INICIO arrow REVISTA VANGUARDIA arrow El lobby de las misses arrow arrow arrow
El lobby de las misses PDF Imprimir E-Mail
Martha Ormaza   
martes, 03 de julio de 2007

Las reinas de belleza son un ícono folclórico del país. qué político no quisiera tenerlas en sus filas. ¿no es cierto, presidente? 

 

La eliminación de las coronas de belleza, en el país de las reinitas, ha traído distintas reacciones en los medios regios. He sido objeto de descargas emocionales y sentimentales. “Por qué no escribes que haber sido reina de belleza no es una vergüenza, sino un algo que ha dado sentido social a la vida de una joven que, por lo general, no sólo es bonita”, me dijo una ex miss. Más de una hermosísima ex reina de belleza sintió amenazado su pasado y mucha de su razón de ser. Me he visto casi obligada a tocar este tema.

Al igual que los deportistas que regresan al país con su presea, estas mujeres pusieron todo de sí para representar al Ecuador con amor y dignidad. Ojo: yo no estoy a favor de la diferenciación de las mujeres por su aspecto físico y menos de las actuales franquicias que globalizan la belleza femenina. No me faltaría más. Saldría perdiendo, desde varios puntos de vista. Aduzco una tradición, parte de nuestra cultura mestiza, tanto como el ceviche, la fritada, los toros de pueblo o los sanjuanes. Eliminar a la reina de cualquier festejo local, equivale a decapitar a la capitana de la chacota. La fiesta sin batuta femenina no es fiesta.

Hemos visto al Presidente y a su gabinete itinerante, bailar, cantar y gozar de las fiestas de los poblados de nuestra geografía. Han movido sus cinturas folclóricas, emparejados con las reinas de cada localidad. Yo no entiendo por qué, ya no son aconsejables los concursos de belleza adolescentes. ¿Se tratará, acaso, de una sobredosis momentánea de anfitrionas con cetros, bandas y coronas? Lo que he percibido es que la popularidad del Primer Mandatario ha bajado después de sus recomendaciones en relación a este tema… Bueno, y en relación con algunos temas más que no tienen vela en este entierro: confrontación con los medios, banca, grupos sociales, pativideos, descalificación del Congreso...

Recuerdo la certeza con que repudió el cargo de Primera Dama. Nos declaró primeras damas a todas. Eso trajo un buen sabor de boca a muchas mujeres, incluso a quienes la retórica no hipnotiza. Pero cuando calificó como “porquerías” de telenovelas a varias portadas de la revista Vistazo nos pusimos a hilar más fino. El Presidente dice esto y después lo contrario. Lo que hace con la mano, lo borra con el codo, me digo.

Yo, como la inmensa mayoría de los ecuatorianos, respeto esa publicación, a cuyas tapas artísticas nunca consideré vulgares. Me pregunto: ¿qué exactamente molesta al economista Correa, más todavía cuando una de estas aventajadas féminas de portada actualmente forma parte de su lista de candidatos para la Asamblea? ¿Por qué Rosanna Queirolo es la excepción a la regla, que cautiva al Gobierno y a su proyecto? Sabemos poco de ella. Esta guapísima modelo fue presentadora de televisión.

También fue asesora de imagen de la mismísima Anabella Azín. Y conocemos que participará en el octavo casillero de la lista nacional de Alianza País. A las simples neuronas femeninas, jamás ajustadas con coronas de belleza, llegan sensaciones contradictorias. ¿Es bueno o malo que estos rostros femeninos públicos vayan a la Asamblea? ¿Llenan mejor los cupos de género? Lo que es yo, prefiero, como siempre, pensar bien. Aduzco toda esta contradicción, a la limitación del gasto electoral. No es novedad el efecto mediático favorable a los fines electorales.

La política ha recurrido a personajes famosos. ¿Cómo nos explicaríamos si no, que Ronald Reagan, el pistolero de Hollywood, haya llegado a ser presidente de los Estados Unidos? ¿Cómo entendemos que el ex Mister Universo, un inmigrante, el monstruo futurista de la cinematografía de la ciencia ficción, Arnold Schwarzenegger, sea el actual gobernador de California? ¿Cómo asimilar que la porno star Ilona Staller, más conocida como la Cicciolina, haya sido diputada reelecta del Partido Radical Italiano? No creo en los estereotipos machistas de la rubia tonta, menos en el de la fea intelectual por compensación. Es obvio que tampoco creo que el hombre de imagen pública esté predeterminado. No se trata de géneros ni de estereotipos, reflexionaba en voz alta, ante el grupo de ex reinitas que, con elegancia, sostenían en sus manos, a modo de abanico, las barajas que a cada una tocó en suerte.

Cleta, mi sabia amiga, a quien adorna un “soberano” currículo, me hizo una pregunta con la cual me selló la boca y me mandó a concentrar en el juego. ¿Sabes qué es el marketing? Ella misma contestó, sin lugar al respiro: “Vender lo que se pueda, como se pueda y a quien se pueda… sin hacer notar la urgencia. Y menos… en tiempos electorales”.