REVISTA VANGUARDIA
Chávez se da cuerda solito
| Chávez se da cuerda solito |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 14 de agosto de 2007 | |
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Venezuela no quiere perder liderazgo ante Brasil. Por ello hace grandes ofertas.
El mano a mano entre Luiz Inácio Lula da Silva y Hugo Chávez provocó un nuevo capítulo durante las tres últimas semanas. El Presidente de Brasil promocionó el etanol y logró acuerdos con la Unión Europea y con países centroamericanos. Hugo Chávez, por su lado, impulsó sus lazos en la región sudamericana, mediante amplias ofertas para proyectos energéticos. Así el Presidente venzolano acusa la capacidad negociadora de Lula y por ello ha debido, incluso, replantear sus tesis. La prueba es lo sucedido con el Gasoducto del Sur cuya extensión es de 8 000 kilómetros. Hasta hace unas semanas, Chávez mantenía la idea de que ese proyecto faraónico era viable. Pero sus potenciales socios y, particularmente Brasil, expresan hoy dudas que, en realidad, parecen ser un diplomático no. Por eso han insistido en que el transporte de gas natural licuado sería una alternativa más eficiente de exportación. Chávez captó al vuelo el mensaje y, con la misma velocidad, propuso unos proyectos alternativos, más prácticos, para exportar hacia sus vecinos las reservas venezolanas, estimadas en unos 150 billones de pies cúbicos. Con este giro, él supo aprovechar sagazmente dos aspectos que emergieron en estas semanas. Un invierno austral inusualmente frío y un fuerte crecimiento económico en el Cono Sur, integrado por Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay. Estos factores han impulsado la demanda energética en la zona hasta generar escasez de combustibles. Por eso, en las visitas a los gobiernos de Argentina, Uruguay, Ecuador y Bolivia el mandatario venezolano llegó con fórmulas de negocios más a la medida de sus interlocutores. Y logró su cometido, pues volvió a Caracas con acuerdos firmados. Con el presidente argentino, Néstor Kirchner, suscribió uno para la construcción de un terminal de regasificación. La inversión prevista es de 400 millones de dólares, en Bahía Blanca, Argentina. La obra sería financiada por Venezuela y puesta en marcha en la ambiciosa fecha del 2009. En Montevideo, su siguiente parada, acordó construir otra planta que, con un capital de 1 000 millones de dólares, generaría alrededor de 10 millones de metros cúbicos diarios de gas. Allí, de paso, logró apoyo explícito para su ingreso al Mercosur. La visita a Ecuador fue otra prueba de las urgencias de Chávez. Se oficializó hace una semana. Se autoinvitó. Entre las autoridades del gobierno de Correa se atribuyó esa situación a la empatía que mantiene Correa con Chávez, a quien llama Comandante. En el fondo, lo que marcó esta visita a Quito es el nuevo intento de estrechar lazos. Esto después de que en el gobierno nacional se produjo una fisura entre aquellos que, con Alberto Acosta a la cabeza, propugnaban establecer un gran eje petrolero con Venezuela y aquellos que miraban más hacia Brasil. En la visita del jueves pasado (9) la balanza se inclinó hacia Caracas: se estabecieron memorandos de entendimiento para proyectos clave para el gobierno de Rafael Correa. La construcción de una refinería de gran capacidad en Manabí y la optimización del campo maduro Sacha, en la Amazonia. Pero, además, Chávez, aprovechó para poner a disposición de Ecuador las reservas de gas de su país. En concreto, su planteamiento fue estudiar la construcción en Ecuador de una planta de regasificación del combustible natural licuado. Luego abrió las posibilidades de uso en la generación eléctrica, en el transporte, la industria, la vivienda, entre otras. Y tras este número, se fue para Bolivia... Así, Hugo Chávez volvió a caminar por Sudamérica ofreciendo lo que más tiene: dinero y combustibles. Es la forma de establecer alianzas y competir en influencia con Brasil en un momento en que la región clama por inversiones frescas. |








