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La marca Correa y sus goles PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 10 de julio de 2007
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La marca Correa y sus goles
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 7 EL NACIONALISMO
La visión retro con empaque de izquierda

El Gobierno ha azuzado y explotado una visión nacionalista. Rafael Correa ha ganado liderazgo en un país sin norte y recuperado principios como la soberanía, con canciones que fomentan el espíritu nacionalista militar de los 70. En ello funda la esperanza de una alianza de mutuo interés con las Fuerzas Armadas.

Esa visión retro es uno de los motores del discurso oficial. El truco está en sentarse entre dos sillas. Porque, por un lado, confronta a Estados Unidos con un discurso antiimperialista y, por otro lado, el gobierno de Correa aterriza, de planchazo, en la realidad. En el arbitraje de la Oxy o en la negociación de las preferencias arancelarias (Atpdea), le ha tocado adaptar dramáticamente su discurso. Para el candidato Correa y su equipo no importaba perder las preferencias arancelarias.

La compensación fiscal para los exportadores no debía superar los 30 millones de dólares. Y de Presidente, el 31 de mayo, escribió a Nancy Pelosi, vocera del Congreso, a Harry Reid, representante del Senado, y a los congresistas de Estados Unidos, para decirles lo que calló siendo candidato: como producto del Atpdea, en el 2006 las exportaciones a Estados Unidos, sin considerar el petróleo, alcanzaron los 540 millones de dólares. Cerca del 54,5% del total de ventas a ese país. De eso, un 40% tenía la ventaja de las preferencias. En sus misivas reconocía que se perdería 350 000 empleos directos si se eliminaran las preferencias.

Una inflexión más notoria se ha dado en el caso Oxy. El 18 de junio, la canciller María Fernanda Espinosa afirmó en El Comercio que “Ecuador se acoge al sistema de arbitraje (en el caso Oxy)”. El 23 de junio, Correa adjudicó la cita a un error de interpretación. Claro, el Presidente siempre sostuvo que no aceptaba el arbitraje, sin entender que aun para desconocerlo, Ecuador debía pelear en las cortes del Ciadi. Luego contrató abogados y ahora tiene una defensa estructurada para afrontar el caso en Nueva York...

 8 EL PASADO
El humus que nutre el efecto caníbal

En la política nacional, los líderes han cosechado sobre las cenizas de sus antecesores. Rafael Correa no es la excepción. Igual que el judoka, que usa la fuerza del contendor a su favor, el Presidente utilizó todo lo que era impopular para aumentar su capital político: la mala imagen de los partidos, el fastidio que provoca el Congreso, el statu quo representado por instituciones, sectores empresariales, bancarios, periodísticos. Dicho de otra manera, Rafael Correa es un producto genuino del establecimiento nacional.

Esto no ha cambiado en la percepción de la gente: un 92% piensa que la gestión del Congreso es mala o pésima. Igual piensa un 85% sobre la partidocracia (partidos y movimientos políticos), un 70% sobre el Tribunal Supremo Electoral y un 77 sobre el Tribunal Constitucional… 68% de personas estimaron en junio, según Market, que la gestión presidencial es buena o excelente en el tema bancario.

¿Dónde está la trampa? No en la crítica ni en algunos cambios que el Mandatario quiere lograr. Está en la forma como se procesan esos cambios. Por ejemplo, el Congreso no vota, en la ley bancaria u otra, basado en el conocimiento. Lo hace mirando las encuestas y evaluando lo que es popular.

El Gobierno ha patrocinado y aupado esta línea que, en ciertos casos, puede resultar improcedente e irracional. O conducir a una concentración de poder que acabe con los necesarios controles que debe tener la administración pública. El caso concreto, en este sentido, es el excesivo poder que se le ha querido otorgar a la Junta Bancaria.

El Presidente ha aprovechado, de paso, esa licencia que le da la impopularidad de sus adversarios políticos para poner funcionarios cuestionados por manejos indelicados en lo público o en lo privado (Galo Naula, María de Lourdes Andrade, Luis Maldonado…). Es un punto que la izquierda que acompaña al Presidente no ha relevado. El efecto caníbal que lleva a la demolición de todo lo que ha sido cuestionado sigue primando.