REVISTA VANGUARDIA
La frontera sigue siendo un enigma ...
| La frontera sigue siendo un enigma ... |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 04 de septiembre de 2007 | |
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Ecuador no consigue sentar a su vecino para resolver el problema de la frontera caliente. Prestar refugio a 1 500 campesinos colombianos desplazados durante cinco días de la anterior semana costó 30 dólares diarios por persona. Esa es la cifra que se maneja en Cancillería ecuatoriana. Pero la relación con Colombia no es un problema únicamente económico. El tema es más complejo. Y por ello, la presencia de los campesinos colombianos en los refugios ecuatorianos puso otra vez sobre el tapete la interrogante: ¿tiene el Gobierno una política frente al conflicto colombiano y sus efectos en el Ecuador? La canciller María Fernanda Espinosa no lo duda. No sólo eso. En una charla con Vanguardia afirmó que ahora sí Ecuador tiene una política integral sobre el tema. Y en ese sentido ella suma estrategias como el Plan Ecuador y el anuncio del juicio ante la Corte de La Haya por el caso de las fumigaciones. Allí se reclamarán deudas originadas por siete años de fumigaciones y las indemnizaciones por daños causados a personas. Sin embargo, en esos procesos —afirma la analista Grace Jaramillo— el país no ha logrado captar la atención del Gobierno colombiano. “Para Colombia, Ecuador es secundario o incluso de tercer orden”. La propia Canciller reconoce al menos cuatro temas que priman en la agenda binacional y que no han tenido respuesta: 1) suspensión definitiva y permanente de aspersiones. “Colombia dice que no se puede comprometer”, dice la Canciller; 2) pago de indemnizaciones y de los daños causados por siete años de fumigaciones. “Pero no lo aceptarán porque reconocerían que las aspersiones causan daños a la salud”; 3) pago de indemnizaciones a familias afectadas por las incursiones de Colombia. “Están en manos de la justicia militar colombiana y básicamente duermen el sueño de los justos". La versión ecuatoriana es que el canciller colombiano, Fernando Araújo, se comprometió a buscar una vía administra-tiva para la indemnización. "Pero de eso ha pasado ya más de tres meses”; y 4) un trabajo conjunto para el plan Ecuador. No se conoce el papel que juega Colombia en ese proceso. Ese rol aún no está claro. Hasta la fecha, dentro del Plan Ecuador, el Gobierno está levantando un banco de proyectos. Una lista de necesidades de las poblaciones. Sin embargo, no se conoce cuánto cuestan estos proyectos. No hay cifras concretas. Las habrá a partir del 6 de septiembre, cuando se realice la última reunión con los pobladores de Sucumbíos. Sólo entonces se tendrá completo el banco de proyectos. Todo ello bajo el criterio de que la “Amazonia ha sido una colonia del Ecuador. Y hay una factura que el Estado le debe a la población amazónica. Es una parte que asumimos”. Pero ¿quién pone la plata? La Canciller afirma que el país y la cooperación internacional. El costo fiscal para Ecuador alcanza los 136 millones de dólares durante este año. Se suma una cifra similar que aportan PNUD, Cruz Roja Internacional, Programa Mundial de Alimentos, Organización de Estados Americanos, ONU, entre otras entidades. El régimen tiene incluso las estimaciones para el próximo año. En el plan interno —afirma Espinosa— la pro forma 2008 incluye un monto específico para financiar los proyectos. Y en el externo se espera contar con “los aportes de los gobiernos de España e Italia que se harán a través de tramos en los canjes de deuda con el Club de París”. Sin embargo, Colombia sigue manteniéndose como espectador y no como protagonista del Plan. Aunque la Canciller sostiene que la comunicación está abierta. La última reunión con María Ángela Holguín, jefa de gabinete de la Vicepresidencia de Colombia, habría causado mayor conciencia en Bogotá. Sin embargo, reconoce que "es ingenuo decir que tenemos respuesta para todo el conflicto". ¿Tiene Ecuador una estrategia para sentar a Colombia ante la mesa de diálogo? Jaramillo sostiene que el anuncio de la demanda ante la Corte de La Haya, por el caso de las fumigaciones, tiene ese objetivo. Llegar a la Corte —se dice en Bogotá— requiere del cumplimiento de varios pasos previos. Uno de ellos lograr la anuencia del Gobierno colombiano para llegar a esa instancia judicial. Mientras que la tesis ecuatoriana es que bajo el Tratado de Bogotá (1948), en caso de conflicto, las diferencias entre los estados se pueden resolver en un tribunal de justicia internacional. La primera limitante para Ecuador es que el tratado no fue ratificado completamente por el Estado. La Canciller lo admite. Pero halla una salida. “Faltaba un endoso y hay una forma jurídica para avanzar en eso que está lista. Esa parte está resuelta. Ahora estamos engrosando la parte jurídica para sustentar el tema”. La segunda es que, según el propio Tratado un país puede renunciar a este. Es decir, Colombia pudiera salirse del proceso y argumentar ante La Haya que Ecuador no tiene la anuencia por escrito tal como señalan las reglas la Corte. Un antecedente de esto es lo que sucedió entre Nicaragua y Honduras por la disputa del Golfo de Fonseca. La discución sobre el tema enerva la relación. La propia Canciller lo reconoce. Afirma que en una reunión en Brasil el canciller Araújo le "dijo casi en forma amenazante lo de la Corte de La Haya no. Y le respondí lo de La Haya sí o ustedes se ponen a responder por el tema de las fumigaciones por siete años en la zona fronteriza". Así, el proceso se vuelve complejo. Y por ello, puertas adentro Ecuador ha constituido una Comisión Especial para tratar exclusivamente el tema colombiano. Dicha comisión está conformada con miembros de la Junta de Relaciones Exteriores, como Adrián Bonilla, José Valencia y Fernando Bustamante, entre otros. Sus reuniones son semanales y su función principal es proveer de la suficiente retroalimentación a la Canciller. Puertas afuera se tiene un equipo de abogados expertos en conflictos internacionales. Su nombre y acciones se manejan con reserva. Aunque lo que se ha revelado ante la prensa es la intención de Ecuador de sustentar sus tesis de perjuicio por las fumigaciones. La Canciller insistió en que “estamos trabajando con un equipo de abogados ecuatorianos, con abogados de la Procuraduría, con abogados internacionales (...) Cada movimiento que hacemos con Colombia es consultado con este equipo de abogados. Cada movimiento es razonado. Técnica y políticamente pensado”. Pero aunque no se la logrado sentar a Colombia, la agresiva campaña internacional hecha por el país para denunciar las aspersiones y sus efectos en la frontera sí preocupa en Bogotá. Es claro que ese tema se conoce en la OEA, la ONU, la Unión Europea... ¿Qué papel podría jugar Estados Unidos? Ecuador lo ve entre los aportantes. Y la canciller Espinosa es clara al afirmar que las gestiones se conocerán luego de que se definan las “líneas de cooperación a futuro, incluso en una época post base de Manta”. |








