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La Ley energética no ataca de raíz el problema PDF Imprimir E-Mail
Luis Calero   
martes, 03 de julio de 2007

La propuesta del Gobierno no se enfoca en combatir el elemento que promueve el contrabando de combustibles en el país: el subsidio.

 

El proyecto de ley de Soberanía Energética e Hidrocarburífera no tenía mayor trascendencia para la solución del problema que pretendía combatir: el contrabando. Políticamente, puede que la propuesta tenga viabilidad luego de las acusaciones que el presidente Rafael Correa hizo contra los diputados.

Sin embargo, el proyecto, tal cual fue enviado por primera vez al Congreso, tiene al menos tres inconvenientes: 1) pretende solucionar un problema por sus efectos y no por las causas; 2) privilegia exageradamente la acción punitiva por sobre las decisiones económicas, y 3) violenta elementales derechos de las personas, al incluir como sujetos de control a todos los consumidores finales, a pretexto de corregir la desviación del uso del gas, que bien pudiera ser un problema mayor que el contrabando. En el 2006, el subsidio de los combustibles estuvo en el orden de 1 080 millones de dólares. Pero esos recursos no sólo se perdieron por el contrabando sino, por ejemplo, en el caso del gas de uso doméstico por su uso para otros fines: piscinas, restaurantes, piladoras, etc., como todos en el país conocen.

Adicionalmente, el proyecto de ley soslaya la estructura de comercialización y pretende castigar directamente a los distribuidores y a los consumidores finales; de hecho, no considera la relación que los primeros tienen con las comercializadoras. La Dirección Nacional de Hidrocarburos (DNH) debiera enfocar sus esfuerzos en controlar a las comercializadoras y no únicamente a los distribuidores porque, de lo contrario, se está desnaturalizando la actual estructura de comercialización.

En el pasado se han adoptado por lo menos dos sistemas que han buscado dar solución al problema del contrabando. Uno de ellos es el sistema de cupos: cada distribuidor tiene asignado un volumen mensual fijo, pero se han dado problemas en poblaciones de frontera donde, por ejemplo, en una semana se consume ese cupo y se produce el desabastecimiento para el resto de la población.

El otro sistema aplicado en el país es de carácter pesquisante, policial: incautaciones y clausuras que no han sido suficientes, porque el problema sigue existiendo. Al toro hay que tomarlo por los cuernos y no lanzar camaretas para tratar de ahuyentarlo. El problema de fondo se llama subsidio y los desajustes que éste genera no se resuelven exclusivamente endureciendo las sanciones por las irregularidades que se puedan cometer en la comercialización y distribución de los hidrocarburos.

El país sigue ensayando y reinventando sistemas de control policial. Las propias Fuerzas Armadas y la Marina en particular han celebrado convenios para el control del contrabando. La pregunta es ¿se ha solucionado el problema? No. Porque no se ataca la verdadera causa. El contrabando y el desvío en el uso de los combustibles son los resultados de un precio subsidiado. Si la solución está en el precio, entonces hay que eliminar el subsidio o cuando menos focalizarlo. Las propuestas de focalización no se han aplicado por el costo político y por no haber encontrado el mecanismo 'perfecto'. Ese comportamiento está permitiendo que una mayor imperfección del mercado prevalezca.

La variedad de recetas que se han dado incluye: vender los cilindros de gas con la presentación previa de la planilla de consumo eléctrico, facturar cada venta, crear una base de datos nacional para vender, un cupo de un cilindro por mes, previa presentación de la cédula de identidad y que quienes quieran comprar más deban hacerlo pagando el precio internacional, entre otras.

La otra propuesta presidencial de realizar una consulta en el 2008, sobre si se quiere la eliminación del subsidio, tampoco tiene asidero; si al pueblo le preguntan usted quiere un cilindro de 1,60 o uno de nueve dólares, ¿a quién se le va a ocurrir pedir que le cobren nueve dólares? Si el Gobierno desea -y no lo han hecho otros- solucionar el problema debe focalizar el subsidio. Sancionemos a los contrabandistas, pero solucionemos el problema del subsidio que favorece a los sectores de mayor capacidad económica.