REVISTA VANGUARDIA
¿La panacea está en la bioenergía?
| ¿La panacea está en la bioenergía? |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 10 de julio de 2007 | |
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Europa entra en la era del biocombustible. Un riesgo: destinar amplias tierras a monocultivos de maíz o de azúcar. Los biocombustibles entran en la agenda internacional. Si hace cuatro meses el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llegó a un acuerdo con su similar de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, para una masiva producción y desarrollo de biocarburantes, ahora el turno es de Europa. Debido al elevado costo y a una inminente escasez de los combustibles fósiles, la Unión Europea está dispuesta a realizar las inversiones necesarias para conseguir nuevas alternativas. Lograrlo no es tarea fácil. De hecho, al menos en el campo de los combustibles derivados de productos agrícolas, lleva un retraso sobre las metas que hace dos años debían cumplirse. El desafío de los biocombustibles dominó la agenda del foro internacional convocado por la Unión Europea. En él fueron analizados los riesgos y los beneficios. Claro, además del impacto ecológico que provocaría el desarrollo de esa fuente energética. Entre los asistentes estuvo el presidente brasileño, Lula da Silva, junto con el primer ministro de Portugal, José Sócrates, y la comisaria comunitaria de Asuntos Exteriores, Benita Ferrero- Walner. Acompañados de ONG, empresarios y expertos en la materia, el objetivo fue diseñar una estrategia para el empleo de biocombustibles. La UE fue clara. En marzo pasado, los líderes se comprometieron a que en el año 2020, un total del 20% de la energía que consuman los países miembros, provenga de fuentes renovables, con un mínimo de 10% de biocombustibles en el caso de la gasolina y gasóleo de transporte. Pero el detalle es que en el 2006, el consumo total de biocarburantes de la Unión Europea fue sólo de 5,38 millones de toneladas. Puede parecer excesivo, pero apenas representa el 1,8% del total de combustibles usados en ese período, apenas 0,8% más que en el año anterior. La cifra está por debajo del 2% que, en el 2003, la Unión se propuso conseguir hasta el 2005. Como se ve, la tarea no resultará fácil. Pero en la reunión no todo fue miel sobre hojuelas. El comisionado europeo sobre Medio Ambiente, Stavros Dimas, enumeró algunos problemas relacionados con la producción de combustibles alternativos, y que especialmente afectan a países latinoamericanos. La realidad es que para suplir la demanda se requeriría por ejemplo, que Brasil use el 3% de su superficie agrícola sembrando caña de azúcar para producir 10% de su consumo energético total. Para ese mismo objetivo, EE.UU. requeriría 30% de su superficie agraria sembrando maíz y la UE el 72%. Dimas puso otro ejemplo: en México la tortilla hecha de maíz, plato fundamental especialmente para 50 millones de mexicanos pobres, aumentó de precio en gran parte por la demanda de maíz para elaborar combustible. En definitiva, el experto sostiene que la utilización de biocombustibles como el etanol sólo será viable a largo plazo si se cumplen dos condiciones: sustentabilidad y promoción de este tipo de energía de segunda generación. La principal observación va por el tema del impacto en los precios agrícolas. El precio de los productos, sobre todo los cereales, y también los lácteos, subirá probablemente entre un 20 y un 50%, en los próximos diez años, según Loek Boonekamp, director de Mercados y Comercio Agrícola de la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE). Todo por la demanda de biocombustible. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO, en sus siglas en inglés) también realizó una advertencia similar, especialmente sobre el encarecimiento del azúcar y de aceites vegetales. Sin embargo, el más categórico fue Meter Mandelson, comisionado de Comercio de la Unión Europea, quien dijo que Europa debe actuar para impedir que un crecimiento en la producción de biocombustibles fomente la destrucción de bosques tropicales. La cita abrió el debate. Por un lado los ecologistas y su discurso verde, y por otro los expertos que ven la necesidad real de reemplazar a los combustibles fósiles. Con sus tesis corresponderá armar una estrategia que los satisfaga. Pero, al menos, algo ha quedado claro en Bruselas: los biocarburantes tienen un próspero futuro y eso da buenas razones de sonreír a Luiz Inácio Lula da Silva, principal promotor de la alternativa en América Latina. |








