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“En las provincias hay más conciencia de todo” PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 28 de agosto de 2007
Entrevista a Francisco Vivanco
La hora cumple 25 años. El Presidente de este grupo, que tiene doce periódicos y seis radios, hace su balance. 
 

¿Por qué compró usted La Hora hace 22 años?
El diario fue creado por Galo Martínez Merchán. Él estaba en una situación difícil porque el Expreso y el Extra habían crecido increíblemente y no podía administrar el periódico de Quito. Ahí entré yo. Hice con él un negocio a largo plazo. Fue un negocio en el cual no hubo contrato escrito y él, caballerosamente, siempre lo respetó.

Su familia no tenía medios de comunicación. ¿Por qué ingresó en ese sector?

No teníamos medios directamente, pero sí participaciones accionarias. Pero la tentación de poder opinar uno y establecer un medio con pensamiento diferente era realmente llamativa.

¿Qué pensamiento central marcó lo que iba a ser la línea editorial de su diario?

Para mí fue un reto establecer un medio alternativo de información basado en la gente. Segundo, un medio con un amplio cauce democrático. Por razones de vida, siempre he estado en contra de los gobiernos dictatoriales. Por eso La Hora defiende el sistema democrático. Ese es el marco referencial.

¿Por qué se ancló en las provincias?

Soy un hombre de provincia y siempre he pensado, y pienso, que Quito y Guayaquil, los dos polos, no son todo. Existe un país que funciona, un país que estaba al margen de cualquier proceso de comunicación. Por eso el diario fue creciendo en cada uno de los espacios, con gente del lugar.

Además era una forma de supervivencia porque competir con un solo periódico en Quito, frente a las grandes maquinarias, era tremendamente complicado. Así fueron naciendo cada una de las regionales que tenemos.

Ahora son doce...
Doce y esperamos este año tener algunas sorpresas más.

¿En qué áreas se verá el crecimiento?

Tenemos previsto, dependiendo del entorno empresarial porque disponemos de capitales para asumir riesgos no calculados, por lo menos dos periódicos más en le transcurso de este año.

¿Tienen interés en abrir más radios?

Tenemos seis radios en diferentes provincias y sí tenemos interés en un nuevo proyecto cuando venga la radio digital. Debo anotar que el estado ecuatoriano está totalmente retrasado en cuanto a televisión digital. Y va a tener un problema porque, mientras en Europa se va a desconectar todo lo analógico el próximo año, aquí ni siquiera define cuando hará la plataforma para la televisión digital. Hasta en eso interfieren factores políticos. Pero cuando aquello se dé, ahí vamos a estar.

Cuando mira hacia atrás, ¿cuál es el mayor reto periodístico que cree haber superado en estos años?
Hay sitios donde la penetración ha sido más dura porque no había verdadero periodismo. Había un sistema de ventas de noticias tanto en radio como en periódicos. Los sueldos de los periodistas se sujetaban a la venta de noticia.

El reto más importante que hemos vencido es, entonces, profesionalizar a los periodistas. Establecer un sistema empresarial de tal manera que nuestros periodistas no tengan otra ocupación.

¿Cuáles son hoy las cifras empresariales del grupo La Hora?
Tenemos dos estructuras: una nacional y las regionales. En planta, en todos los periódicos, tenemos alrededor de 650 trabajadores directos. En cuanto a las cifras, con mucho respeto siempre digo que somos un país de mentiras. Nos mentimos para ser mutuamente felices, pero no nosotros, no confundimos la mentira con el engaño.

Puedo darle porcentajes. Nosotros competimos en situaciones análogas con El Heraldo en Ambato, con El Diario en Manabí y con el diario El Norte. En las demás tenemos una participación mucho más amplia y en Loja y Zamora el 87% de los periódicos que circulan son editados por nosotros.

Mirado por usted, ¿qué singulariza La Hora en el mercado nacional?
Primero tenemos un componente jurídico esencial. En el diario nacional tenemos una sección judicial diaria que es la única en América donde se publican no sólo judiciales sino criticas y doctrinas judiciales. No somos un diario de profundo análisis y tampoco hacemos periódicos para los superinteligentes del país.

Somos un periódico clase media y queremos que los lectores reciban una información reducida y muy concreta. Eso creo que marca una gran diferencia, sin decir que los unos son buenos y otros malos.

¿Cuál es la próxima etapa de su grupo?
He venido haciendo, en los últimos años, un programa para institucionalizar mucho mejor La Hora. Creo que uno de los grandes méritos que tenemos es un sistema empresarial, totalmente diferente, una relación directa con trabajadores, gerentes y editores.

Como presidente, me conozco a todos los empleados. Desafortunadamente esta pelea con el gobierno, este ataque infundado, me ha obligado a volver a retomar temporalmente al periódico...
 

Una versión, expresada por el Presidente en privado, dice que mantiene el juicio contra La Hora porque su diario habría maltratado a Mónica Chuji.
El juicio es por una opinión nuestra, hecha en un editorial, sobre los hechos de violencia en contra de los legisladores; lo cual no sólo se ha ratificado sino que hemos visto la última semana lo que ha sucedido: hay una foto espantosa en El Universo sobre los pescadores trasladados en carros de la Policía.

El periódico, nunca tuvo una relación con la señora Chuji. Según los registros electrónicos del periódico, ella nunca llamó. Lo que pasa es que ella cometió un gravísimo error: no cumplir una orden del Presidente y, al no cumplir esa orden, pues los culpables fuimos nosotros.

¿A qué orden se refiere?
El Presidente le dio una orden de protestar por el editorial. Tres días después, fue a una rueda de prensa con corresponsales extranjeros, y ahí reclamó que éramos tan insolentes que había mandado una carta y no habíamos tenido la delicadeza de publicarla.

¿La carta llegó o no?
Ella no la hizo, sino dos días después y nosotros fuimos a retirarla. La señora Chuji no cumplió la orden del Presidente y después acusó al periódico.

Eso causó el impasse cuyas consecuencias esperamos con toda tranquilidad porque el periódico ha sido tremendamente respetuoso. Nos vanagloriamos de que los ex presidentes de la República no tengan una sola queja sobre maltrato personal.

¿En las provincias la relación del medio con la política es igual o más difícil que en el ámbito nacional?

La hegemonía del medio es lo que hace tolerar o no una critica y también la apertura para permitir al funcionario dar una explicación. Nosotros somos muy exigentes en el sentido de que la réplica y la contrarréplica son derechos sagrados de los lectores. No hemos podido, por más que me he empeñado durante muchísimos años, que la nota siempre tenga varias fuentes.

Pero en general, ¿cree usted que las élites provinciales son más responsables que las nacionales?

Creo que en las provincias hay mucho más conciencia de todo. La clase empresarial ha logrado formarse mucho mejor que sus antecesores. Los municipios y las provincias en general están más cerca y trabajan más cerca de la comunidad. Trabajo que nosotros podemos promover.