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Big Brother dejó de ser ficción PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 03 de julio de 2007

EE.UU. tendrá acceso a datos privados de turistas. La Union Europea le dio luz verde.

 

Europa replantea lo privado que se hace público. Le tomó un año, pero lo consiguió. La Unión Europea y Washington concretaron un acuerdo que permite al Gobierno estadounidense conocer al menos 20 datos personales de todos los viajeros que llegan a su territorio procedentes del Viejo Continente.

La medida persigue dos fines casi exclusivos: controlar el ingreso de terroristas y, adicionalmente, evitar el lavado de activos. Lo primero a raíz de los atentados del 11 de septiembre del 2001 y lo segundo porque precisamente se quiere evitar el financiamiento de grupos terroristas y de mafias dedicadas al narcotráfico. Pero también reglamenta la forma cómo EE.UU. accederá a la información y el tiempo que dispondrá de ella. En definitiva, Europa colabora con Washington, pero a su manera, toda vez que desde el 2003, la información era exigida por Washington a su arbitrio.

Poco parece estar oculto para el Gran Hermano, como se conocen los servicios secretos estadounidenses. Esto se debe a que los datos de los viajeros tienen relación a cosas que parecieran ser tan personales, como el lugar específico de hospedaje o si el tiquete aéreo lo compró en efectivo, cheque o a crédito y hasta qué agencia se lo vendió. En realidad, lo que parece ser una exageración en Estados Unidos es la normalidad. Nadie quiere correr riesgos y menos las autoridades. A casi seis años de los atentados, el temor por nuevos sigue latente en una sociedad que no se fía ni de los aliados. Es así.

Wolfgang Schaüble, ministro del Interior de Alemania, país que ocupa la presidencia semestral de la UE, estimó, sin embargo que las negociaciones con EE.UU. estaban cerradas en un 98 por ciento. Los dos puntos restantes sólo son cuestión del cumplimiento de meras formalidades. Así lo ve él. Lo cierto es que cada país miembro de la unión debe dar su visto bueno, después de una nueva consulta con los estadounidenses.

Pues a pesar de haber conseguido lo que querían en Washington el acuerdo alcanzado no termina por convencerlos del todo. La versión oficial es que hay progresos evidentes. Pero para ellos el tema no está cerrado. Europa colabora con la guerra contra el terror que lleva adelante el régimen de George W. Bush, pero pone limitaciones.

Está consciente del peligro del terrorismo. Lo ha padecido ella misma, pero le preocupa la protección de la privacidad y el uso que puedan hacer de esa información, por eso quiere limitar la transferencia de datos. “Se trata de encontrar un equilibrio entre la protección de la privacidad y la cooperación de las investigaciones antiterroristas con nuestros socios”, dijo Franco Frattini, comisario de Seguridad y Justicia de la Unión Europea.

Lo principal ya está resuelto. Es decir, el acuerdo que se alcanzó se fundamenta en el número de datos que las aerolíneas que vuelan a Estados Unidos están obligadas a proporcionar, el tiempo que pueden permanecer almacenados esos datos y cuál es el mecanismo de transferencia de esa información. Sin embargo, desde el lado europeo hay países que mantienen una frontal oposición. Por ejemplo, Francia es el que más reparos puso en los últimos borradores del acuerdo, por considerar excesivo el tiempo que EE.UU. almacenará los datos (15 años según la última propuesta).

Los debates llegaron a conclusiones. Se estableció que la UE transferirá 20 datos. Elllo pese a que en el anterior acuerdo figuraban 34, por lo cual las comunidades europeas lo consideraban excesivo. La forma de acceder a los datos también se modificó. Antes, los estadounidenses tenían acceso directo a la información que manejaba la aerolínea. Pero ahora, están en la obligación de pedirla a las compañías que serán las encargadas de entregarla.

Europa consigue así hacerse de un acuerdo que a vista de la mayoría de sus miembros se ve justo y necesario. Si no se conseguía hasta julio, Washington estaba en la libertad de negociar bilateralmente con cada compañía aérea la entrega de los datos. A criterio de Frattini, lo que se ha conseguido es un paraguas europeo contra las imposiciones estadounidenses.