REVISTA VANGUARDIA
El socialismo del siglo 21 tiene su plan
| El socialismo del siglo 21 tiene su plan |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 07 de agosto de 2007 | |
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La propuesta incluye reformas que se toparán con la realidad que imponga la asamblea constituyente. Otros puntos ya se aplican. Esta semana el presidente Rafael Correa tendrá en sus manos el documento que establece las pautas de la línea política que sigue y seguirá Alianza PAIS. Se trata del Plan Nacional de Desarrollo, que gira alrededor del tema social impulsado por el progreso económico. El esquema elaborado por la Secretaría Nacional de Planificación (Senplades) no tiene en mente sólo el actual período de Gobierno. Contiene objetivos que apuntan mucho más allá. Si bien habla de estrategias para el período 2007–2010, las perspectivas del plan, en realidad, llegan, al menos, hasta el 2020. Ese optimismo, sin embargo, se encuentra con límites en el marco jurídico y político del país. En efecto, el secretario de Planificación, Fander Falconí, parece apuntar alto cuando resume así la propuesta: “un desarrollo endógeno con una mirada internacional, buscando la inclusión socio–económica mediante procesos redistributivos”. En otras palabras, cambiar lo que tantos han dicho querer cambiar: mejorar el nivel de vida de la población en general, atacando los problemas de productividad y competitividad que tiene el país. El Gobierno, entonces, apunta a políticas de Estado. A lograr una mejor distribución de la riqueza nacional. Para ello, se ha identificado qué procesos seguir, dónde, cuándo y qué tipo de acciones de la política pública emprender. La Secretaría ha definido 12 objetivos, algunos transversales, que determinan las estrategias a futuro. Objetivos que se basan en los cinco ejes del socialismo definidos por Alianza PAIS: el educativo y de salud; el económico y productivo; el de combate a la corrupción; el de la dignidad, soberanía e integración regional; y, por último, el constitucional y democrático. En otras palabras, las bases del socialismo del siglo 21 que pregona el Gobierno. Para que esto funcione, se parte del supuesto de que se conformará una sociedad civil autónoma, con un fuerte poder. Claro, esa también es una tarea pendiente. ¿Qué tan viable? En eso, la respuesta no es tan optimista. El subsecretario de Desarrollo, René Ramírez, reconoce que hay unos objetivos que dependerán de la Asamblea Nacional Constituyente. Es más, en la Senplades hay conciencia de que Alianza PAIS pudiera tener menos del 50 por ciento de los asambleístas, por lo cual, sin consensos, no habrá viabilidad para una buena parte del esquema. Uno de los temas más polémicos que tiene que resolver la Asamblea es la propuesta de nueva territorialidad. Lo es porque de por medio está la discusión de las autonomías. “La papa caliente –dice Pavel Muñoz, subsecretario de Reforma Democrática del Estado– va a estar en que si la nueva territorialidad es obligatoria o voluntaria”. Su conclusión es que la Asamblea se posicionará en lo segundo y que habrá un proceso que partirá de tener una planificación por regiones, que luego se convertirían en regiones administrativas y, luego, autonómicas. Este punto, en realidad, tiene una serie de pruebas que pasar. Significa avanzar hacia una desconcentración fiscal, que respete y potencie el desarrollo local, un Estado policéntrico, con gobiernos locales fuertes en decisión, reestructurar el mercado de manera regional, no solo sectorial. Es decir, para llegar a ello no sólo se necesita tener una buena presencia en la Asamblea. También se necesitan ciertos apoyos del Congreso, de los cuales el Gobierno ahora no goza. Concretamente, ¿qué se tiene avanzado hasta ahora? Se digitalizaron los mapas con base en las propuestas de las mesas. Entre las principales, la de desarrollo regional transversal a través de puertos, la de Fernando Carrión, otras que dividen al país entre cinco y nueve regiones... Los acuerdos mínimos se sintetizaron en una carta que ya se envió al Presidente de la República a mediados de julio. El plan de Senplades también chocará con otros aspectos en la Asamblea. Cambios permanentes en el Tribunal Constitucional y otras instituciones de control, la construcción del país de la era post petrolera, un esquema de redistribución de la riqueza, la regulación en la gestión del Estado... Si bien esos objetivos son altos, por otro lado, la propuesta de la Senplades tiene una ventaja. El Gobierno ha instalado un fuerte aparato estatal que permite, desde ahora, llevar a la práctica algunos objetivos del Plan. De hecho, esa estructura institucional ayudó a construirlo. Se realizaron 70 mesas de consulta en ocho ciudades. Participaron 2 500 actores, tanto locales como nacionales, del sector público, de ONG, de organizaciones sociales y hasta empresariales. La creación del Plan requirió también un nivel de consenso en el interior del Gabinete, ya que cada sector, y por ende cada Ministerio, tiene su propia agenda. La articulación horizontal de estos programas ha permitido obtener los documentos sectoriales que fueron evaluados y sobre los cuales se fijaron metas específicas hasta el 2010. Pero más allá de eso, la coordinación que el Gobierno aplica tiene impactos políticos mediante los programas estatales. Un ejemplo ilustrativo: existe la disposición de que las compras para los programas de alimentación del Ministerio de Bienestar Social se realicen en la zona donde están determinados beneficiarios (un caso: las habas de Guamote para los niños de Guamote). Esto tiene un complemento en el esquema de crédito. Para ello, precisamente, se montó el programa de crédito del Banco de Fomento, denominado 5–5–5. Hasta ahora se han entregado 45 millones y se aportaron 22 millones más para la segunda parte del año. Esto cierra el círculo, que aporta, para el caso, recursos para que el productor de habas incremente su cosecha y tenga un mercado seguro. ¿Cómo? Al potenciarse la producción, hay excedentes de habas. Allí entra en acción la Subsecretaría de Economía Solidaria del Ministerio de Economía. Esa entidad está constituyendo una gran red nacional de comercio justo. De esa manera, está integrando a productores pequeños en torno a un mercado alternativo. Allí se obtienen mejores precios y se juntan bajo un mismo modelo cientos de cadenas productivas de pequeña escala. Generalizando este sistema, los programas ministeriales, cada vez más, se abastecen con insumos y mercaderías locales. Es un ejemplo, pero hay más, sobre cómo el Gobierno trata de dar forma en la realidad a su concepto de socialismo del siglo 21. La Asamblea será el primer aterrizaje a la realidad. |








