Política
Invitación de Foro Democrático
| Invitación de Foro Democrático |
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| Pablo Corral Vega | |
| miércoles, 08 de agosto de 2007 | |
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Hace unos meses envié un comentario político por correo electrónico y abrí un blog. A raíz de aquella iniciativa muchas personas me escribieron y unas pocas decidieron hacer suyo aquel proyecto. El Foro Democrático ya no es mi blog personal. Ahora son parte del mismo Teodoro Bustamante, Ana María Correa, Patricio Crespo, Camila Lanusse y Hans Thiel. Y está abierto para que otras personas se sumen.
La idea que nos anima es muy simple: queremos cambios profundos, pero sin autoritarismo, sin concentración de poderes. Este Miércoles 8 de Agosto a las 7pm, en el auditorio de la Flacso, en Quito, vamos a repartir gratuitamente una calcomanía que representa esta idea. Dice Cambio Si, Abuso NO. Puede encontrar la imagen de la calcomanía en alta resolución en www.forodemocratico.org Descarguela y repartala, enviela a sus amigos, imprímala, colóquela en su carro. Es suya. Esta no es una iniciativa en contra del gobierno de Rafael Correa, de ninguna manera. Compartimos muchos de los sueños de cambio que él ha logrado impulsar. Pero hemos visto en estos meses rasgos preocupantes de intolerancia y arbitrariedad. Quien no acepta todo lo que el Presidente piensa es un traidor, una bestia, un conspirador. El país necesita más que nunca un líder que nos inspire y una en torno a metas comunes. ¿Cómo, si no, podrémos vencer la lacerante pobreza e inequidad? Con frecuencia vamos a disentir, y eso es positivo, necesario, saludable. En un país tan diverso culturalmente como el Ecuador, el pluralismo y el respeto a la opinión ajena son la única opción. La calcomanía tiene una corona tachada. Esto significa que nadie tiene corona, que nadie está por encima de la ley. Este mismo símbolo se lo podría aplicar a León Febres Cordero, Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad o Lucio Gutierrez y a esa interminable lista de políticos que se han sentido por encima de la ley. A Rafael Correa le decimos, en todo caso, que le elegimos para que sea nuestro Presidente, no nuestro rey. También se aplica, por supuesto, a los grupos de poder, a la banca, a los medios de comunicación, a las grandes empresas transnacionales. Nadie está por encima de la ley. El autoritarismo y la arbitrariedad son recurrentes en nuestro país, y se expresan en el ámbito público y en el ámbito privado. Nos relacionamos con las otras personas con violencia, somos agresivos cuando hablamos, estamos listos a descalificar a quien expresa una opinión diferente a la nuestra. Estamos convencidos de que sólo nosotros tenemos la verdad. La corrupción es la peor forma de autoritarismo porque quien la perpetra sólo ve el bien propio. Una idea revolucionó el mundo de la política hace varios siglos: nadie debe tener poderes ilimitados. Esta idea significó el fin de las monarquías y dió origen a la República con su separación de poderes, con sus pesos y contrapesos. Hay que recordar que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. En el mundo, los más radicales en la derecha y en la izquierda siempre trataron de gobernar sin límites, restituyeron la arbitrariedad, pisotearon la opinión ajena, quisieron legitimar la dictadura o la concentración de poder con alguna utopía. Y no lograron construir las sociedades gloriosas que propugnaron. Con todos sus defectos, la democracia es el mejor sistema que la humanidad conoce. La democracia significa que ningún grupo debe concentrar todo el poder -por buenas que sean sus intenciones- . Y que todos, absolutamente todos, deben estar sujetos a la ley. Para que las leyes -La Constitución es la ley de leyes- sean respetadas deben ser el producto de acuerdos, de consensos. Elsa de Mena escribía hace unas semanas: "Qué distinto y positivo sería si en lugar de plantearse a la Asamblea como la madre de todas las batallas se la proyecte como la madre de todos los consensos". Queremos cambios, cambios profundos, especialmente más equidad, más justicia, más transparencia, más independencia de los órganos de control. Pero no queremos abusos, autoritarismo, prepotencia de nadie. Queremos diálogo, tolerancia, respeto a la opinión ajena, pluralismo. Si está de acuerdo con esta iniciativa, venga a conversar con nosotros en el auditorio de la Flacso, reenvíe este logo. Pero especialmente hable, involúcrese en política, luche por sus candidatos, celebre el derecho de expresarse de los que piensan diferente a usted, defienda su propio punto de vista con bondad. |







