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Página 1 de 4 ¿Por qué el Presidente creó el gobierno del litoral? ¿Por qué lo entregó a Patiño? ¿Por qué esto amenaza a la oposición? ¿Por qué así se fortalece el movimiento que llegó a carondelet? Vanguardia responde.
E l miércoles 25 de julio, Rafael Correa creó el Ministerio del Litoral y lo puso a cargo de Ricardo Patiño. Oficialmente se trata de un ministerio más, destinado a coordinar políticas económicas y sociales y a descentralizar la actividad de la administración en las cinco provincias costeñas y en las Islas Galápagos. En ese sentido, el Gobierno ha presentado a Ricardo Patiño casi como un intermediario entre los organismos locales y nacionales.
Un Ministro cuya acción, dicen algunos altos funcionarios, ni afectará ni molestará a las autoridades de esas provincias que, salvo las del PRE, pertenecen a los partidos de oposición. En realidad, esta movida política no es fortuita. Tampoco resulta de la necesidad de sacar a Ricardo Patiño del Ministerio de Economía y Finanzas, donde los pativideos lo convirtieron en funcionario incómodo.
El Ministerio del Litoral es una pieza clave de la estrategia del régimen para poner a prueba algunas de sus propuestas y, de paso, obtener enormes réditos políticos. Vanguardia explica tres de sus ejes fundamentales: las razones por las cuales Ricardo Patiño vuelve a caerse para arriba. Las acciones de Gobierno que estabilizarán e incrementarán sus bases políticas. Y la articulación de un proyecto político que pretende, desde Carondelet, prolongarse en el largo plazo. La oposición apenas intuye el tsunami que se le viene encima. RICARDO PATIÑO Ahora tiene un cargo a su medida: Papá Noel… Ricardo Patiño volvió el miércoles a sus orígenes. Los recorridos y las reuniones con organizaciones sociales regresan a su agenda, tras su paso accidentado por el Ministerio de Economía.
Ante sus bases populares, él no retorna como un fracasado; peor como un deshonesto. Durante una reciente sesión de PAIS, realizada en el corazón del suburbio porteño, en las calles 25 y la J, los cartelones y los gritos de apoyo daban cuenta de un recibimiento anhelado.
No es para menos. Su reintegro no sólo le da mayor presencia al régimen en Guayaquil y en la Costa sino que es decisivo para la reorganización y reestructuración de PAIS. Una interpretación que no comparte Gustavo Larrea, ministro de Gobierno. Según él, no se puede mezclar la acción gubernamental y la partidista, pues PAIS cuenta con una estructura sólida de más de 76 000 comités barriales en Guayaquil.
Otro parece ser el eco en esa organización que se debate entre inconformes y desilusionados, pues, en general, los militantes esperaban más empleos en el Estado. Patiño lo sabe. Lo saben también los principales allegados al presidente Rafael Correa, en Guayas, Francisco de la Torre y el concejal, Octavio Villacrés.
De la Torre aclara. “No se trata de que el nuevo Ministerio vaya a contratar más gente. Nada de eso. Patiño conversará con los sectores del movimiento y de agrupaciones afines para que presenten proyectos y planes de desarrollo para sus respectivas circunscripciones territoriales”. En claro, Patiño hará gestiones con los ministerios y organismos estatales para entregar los recursos y ejecutar esos proyectos. “No se contratará a nadie –dice De la Torre–. Se trata de que ellos, por su propia cuenta sean productivos”. Así matan algunos pájaros de un tiro: se aterriza la obra de gobierno, se facilita la promoción de líderes locales, se mantiene contentas y unidas a las bases… Patiño retorna a los barrios. Pero no vuelve sólo para recorrer sus calles saludando y sonriendo. Ahora sustentará, con mayor amplitud, sus tesis del cooperativismo como medio de desarrollo y será, con el dinero del Estado, el vector del cambio para repuntar el movimiento PAIS. Algo de aquello dejó entrever el miércoles pasado en el suburbio, sitio clave, otrora bastión de cefepismo, roldosismo y ahora último del Prian.
En ese sentido, su regreso servirá para zanjar el dilema entre aquellos que en PAIS denuncian un manejo aletargado de Gustavo Darquea, director de Guayas, y acusan al gobernador, Camilo Samán, de falta de carisma. En privado reconocen que necesitaban “alguien más explosivo, carismático y activo”. Patiño suma otra característica: es frentero. En una palabra, el cambio de ministerios tiene una razón electoral fundamental.
En el movimiento del Presidente en Guayaquil nadie lo duda. Una de las 20 coordinadoras que existen en la parroquia Febres Cordero confiesa que Patiño será el candidato de PAIS a la alcaldía de Guayaquil. “Vamos a trabajar para que él llegue y derrote a Jaime Nebot si él decide lanzarse otra vez”. Estructura no le faltará pues él mismo organizó a más de un centenar de comités en Guayaquil que se levantaron con su trabajo y que le guardan fidelidad.
Algunos de sus representantes estuvieron el pasado miércoles, en los bajos del edificio del ex Banco del Progreso, vitoreando con megáfono su nombre. La versión de la coordinadora fue ratificada por líderes locales del movimiento, que incluso ya adelantan que, a pesar de las diferencias, Pierina Correa, luego de su participación en la Asamblea, se postulará para la Prefectura.
La meta inmediata para Patiño es la Asamblea. La semana pasada tuvo reuniones con candidatos de Guayas. Él los acompañará en sus recorridos. Los sondeos lo muestran como el personaje más conocido del régimen después de Rafael Correa. Y el cargo, desde donde podrá ser una suerte de Papá Noel, le ayudará a tamizar el rechazo que también es alto.
Así Patiño volvió a caer para arriba. Recibió un cargo a su medida que es, en realidad, una amplia pista para hacer olvidar lo que hizo en Economía y que, en lo personal, le servirá para preparar el terreno para un cargo elección popular.
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