REVISTA VANGUARDIA
El vacío que aviva Correa
| El vacío que aviva Correa |
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 04 de septiembre de 2007 | |||||
Página 1 de 3 El Presidente simboliza el cambio. Las otras fuerzas no se erigen en contrapeso. Ese vacío político, también inspira la tentación caudillista... En esta campaña, el país llegó al fin al video-clip. Miles de imágenes, nombres, voces, propuestas… Cientos de números y spots publicitarios pobremente concebidos que se suceden en tandas confusas y abigarradas… Miles de candidatos, expuestos al zapping, que pugnan desesperadamente por diferenciarse… Y un Presidente que, tras haber ideado este vértigo y esta fragmentación, se pasea por el país, con todo pago por el Estado, para promover sus diferencias comparativas: una marca que posicionó como sinónimo de juventud, ruptura y cambio. Aquí no importan los matices. Ni las cuentas que debiera dar el Mandatario tras ocho meses de Gobierno. Frente a un sistema electoral cerrado, franjas publicitarias estrechas y un mar de candidatos, los nuevos aspirantes se juegan en elementos fortuitos. Los viejos, en lo que ya promocionaron. En el primer caso, no tienen tiempo ni espacio para sustentar las diferencias. En el segundo, tienen que echar mano a lo que más conocen y volver al pasado. Así el presidente Rafael Correa lleva las de ganar: sigue simbolizando el cambio frente al cual las otras vertientes se encuentran divididas, sin alternativas reales, hundidas en viejas formas y discursos que reflejaron, durante más de una década, el vacío político. Vanguardia muestra por qué el Presidente agrava ese vacío. Lo revela en toda su dimensión. Se sirve de él y sobre todo no lo resuelve porque, además de ser su producto, él lo pudiera recrear como lo hizo en su momento Velasco Ibarra. O bajo otro ropaje.. EL VACÍO O la política sin idearios ni líderes Andrés Páez está amargado. El Presidente de la Izquierda Democrática subraya la imposibilidad que hay de contrastar, según él, el posicionamiento del presidente Correa: “No se puede comparar un presupuesto de 70 000 dólares con uno de millones de dólares. Sin contar lo que significan económicamente avionetas del Ejército, helicópteros de las Fuerzas Armadas, vehículos de la Presidencia de la República, toda la infraestructura del Estado que está al servicio de Correa”. La crítica en este campo es abierta y tan generalizada que abarca incluso a los sectores favorables al Gobierno. La crítica se extiende al uso de fondos públicos (obras, promesas y subsidios) para apoyar a los candidatos de Alianza País. Esas retahílas, que dejan de mármol al Tribunal Supremo Electoral, son conocidas. Sin embargo, Andrés Páez y los otros dirigentes políticos parecen menos convincentes cuando se les formulan dos preguntas: ¿por qué sus campañas lucen destempladas y por qué ellos mismos no han levantado el guante que, de hecho, les tendió Rafael Correa. “Lo que pasa —dice Páez— es que los mensajes no siempre se recogen si no es con cenicerazos de por medio”. En claro, él no goza de la misma logística que Correa y los medios de comunicación lo ignoran. “Se ha comentado —dice Simón Pachano, profesor de la Flacso— que hay una pobreza de planteamientos e incluso de creatividad de la campaña. Pudiera ser que no haya propuestas de fondo, pero que sean presentadas atractivamente”. Y si —salvo excepciones— el caso se repite, la pregunta es otra: ¿Qué expresa una campaña en la cual Gustavo Darquea, publicista y asesor político, no ve sino una máquina que produce ruido? Pachano responde: “Un vaciamiento, un proceso de crear un vacío en la política. Desde hace mucho tiempo, la política del país se mueve en cuestiones absolutamente superficiales y en cuestiones muy de coyuntura, pero no discute temas de fondo”. Correa no es la excepción. La disolución del Congreso —una de sus tesis estrella— se inspira en lo mismo, en la política vacía. En ella insiste en quiénes integran actualmente el Congreso. Pero no habla, recuerda Pachano, de la estructura del Parlamento, del lugar que ocupa en el sistema político, de las condiciones que tiene para que desarrolle su actividad, de la forma como se conforma o se elige a sus miembros. Es indudable, sin embargo, que con su triunfo, el país tuvo la impresión de entrar en otra etapa, de repolitizar la política, de emprender los cambios que los grupos de derecha no hicieron. Por ello Correa sigue simbolizando el cambio —dice Darquea—. Al punto que “todo partido político que se precie de apelar a la sensibilidad de la mayoría tiene que escudarse en el cambio”. Su problema es que Correa es el cambio teórico. De esa manera, se volvió el punto de mira de adversarios y aliados. En ese rol vuelve a tener todas las de ganar porque está “en un contexto político vacío”. Lo reconoce César Montúfar, cabeza de la lista Concertación Nacional, al señalar que el país político está en un proceso de reconfiguración. “Creo que se desplomó el anterior sistema de partidos y mientras no emerja, la única figura que existe es la del Presidente que, además, tiene el aparato del Estado”. Los partidos tradicionales no se reponen. No logran acelerar el proceso de renovación que quedó trunco al prescindir de figuras como Alberto Dahik, Ana Lucía Armijos, Ricardo Noboa... Y los nuevos políticos (Diego Ordóñez, Pablo Lucio Paredes, Eduardo Maruri…) aún tienen años por delante para cuajar. Entretanto, tocan la tecla equivocada —como dice Santiago Pérez— el hombre de los sondeos del Presidente. “Cuando Noboa dice el dictador Correa, piensa que lo está golpeando y lo que genera es mayor adhesión”. Gutiérrez, según él, sí está sintonizado con las demandas populares. Pero lo ve demasiado maniatado por sus condiciones políticas y sus compromisos. A la Izquierda Democrática y al socialcristianismo, en cambio, no los ve. “Una bomba antimateria cayó sobre ellos y donde veíamos antes en todos los barrios, la sede, la brigada, el local, ahora no hay nada. Esas dos maquinarias están desvanecidas”. Javier Reyes, director creativo de Véritas Comunicaciones, lo dice de otra forma: “La derecha vive un momento de desconcierto. Una de sus consecuencias es que no tiene idearios ni imágenes nuevas que mostrar”. El vacío político también es uno de sus inventos. |
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