REVISTA VANGUARDIA
Los líos de la fábrica del mundo
| Los líos de la fábrica del mundo |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 21 de agosto de 2007 | |
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Los juguetes de Mattel alertaron. Y la inversión en China alcanza 600 000 millones... El segundo mayor exportador del mundo parece estar en problemas. El Made in China levanta la sospecha de millones de consumidores. Las denuncias de plomo en juguetes, de pesticidas en medicamentos, de antibióticos en mariscos, entre otras, alimentan una especie de desconfianza colectiva mundial, menos en China. Allí la versión oficial es que el 90% de sus exportaciones goza de las garantías sanitarias pertinentes. Puede que hasta cierto punto el régimen chino tenga razón para su frialdad. Hace pocos días, el embajador de ese país en Ecuador, a propósito de promocionar la feria de Beijing, dijo que las exportaciones totales de China suman 969 000 millones de dólares y el monto de la maquila ha alcanzado 510 000 millones. Hasta ahora las pérdidas creadas por el problema de contaminación en los juguetes del fabricante Mattel alcanzan 30 millones. China es una paradoja. Es la fábrica del mundo, allí se produce todo y se lo distribuye a todo el mundo, pero el éxito no es chino, sino de Occidente. La inversión extranjera asciende a 600 000 millones de dólares. De las 500 multinacionales del mundo, 450 realizan allí inversiones. Las empresas más importantes se han plantado en China. La Volkswagen tiene dos centros de producción en Shangai y Changchun. Le siguen la Boeing, Nokia, Microsoft y Michelin. La confianza de las multinacionales respecto a China ha aumentado. Y eso cambia el panorama. La ciudad de Shunde se llama así misma la capital del horno microondas. Las fábricas gigantes elaboran el 40% de la producción mundial de este artefacto. En el sur, Shenzhen fabrica el 70% de las fotocopiadoras mundiales y el 80% de árboles artificiales de Navidad. El delta del río Perlas, que tiene un tamaño similar a Bélgica, atrae cada mes unos 1 000 millones de inversión y genera 10 000 millones en exportaciones en el mismo período. Todas las empresas se mudan a China. Decir Made in China, equivale a producido en ese país, pero por empresas multinacionales. Aquí radica el principal punto de defensa del régimen asiático ante las acusaciones de falta de control. Wang Xinpei, vocero del Ministerio de Comercio de China manifestó que los juguetes fabricados en ese país se producen en concordancia con los diseños, técnicas y criterios de calidad del importador. Algunos problemas en los juguetes, descubiertos recientemente, están relacionados con la mala gestión en el proceso de supervisión y la falta del mismo por parte de los importadores y los distribuidores. Pero Wang fue más claro. “Los importadores estadounidenses y los dueños de las marcas deben responsabilizarse”. La postura de las autoridades chinas no sorprende. No es la primera vez que se desligan del problema. Cuando se los acusó de aplicar antibióticos a los peces de cultivo dijeron que era una estrategia de Estados Unidos, para desvirtuar el desarrollo del país. Nunca admiten que sus fábricas elaboran productos de mala calidad o por debajo de los estándares internacionales. Pero cuando deciden ser severos, los castigos ponen los pelos de punta. Como lo ocurrido el pasado julio cuando Zheng Xiaoyu, director de la Administración Estatal de Alimentos y Medicina, fue ejecutado por aprobar medicamentos a cambio de dinero sin los debidos ensayos obligatorios. Bien se puede decir que la empresa Mattel es la fábrica juguetera de mayor conciencia en seguridad. El diario The New York Times plantea una duda inquietante. En China, la empresa realizaba rigurosos controles de seguridad, rutinarios y sorpresivos, además contaba con un auditor independiente e imposición de estrictas medidas a los fabricantes. Entonces, el reciente escándalo de los juguetes con plomo evidencia los límites del control: “Si la multinacional modelo falla ¿qué harán las 8 000 jugueterías nacionales, muchas pequeñas y más preocupadas en recortar gastos que en la seguridad?”. Las exportaciones chinas de juguetes alcanzaron los 13 000 millones de dólares el año pasado y para este año se espera un crecimiento del 8%. Pero tras ese primer pronunciamiento chino y luego de recibir advertencia de la Unión Europea, la semana pasada el régimen asiático dio muestra de que quiere solucionar el problema. Se comprometió a revisar las regulaciones de seguridad para alimentos, medicamentos y anunció una inspección nacional a todas las fábricas de juguetes. El Gobierno de Pekín emitió una regulación que hace responsables a oficinas estatales por cualquier intoxicación de alimentos u otras amenazas sanitarias, causadas por la contaminación o mala calidad de los productos. Meglena Kuneva, comisaria europea de Consumo, aseguró en una reciente visita a Pekín haber visto avances, pero insuficientes, y advirtió que si no se veían progresos significativos cerraría la puerta a los juguetes chinos. Kuneva insistió en que la responsabilidad debe recaer sobre los fabricantes. China cuenta con un laboratorio para que los exportadores prueben sus juguetes. “Debemos resolver el problema juntos, el interés es mutuo”, dijo la funcionaria. De momento China hace frente a las demandas al prometer controles. Y sigue su rumbo para convertirse, en el 2008, en el mayor exportador del mundo superando su último obstáculo, Alemania. El Made in China, aunque causa recelos, seguirá reinando. |








