INICIO arrow REVISTA VANGUARDIA arrow ‘Rafael Correa está a la derecha de Macri’ arrow arrow arrow
‘Rafael Correa está a la derecha de Macri’ PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 31 de julio de 2007

Entrevista a Jaime Durán

Jaime Durán y Santiago Nieto, de Informe Confidencial, asesoraron a Mauricio Macri y ganaron la apuesta: llegó a la Alcaldía de Buenos Aires un hombre de derecha, multimillonario y dueño del club Boca Junior. Durán compara ese triunfo con el de Rafael Correa. He aquí sus razones. 

 

 

¿Cómo ve a la derecha frente al fenómeno Correa?
Se ve una oposición muy dispersa, desordenada y sin un liderazgo nacional que la aglutine. El alcalde Nebot está muy centrado en Guayaquil y ni el coronel Gutiérrez ni Álvaro Noboa tienen el liderazgo ni la fuerza para idear una oposición nacional.

 El fenómeno Correa tiene que ver con algo que está sucediendo en América Latina: hay un relevo generacional. Líderes nuevos que están respondiendo a los electores que son hijos de la internet, de la Tv, de los medios electrónicos frente a líderes antiguos formados a la sombra de Velasco Ibarra, Perón y Lázaro Cárdenas. En ese sentido, y aunque parezca absurdo, hay parentescos en el triunfo de Macri en Buenos Aires y el de Correa en Ecuador.

 Sí, es absurdo porque Correa no es un producto de internet ni encarna los valores de la nueva generación. Va a misa, tiene una ideología del pasado e insulta como se hacía en el pasado. No se ve la similitud con Mauricio Macri.
Los dos son jóvenes que hacen campañas con humor, bailan, cantan y hacen cosas que nunca habría hecho Velasco Ibarra ni podría hacer con eficiencia Álvaro Noboa. Correa es un híbrido. En su campaña hubo cuñas con muy buen sentido del humor. Los electores querían gente nueva y, en ese sentido, veo la similitud con Macri.

 Macri es de derecha. Pero formalmente expresó una idea más posmoderna frente a Correa que ve el poder con magnificencias totalmente anticuadas.

Me parece que el presidente Correa está a la derecha de Macri porque es mucho más religioso, cree en ideas más arcaicas, como el socialismo antiguo y ahora el control de precios, que son mucho más de derecha. Pero en lo formal sí son parecidos.

 Macri es el primer candidato que hace una campaña plenamente posmoderna. No tenía experiencia política, no hacía parte de un partido, no hizo caravanas, no dio ni un discurso y está rodeado de un montón de técnicos, con PhD, que están pensando en el futuro.Un rasgo de los antiguos dirigentes, que comparte el presidente Correa, es fijarse bastante en el pasado.

 ¿Qué tan sostenibles son las cifras de los sondeos cuando la figura que encarna el cambio, el presidente Correa, carece, en realidad, de valores posmodernos?

Creo que las cifras tienen mucho que ver con un rechazo a una forma de hacer política que fue muy censurable. No hay que olvidar que el país vivió una etapa de abuso de políticos tradicionales que volvieron propiedad privada a la Justicia, a los poderes del Estado y de fiscalización. Se vivió una etapa formalmente democrática pero de enorme abuso. Pero es verdad que hay elementos de la sociedad democrática del siglo XXI, que no acaba de asimilar el presidente Correa. Y por ahí le pueden venir graves problemas.

Lo grave para la política y para el país es que, a pesar de ese perfil, no se ve una alternativa contemporánea a Correa.
Si vemos los números con frialdad, Jaime Nebot conserva unos porcentajes importantísimos. Pero hasta donde se ve, no ingresa a la política nacional. Y fuera de él, no hay en la oposición algún líder que tenga un respaldo amplio.

 Creo que los políticos de la modernidad, van a morir. Es un problema de relevo generacional. Van a morir políticamente aquellos que no aprendan a pensar con la internet, con la globalización, con un mundo en que el hedonismo es el eje de la vida. No podemos seguir discutiendo si los anticonceptivos son o no buenos.

 Pero justamente Nebot no va en el sentido de esa mutación.
Jaime Nebot es una generación bisagra. Es lo suficientemente joven para no estar en la generación de León Febres Cordero, Oswaldo Hurtado y Rodrigo Borja. Y no es tan joven para estar en la nueva generación de la política. Él puede optar por una de las dos. Debe optar por modernizarse en serio, y ser, en el país, el primer líder posmoderno liberado de las telarañas antiguas o caer víctima de este relevo generacional.

 En las preguntas que Nebot propone para la consulta están el aborto y la prisión a perpetuidad. Allí no hay huella de valores posmodernos.
El tema del aborto claramente es una cosa en contra de todo pensamiento posmoderno. Cada uno puede tener sus creencias religiosas, pero el hecho real es que la inmensa mayoría de los electores quiere tener control sobre su cuerpo y sobre la concepción. La cadena perpetua es más discutible, pero tampoco está en la línea de las nuevas tendencias.

 ¿Si tuviera que asesorar a los políticos de la derecha ecuatoriana les recomendaría jubilarse o mutar?

Creo que la posibilidad de mutación es, en algunos casos, muy baja, nula. Les diría que actuemos, como actuamos en la última campaña de Macri. Les diría -si quieren modernizarse- que vayan a unos conciertos de rock. Cuando los aprecien, podrán replantear su política.

 Macri es para usted el prototipo del político mutante. ¿Qué encierra aquello?

En Buenos Aires comprobamos que lo central es tener un gran candidato. Macri asimiló las nuevas estrategias y las llevó a la práctica muy bien. El eje de la campaña varió radicalmente. Nunca hicimos una concentración para que la gente aplauda al candidato. Macri recorrió los barrios hablando con la gente y el equipo de marketing aceptó la nueva forma de hacer política que es oír más que hablar.

 Macri produjo algunos performances cada cierto tiempo...
No performances, hechos mediáticos. Lo hizo todos los días. Dos hechos pudieran simbolizar muy bien lo que ocurrió en la campaña: la forma como la cerró, pues hicimos 24 horas de propuestas. Cada hora Macri se presentó en un barrio, a hacer una propuesta que atendía las necesidades de los vecinos.

 La otra es la respuesta al presidente Kirchner. Cuando él lo atacó violentamente, esperando así que el candidato cayera en el terreno de la ofensa, Macri le hizo un chiste que todo el mundo repitió y así desbarató esa ofensiva. En una campaña tradicional se emplea el 90 por ciento del tiempo en ver cómo se hace una campaña sucia al adversario. En ésta dedicamos el 10 por ciento a ver qué decían los adversarios y el 90 por ciento del tiempo -medido por reloj- a saber qué dicen los vecinos sobre sus problemas. Nunca respondimos ningún insulto, absolutamente ninguno.

 

 Lo grave para la política local es que, entre los políticos que fungen de líderes, ni siquiera el presidente Correa ha llegado a la posmodernidad.
No es posmoderno, aunque tiene rasgos de la posmodernidad. Él se sale del discurso antiguo, se diferencia de los otros y tiene como dos personalidades. He visto a veces un presidente Correa posmoderno, cerrando su campaña en la Shyris, alegre, tocando guitarra, cantando, riéndose, y a veces a un presidente que habla de la majestad del poder, como hablaban los monarcas del siglo XVII.

 Cualquiera de su entorno dirá, para desesperación general, que ese es el prototipo de líder que entiende el país.
La política moderna no gira alrededor de un rey, un presidente o caudillo que habla sin parar, es dueño de la verdad y sojuzga a los demás. La política moderna tiene que ver con un líder que tiene sus ideas pero que escucha permanentemente a los otros para saber qué responder ante sus necesidades.