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Si quieren un diario oficial, yo duro poco... PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 07 de agosto de 2007
Entrevista a Ruben Montoya 
El director de el Telégrafo hace parte de un proceso polémico. Aquí fija los límites periodísticos ante el poder. 
 
¿Quién es el jefe del nuevo director de El Telégrafo?
El Estado. No somos voceros del gobierno. No somos una oficina adscrita a la Secretaría de Comunicación.

Vinicio Alvarado dijo a El Comercio que este es un medio estatal pero promovido e impulsado por gente del gobierno.
Quizá él se refiera, o yo lo entendí así, a que evidentemente esta idea surge de este gobierno y quienes la han impulsado y quienes han dicho que esto es factible son ellos. Si lo que usted quiere decir es que eso debe entenderse, como que me involucraban como parte del gobierno, es inexacto. Pero tampoco perdamos de vista lo siguiente: no estoy aquí sino porque tengo profundas coincidencias éticas con el Presidente. De lo contrario, no entiendo cómo se podría aceptar un cargo de esta naturaleza.

¿Coincidencias en qué aspectos?
Son coincidencias de proceder ético. Conozco al Presidente, creo verdaderamente en sus intenciones, creo además que es necesario un cambio profundo en el país. Y aunque pudiéramos tener todas las discrepancias que usted quiera respecto de los caminos y sobre ellas no me voy a extender, me parece que estamos frente a un proceso de cambio, que él lidera y que es inevitable.

¿Pero esas coincidencias pasan por convertir al periodismo y concretamente a El Telégrafo en un diario oficial?

No, no pasan por eso, no deben pasar por eso. Y si es así, yo duro poco.

¿Qué garantías tiene de poder hacer un trabajo eminentemente periodístico?
Hablé con el presidente Correa de lo que debe ser el diario y pusimos los puntos sobre las íes. Quedé convencido de que dejarán que yo haga un trabajo periodístico. Mientras eso se mantenga, yo lideraré este proyecto.

¿Tiene usted independencia para manejar la información?
Sí, la pedí, me la garantizaron y mientras eso se mantenga, estaré aquí.

¿Quién la garantiza?
El Presidente de la República.

¿Es creíble ese compromiso cuando él ha dado pruebas de no entender lo que es un trabajo periodístico profesional e independiente del poder?
Me parece injusto sostener que él no entiende la labor de los medios y me parece precario reducir la discusión a eso. Creo que él plantea algo más profundo y lo ha dicho. Cuando él sostiene que un gran porcentaje de medios tiene una participación directa, por acción u omisión, en la crisis, de la cual él es producto, me parece que él está tratando de llevar el debate a un cauce adecuado.

Los medios han decidido evadir ese debate y se han concentrado en la gordita horrorosa, en las bestias salvajes o en citaciones fuera de contexto.

El tema es que hoy el Presidente quiere ser el censor de los medios.
No lo veo así. ¿No tiene el Presidente la potestad de criticar o de establecer su opinión, respecto de un tema especifico?

No ha sido específico. Y él es su jefe. Él mira a los medios desde una línea inquisidora.
¿Y los medios no han contribuido, de alguna manera, a que esa situación se mantenga, se potencialice?

En el caso de El Telégrafo ¿quién va a manejar la línea editorial?
El directorio. Yo daré mis opiniones al respecto y espero y confío en que la página editorial sea lo más democrática y amplia posible. Espero que allí se reflejen las diferentes corrientes de opinión y pensamiento.

¿Quién hará el editorial diario?

Lo estamos conversando. Va a ser un trabajo conjunto pero marcar la posición del diario es un territorio que me pertenece, que le pertenece al director.

Si se mira desde la redacción, ¿cúanto durará el proceso de transición?
Reformar El Telégrafo requiere tiempo, dinero, y nos tomará meses. Ni siquiera puedo decir en estos momentos, cuál es el cronograma. Estamos levantando información y este proceso será largo y, además, no podemos hacerlo mientras legalmente no queden solucionados otros temas. Ojalá exista el traspaso que se ha ofrecido respecto de la AGD hacia el Ministerio de Economía. Hay que formar un equipo periodístico mucho más competitivo y tener una mejor infraestructura porque, por ejemplo, nuestra rotativa tiene un atraso tecnológico de 30 años. La condición del diario es caótica y deficiente en muchos aspectos.

Pero Vinicio Alvarado mostró una maqueta...

No, no hay un diario diseñado. Es una idea sobre un concepto de presentación pero no es la idea matriz del nuevo diario. No puede rearmarse un diario, fundamentalmente desde su contenido, de la noche a la mañana. He revisado los procesos de rediseño en grandes diarios y toman año y medio. Sé que no tengo ni la mitad de ese tiempo.

¿Qué papel va a jugar Vinicio Alvarado en El Telégrafo?
Entiendo que una meta del gobierno es conformar un conjunto de medios y el encargado por el Presidente para liderar ese proceso es el Secretario de la Administración.

¿Eso le da a él algún derecho sobre el manejo de este diario?
Ninguno.

¿Qué diario va a hacer?

Debe ser un diario nacional y de circulación masiva. Lo que se estudiará después es si debe ser un diario gratuito Es un diario que pondrá especial énfasis en la economía, en la política, en la comunidad.

¿ En qué comunidad?
En la colectividad, en el ciudadano, en la gente...

Es una ficción decir que será un diario nacional y comunitario a la vez.

De acuerdo. Pero no como una vocación, como un concepto de servicio.

El gobierno dice que va a ser una alternativa. ¿Qué aportarán al mercado de diarios en el país?

Cuando los funcionarios expresan las expectativas del nuevo diario y dicen una alternativa, creo y espero que se refieran a un diario lo más veraz, preciso e impactante posible.

¿Cuándo se verá el proyecto?

No antes de tres meses.

Y mientras tanto, ¿dirigirá el diario?

En este momento no estoy dirigiéndolo porque hacerlo es ser responsable absoluto de su contenido.

¿Cuál será la cobertura que tendrá el gobierno?
No entiendo ni su pregunta ni su preocupación.

La pregunta es evidente.

Quiero un buen manejo informativo. Habrá ocasiones en que una rueda de prensa nos dé un titular de cuatro columnas y otras en que no. El peso de la noticia puede estar en una cadena del Presidente, como puede estar en un drama del suburbio machaleño.

¿El Gobierno puede esperar un tratamiento especial en este diario?
Tendrá un tratamiento justo. Si por especial entiende que va a ser un boletín oficial o un reproductor, in extenso, de todo lo que hace y dice el Gobierno central, le pregunto si eso es periodismo.

Eso le estamos preguntando los periodistas al Presidente.

La respuesta es no porque además, no daríamos un servicio a nadie. Ni al gobierno, y menos al lector que es nuestro verdadero juez. Creo que podemos hacer un medio en el cual se entienda, que el derecho a la información no tiene que ver con el poder — no me refiero al poder constituido —, tiene que ver con un compromiso, con un servicio.

No tiene que ver con mi potestad, tiene que ver con mi obligación de dar un servicio, a la mayor cantidad de gente posible. Así lo miro yo.