Es una lucha de tesis. No es un enfrentamiento entre personas, de epítetos ni descalificaciones. Es un enfrentamiento positivo, de tesis. Nosotros queremos esto y hay gente que quiere otra cosa. Preguntamos en Guayas por dos motivos.

Primero: nosotros sí sabemos qué queremos preguntar y no queremos que se manoseen las preguntas.

Segundo, porque no podemos convocar la consulta nacionalmente. Sé que hay algunos prefectos y alcaldes de otras provincias que también quierenconvocar consultas. Lo van hacer, estoy seguro, el alcalde de Machala, Carlos Falquez; el de Babahoyo, Johnny Terán, entre otros. Nosotros queremos que la comunidad de Guayas se pronuncie y que la Constituyente sepa lo que piensa la gente. Si bien creo que estas tesis son todas convenientes para Ecuador y que ojalá las adopte la Asamblea, nosotros tenemos que limitarnos a lo que podemos hacer. El pronunciamiento de Guayas lo conocerá el país.

Y si la Asamblea, en su ejercicio legítimo y democrático, resuelve de manera distinta al pronunciamiento de Guayas, ¿qué harán ustedes?

Esperar a que sucedan las cosas para decidir qué hacer. Yo sí tengo estrategia. No se la voy a decir a Vanguardia ni a nadie. La revista sostiene que yo no tengo estrategia. Yo respeto eso, respeto la libertad de expresión, de información y no me molesta que se piense de esa manera. Pero nosotros sabemos dónde vamos. Si no lo entienden pues tienen el derecho a no entenderlo. Esta es una estrategia nacional ejercitada desde donde podemos ejercitarla.

¿Pero por qué no debaten abiertamente en el ámbito nacional?
No. Lo hacemos desde donde tenemos el control de saber qué queremos preguntar sin que se distorsione. Donde tenemos democrática y legalmente una muy buena oportunidad de que se implemente la consulta en la forma que queremos. Eso vale para el país entero. Guayas es parte del país. Pero no podemos más que predicar y actuar desde Guayaquil para el país. La aplico donde puedo hacerlo. De una u otra manera se discutirá en el país.

¿Acaso esto no nutre el carnaval plebiscitario que se puede armar en el país?

Nosotros pensamos que nuestra tesis tiene una amplia aceptación y además lo hacemos rápido porque tenemos un plazo que está enmarcado en la ley para presentar la consulta.

El debate viene después cuando se vote por el sí o por el no. Esa es la democracia. En el fondo hay dos esquemas.

El país quiere un cambio, pero hay dos formas para hacerlo. Uno para vivir mejor y otro para mal. No soy sectario y no dudo de la buena intención. Las tesis que nosotros proponemos aplicadas en otras partes han permitido a los pobres una salida. Casos Chile, España, Canadá. Las tesis contrarias, aplicadas en otras partes, no han permitido a los pobres, desgraciadamente, una vida mejor. Una cosa es el planteamiento para vivir mejor desde el lado económico y otra es vivir en libertad con un régimen totalitario.

¿Usted plantea la consulta porque teme que el número de elegidos socialcristianos no tenga el peso suficiente en la Asamblea Constituyente?

No tiene nada que ver. Este es un mandato para todo el mundo, para los asambleístas socialcristianos y de otros partidos. Mandato cívico de Guayas. No es una cosa político-partidista, ni político-electoralista. Es un derrotero de país a discutir. Este es nuestro concepto de las principales cuestiones para que el país funcione y para que el cambio sea para bien.

Para el Partido Social Cristiano, esta parece ser también una elección crucial. ¿Renace o desaparece?
No voy hablar del Partido Social Cristiano. Esta elección es clave para el país. Pero no por el éxito o no de los partidos. Me alegra que el Partido Social Cristiano esté planteando tesis. Me alegra que haya una apertura a independientes. Creo que es distinta la forma en que el partido ha enfocado la elección. Me alegra mucho y estoy de acuerdo con eso. Sin embargo, lo importante aquí es el modelo de país.

Pero la impresión que hay, aquella que se comenta, es que usted sigue dándole la espalda a la política nacional.
Ese es el punto de vista de la revista Vanguardia. He dicho que mi forma de servir el país es hacer bien lo que hago. Desde Guayaquil lo he hecho de muchas formas. Desde aquí he demostrado que se puede discrepar y avanzar civilizadamente.

Desde Guayaquil hemos hecho cosas que han sido emuladas por ciudades pequeñas y grandes. Desde aquí hicimos un movimiento autonómico que ve en la autonomía la unidad en la diversidad. Desde aquí planteamos tesis nacionales. Desde aquí podemos hacerlo en la forma que queremos hacerlo. Esto hará meditar, de una u otra manera, al país, aunque las consultas no se den en las circunscripciones. Si eso es ser localista, soy localista

¿Dónde quedó el discurso de que era la hora de las corrientes ciudadanas?

¿Acaso el voto no es el pronunciamiento de la corriente ciudadana? Obviamente, como el voto no será total habrá dos corrientes: los que aprueban y los que la rechazan. Soy coherente. Las corrientes ciudadanas son por el sí o por el no. Los partidos políticos tendrán que enmarcarse en las corrientes. Es la hora del modelo de desarrollo. La hora de la consulta.

Se entendía que es la hora de la Asamblea Constituyente cuyo estatuto prevé un plebiscito para aceptar o rechazar la nueva Constitución.

Dice el estatuto que debe haber un referendo. ¿Pero usted cree que en este país se respetan las leyes? Puede haber ese plebiscito. ¿Y si no hay? Nosotros sabemos dónde vamos. Hasta aquí llego con la entrevista porque prefiero que crean que no tengo estrategia.

O quizá su estrategia corresponda a una especie de separatismo como el de Santa Cruz, en Bolivia.
La voluntad popular no se puede encasillar en sedición, secesión o separatismo. Ahora, yo tengo una visión autonómica. Nosotros caminamos hacia una autonomía radical. Autonomía es libertad. Autonomía con voluntariedad con respeto a la libertad de acción regional y citadina.