REVISTA VANGUARDIA
Ecos de la batalla que Nebot no soñó
| Ecos de la batalla que Nebot no soñó |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 10 de julio de 2007 | |
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El Presidente amargó la vida al alcalde y a sus aliados. Ahora alistan la contraofensiva. La semana pasada, el cruce de acusaciones y amenazas entre Rafael Correa y Jaime Nebot fue reemplazado por banderas, pancartas, avisos publicitarios y hasta rimas. Las calles de Guayaquil y los postes de alumbrado público se convirtieron en portaestandarte de las diferencias. Nebot no está solo en esta lucha. Lo acompañan los representantes de las Cámaras de la Producción; el prefecto Nicolás Lapentti, y Carlos Estrada, presidente de la Junta Cívica; las entidades más criticadas por el Presidente. Con ellos dialoga a diario. Las últimas reuniones fueron a propósito de la intención de sacar del Directorio de la Comisión de Tránsito del Guayas (CTG) a los representantes de las Cámaras de la Producción y de la Junta Cívica. La tarde del viernes 29 de junio, Lapentti y Estrada acudieron a la Municipalidad. Fue a eso de las 15:30, cuando el burgomaestre calificó la demanda planteada como un nuevo ataque de Correa, pero uno que a su parecer se veía venir. Estrada, entonces, recomendó que sea Enrique Herrería, abogado de la Junta, quien afronte la demanda. Nebot lo apoyó, pero dijo que consultaría a otros constitucionalistas. “Hay que evitar —dijo— que Correa cambie todas las leyes del país”. Las reuniones sobre el tema siguieron el sábado. En la residencia del barrio del Centenario recibió a Renato Carló, de la Cámara de la Pequeña Industria, Teodoro Maldonado, de la Cámara de Comercio; Carlos Andrade, de Industrias; y a José Centeno, de la Construcción. El encuentro que empezó a las 10:00 duró una hora y sirvió para que los empresarios pidieran su ayuda, que él lidere su defensa. Nebot les dijo que él respaldaba la presencia de ellos en la CTG, porque el sector privado debe saber qué se hace con el dinero que aporta. Los empresarios se retiraron, luego llegaron más figuras, como el concejal Vicente Arroba, de radio Sucre, para otra reunión. Nebot no deja cabo suelto. Cada acción o reacción está pensada por él. Y los que lo conocen no dudan de que es suya la rima que ensayó la semana pasada. Esta ilustró el cambio de formas que hay en esta lucha contra Correa que, mirada desde Guayaquil, será de largo aliento. Por eso las camionetas y policías metropolitanas, los camiones y tractores de la Municipalidad que Nebot sacó a la calle para evitar que los buses interprovinciales accedieran a la ciudad por la Av. Benjamín Rosales, fueron reemplazadas por vallas publicitarias, adhesivos y banderas que repartieron los metropolitanos. ¿Fue él quien creó el eslogan “El que se mete con Guayaquil, se mete conmigo”? Así parece. Él no lo ha dicho, pero se sabe que se mandó a elaborar un millón de pegatinas. El costo fluctuó entre 75 000 y 100 000 dólares. Se llegó a un acuerdo con las empresas de vallas de publicidad. Paradójicamente, la primera firma en poner una valla fue Publivía, del yerno de León Febres Cordero, Miguel Orellana, con quien Nebot está distanciado desde hace algunos años. En una breve declaración por teléfono celular, Orellana dijo que eso lo trata directamente la Municipalidad. El costo por el arrendamiento de cada espacio, 1 200 y 1 500 mensuales. Luego, le siguieron empresas como Grupo K, Letra Sigma y Amofin, cuyos directivos decidieron asumir el costo de ciertas vallas por el mes de julio. Esa es la versión oficial. Sin embargo, se dijo a Vanguardia que la publicidad permanecerá hasta septiembre; hasta pocos días antes de que se realice la elección de asambleístas. Correa dañó el estilo de vida del Alcalde. Ahora trasnocha y madruga. Sus jornadas, de por sí cargadas, se han alargado así como sus conversaciones con amigos y asesores. Palabras más o menos aptas para oídos castos y golpes de puño sobre la mesa lo ayudan a desfogarse. El café pintado y la gaseosa oscura light lo acompañan todo el día. Luce cansado. No admite que lo fotografíen al final de la tarde. Prefiere para eso las mañanas, cuando —dice— está pulcro. La Junta Cívica le da un apoyo fundamental. Apuntala sus tesis, a pesar de ser un organismo cívico. Alberto March, vicepresidente de la entidad, se defiende. Si por política se entiende invitar a levantar el fervor cívico —dice— para que las personas se preocupen por su ciudad y por su país, sí, hacemos política. “En la coyuntura actual son las agresiones del Gobierno Central a Guayaquil lo que aglutina a los guayaquileños, la Junta Cívica y Alcalde en un solo puño”. Entonces, embanderaron la ciudad. Lo hacen desde hace ocho años, pero este ha sido el de mayor inversión, con más de 100 000 dólares en gastos. Se lo consultaron al alcalde y él aceptó. Jaime Rumbea, director ejecutivo de la Junta Cívica, explica que para promocionar su campaña se valieron de la base de datos de correos electrónicos de universidades, gremios, medios de comunicación, ONG y cámaras. Se hicieron más de 7 000 banderines y se colocaron en automotores 10 000 adhesivos con la leyenda “Guayaquil embanderado, Guayaquil bien parado”. El Alcalde se sabe atacado. No imaginó encontrarse a alguien como Rafael Correa. Por primera vez, reconoce la gente del entorno, Nebot prefiere ser cauteloso. No quiere a Correa como enemigo. Cada vez que le recomiendan que sea más duro, más frentero, él no compra la propuesta. Es que Nebot tiene puesto un ojo en las encuestas. Las conoce. Sabe que aun en la misma ciudad, Correa goza de buena popularidad. La estrategia entonces es manejar bien la imagen y no exponerse. Nebot ha medido a Correa en Guayaquil. Sabe que el movimiento PAIS ya ha puesto diez mil personas en la Nueve de Octubre. Por eso un amigo suyo, creyendo interpretarlo, dice que él reconoce que hay en esta ciudad “muchísima gente que le guarda gratitud por la obra, pero sabe que Correa se ha sabido ganar a esos grupos”. También tiene otras consideraciones para el Presidente. Por ejemplo que sea católico o que maneje una ideología de servicio. ¿Nebot ha cambiado en este aspecto? Sus amigos dicen que sí. Se ha vuelto un riguroso practicante. Cada domingo asiste a la misa de la iglesia María Auxiliadora. A sus 61 años, el ex candidato a la Presidencia, tiene la sangre más fría. Pero esta vez Correa lo buscó en el reducto al cual se había limitado en los últimos años: Guayaquil. Y Nebot reacciona porque esa ciudad la administra según sus preceptos. “Lo que se quiere es apuntalar un proyecto de ciudad para los próximos 50 años y él es el líder que se necesita para ejecutarlo. Por eso lo defendemos. No defendemos al socialcristiano que fue electo Alcalde, sino al que la mayoría eligió”. Renato Carló resume así el apoyo de los sectores productivos. Cierto es que el Alcalde no quiere asumir públicamente la conducción del Partido Social Cristiano. Pero además de escoger a los candidatos a la Asamblea se reúne con ellos en el Gran Hotel Guayaquil o en casas de sus amigos. Los anima, les da consejo de cómo declarar ante los medios y les refuerza sus tesis. De eso y más muy poco se filtra. Cuando trasciende algún detalle en los medios, se enoja. Como ocurrió hace tres semanas, en la Alcaldía, cuando departió, en un almuerzo improvisado, con el alcalde de Machala, Carlos Falquez, el analista Franklin Verduga, y el concejero Jaime Nogales. Allí dijo que él emitiría la información cuando esta lo concerniera. Ahora, pocos de su círculo cercano quieren hablar porque no quieren quedar como chismosos. A su manera, el gobierno de Rafael Correa ha sido para él una avalancha difícil de detener. Hasta ahora la vía Nebot estaba encaminada a acelerar la autonomía a partir del éxito de una gestión municipal. Para eso había dado pasos, entre históricos y simbólicos, como el cambio de nombre del aeropuerto Simón Bolívar por el de José Joaquín de Olmedo. Ese hecho hacía parte de su autonomía al andar. El gobierno de Correa, otro guayaquileño, no comparte ni el proceso ni sus fines. Y esa transición implica un paradigma nuevo que no figuraba en la estrategia de ser un alcalde exitoso y desde allí proyectar ese ejemplo al país. Así Nebot que fungía de líder de la alternancia, vuelve a tener que encarar un liderazgo nacional. Eso explica que haya tenido que hurgar hasta en su vena poética para librar una batalla que no imaginó cuando se recluyó en Guayaquil. |








