REVISTA VANGUARDIA
Un nuevo Rey Sol habita en el Elíseo
| Un nuevo Rey Sol habita en el Elíseo |
|
|
|
| Revista Vanguardia | |
| martes, 14 de agosto de 2007 | |
|
Nicolás Sarkozy se trata bien. Pero su lujosa vida aviva la polémica.
Desde que fue electo Presidente francés hay algo que Nicolás Sarkozy no ha dejado de hacer un solo día: salir en Tv y en medios escritos. Lo sigue haciendo por estos días, aun lejos de Francia, aun en otro continente y de vacaciones. El Mandatario galo rompe con las tradiciones. Impone un estilo particular, lujoso, descarnado, cínico que encoleriza y seduce a opositores y a los más íntimos colaboradores. Al punto de haber sido ya bautizado como la reencarnación de Napoleón. Sí, la misma noche en que ganó las elecciones presidenciales, Sarkozy ya recibía críticas por celebrar su victoria en el lujoso restaurante del hotel parisino, el Fouquet's de Champs Elisées. Allí se reunió con un grupo de famosos y empresarios, antes que con sus simpatizantes concentrados en una plaza. En efecto, como bien lo describió el diario español El País, hace pocos días, el arranque de la presidencia de Sarkozy estaba siendo avasallador: se aprobaban las leyes que había prometido, varias figuras de la izquierda se dejaban atraer a la órbita sarkozista bajo distintas formas de complicidad y todos los grandes problemas —minitratado europeo, explosión del déficit público y liberación de las enfermeras búlgaras y el médico palestino— encontraban su solución. Pero sus excesos, sus lujos y su particular forma de gobernar y vacacionar generan las polémicas. La tradicional aversión francesa a las exhibiciones de lujo y ostentación está muy arraigada y gastarse 30 000 dólares a la semana, que es lo que cuesta el alquiler de una mansión en Estados Unidos, se sale del canon. La decisión de Sarkozy de pasar vacaciones en familia, en la residencia de Wolfeboro, en el estado de New Hampshire, fue tan mal recibida como su polémica estancia en el yate del multimillonario francés Vincent Bolloré, relataba el periodista Kerstin Gehmlich, de Reuters. En aquella ocasión, Sarkozy llegó a Malta, a bordo de un avión privado, un Falcon 900 EX2, propiedad de Bolloré, según revista Capital. El yate, de 60 metros de eslora, tiene siete camarotes, tres de ellos dobles, y puede acoger a 12 invitados, además de los 17 tripulantes. Hay un jacuzzi en el puente superior y, en el salón principal, varias pantallas gigantes de plasma, sin olvidar un equipo de karaoke. Fue tanto el revuelo, que a los dos días de iniciadas sus vacaciones por el mar Mediterráneo, Sarkozy realizó una declaración para aclarar las cosas. A la radio Europa 1 dijo que no tenía la intención de “ocultarse, mentir o excusarse”. Los franceses son “muy lúcidos y saben distinguir entre una polémica política y la realidad de las cosas". La oposición no está dispuesta a mostrarse tan condescendiente. Lo evidenció en ese entonces. Incluso en el diario conservador Le Figaro, uno de sus colaboradores recuerda cómo el líder conservador se presentó a la sociedad francesa durante la campaña electoral como el “candidato del pueblo” y la persona que quería representar a “la Francia que madruga”, aspectos estos incompatibles con sus días de lujo en aguas maltesas. Las vacaciones que eran de 10 días tuvieron que ser recortadas a tres por pedido de los asesores políticos del Mandatario. Así llega el nuevo conservadorismo francés, liderado por Sarkozy, uno de los hombres mejor vestidos del mundo, según la revista Vanity Fair. La prensa de izquierda, como son Libération y L'Humanité , rebosan por estos días de ironía en sus páginas y se preguntan si estas vacaciones, las de Malta y las de Estados Unidos, son el reflejo de la nueva política y la ruptura que prometía antes de las urnas. José Vidal-Beneyto, aclamado columnista del blog Otromundoesposible, describe ese estilo. “La glorificación del dinero Get rich or die trying —que cantan los raperos— es el lema de la doctrina sarkozista, la cual se declinará en una serie de usos. Entre los primeros, los más significativos son 'todos ricos', de facto o de aspiración, y 'viva la opulencia': sólo grandes restaurantes, hoteles, jets públicos para uso personal —desde el 2002, la casi totalidad de sus desplazamientos los ha hecho en aviones del Estado—, yates de lujo de sus amigos empresarios —el de Martin Bouygues para sus vacaciones en Cerdeña en 2005, el de Vincent Bolloré después del triunfo 'para encontrarse consigo mismo'—, reloj Breitling, gafas de sol Ray-ban o fabricadas para él, que le empujan al comportamiento que proclama el JR de Dallas”. “El micrófono de Sarkozy continúa abierto todo el verano”, escribió la semana pasada el diario francés Le Monde, en tono satírico. Sarkozy, a quien los medios apodaron el omnipresente por su activismo, parece querer utilizar sus dos semanas de vacaciones en EE.UU. para aparecer en escena tanto como sea posible, aseguró la agencia DPA. Pero aunque el Presidente pretenda suavizar la polémica alegando, otra vez, que sus vacaciones no las paga el pueblo francés, que sus pasajes aéreos fueron para un vuelo regular y que él y su familia fueron invitados por amigos, estas declaraciones no han ayudado. ¿Quiénes son esas amistades que costean los lujos del gobernante? Según declaró a Europa Press Benoit Hamon, portavoz del Partido Socialista francés, “existe una contradicción entre la remuneración mensual del Presidente de la República —de unos 6 000 euros al mes— y su nivel de vida, sólo comparable al del uno por ciento de los hogares de Francia”. Para la mayoría de los franceses todo lo que ocurre con su Presidente tiene una explicación. Hablan de “pipolisation” de su conducta, una palabra derivada del término inglés people (gente). O como se escribe en el diario satírico Le Canard Enchaîné: “Francia ha encontrado a su familia real”. |








