REVISTA VANGUARDIA
No más plata para la Cosa Nostra
| No más plata para la Cosa Nostra |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 11 de septiembre de 2007 | |
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La mafia siciliana resurge. Y los empresarios se organizan para frenar la extorsión. En la postal, la imagen del legendario estadio San Siro de Milán. Al reverso, un lacónico mensaje: la paz se ha terminado. La policía italiana está en alerta máxima ante lo que parece ser el resurgir de la guerra entre clanes de la mafia siciliana. El enfrentamiento —que se presume es para apoderarse del puesto dejado por el capo de la Cosa Nostra, Bernardo Provenzano, detenido el año pasado tras 43 años de huir de los servicios policiales— está matizado por una rebelión de empresarios del sur de Italia, que se niegan a pagar a la mafia más mensualidades por seguridad. La postura planteada por la asociación de empresarios sicilianos, en una medida sin precedentes tomada por unanimidad, decidió expulsar de la Confederación de Industrias (Confindustria) a miembros que pagan el impuesto mafioso, llamado pizzo. Éste consiste en un pago que puede variar de 600 euros, para un restaurante, hasta 17 000 euros cuando se trata de una construcción. La resolución fue adoptada luego de que la cúpula empresarial recibiera múltiples intimidaciones, de acuerdo con el despacho de la agencia noticiosa ANSA. Andrea Vecchio, presidente de la Asociación Nacional de Constructores en Catania, recibió cuatro amenazas de muerte, en cuatro días tras no pagar. Este empresario vive con su familia bajo protección policial. El presidente de la Cámara de Comercio de Caltanisseta, Marco Ventura, ha recibido en su casa dos balas en señal de advertencia, por no haber pagado el impuesto mafioso. “Tengo miedo. No me lo puedo quitar de encima. Me han localizado en mi casa”, se lamentaba. En Italia existe una asociación llamada ‘addiopizzo’, que desde el 2004 reúne a ciudadanos contrarios al pago de esa extorsión mafiosa. Entre ellos, 197 comerciantes y empresarios se han opuesto públicamente. Ettore Artioli, vicepresidente de Confindustria en el sur, es uno de los que destacan la decisión tomada por sus miembros. “Éste es un cáncer que se come demasiados recursos. Está causando enormes daños no sólo a la economía sino a la sociedad en general —dijo—. Hay tantas familias en Sicilia que quieren llevar una vida honesta y construir sus negocios, pero son sofocados por el crimen organizado”. La postura del gremio fue destacada por el mismo Romano Prodi, jefe del Gobierno, quien la puso como ejemplo cívico en la lucha contra la delincuencia organizada, aunque rechazó su pedido de que las Fuerzas Armadas pusieran orden en la isla. Porque en Sicilia, pocas actividades económicas escapan al soborno de la mafia. Incluso, investigadores de la Universidad de Palermo sostienen que la mafia exige cerca de 80 dólares al mes de los vendedores callejeros de aquella ciudad. Esto quiere decir que, a lo largo de enormes áreas del sur del país, los pueblos y comunidades se mantienen en la pobreza mientras que, perversamente, la mafia y sus jefes obtienen ganancias de miles de millones de dólares. La rebelión, liderada principalmente por empresarios menores de 40 años, es un indicio de que los tiempos han cambiado. De hecho, la temible Cosa Nostra no es la misma de hace una década. Para los expertos e investigadores, esa organización, venida a menos tras el encarcelamiento de Provenzano y su lugarteniente Salvatore Toto Riina, fue eclipsada por otra organización, llamada Ndrangheta, originaria de Calabria y que hace menos de una década era una banda familiar de alcance limitado. Pero que hoy ejerce el monopolio de la cocaína en Europa: sus tentáculos llegan a grupos de narcotraficantes colombianos y mexicanos. La postal que recibieron Riina y Provenzano es interpretada por la Fiscalía del Estado como un claro mensaje de que las organizaciones sicilianas tienen todavía plena vigencia y que “el partido aún no termina”. Para el fiscal Francesco Messineo, el envío puede conllevar un claro mensaje, el aviso del comienzo de una guerra entre los clanes mafiosos. Incluso varios periodistas independientes están en la mira. Un intento de atentado contra un comunicador de la agencia ANSA, en Sicilia, autor además de un libro sobre la mafia, fue descubierto por la policía el miércoles pasado. “Las fuerzas del orden vieron a dos personas que se alejaban de mi automóvil. Debajo del mismo encontraron una bomba”, declaró el corresponsal Lirio Abbate, de 37 años, desde Palermo El periodista es coautor de un libro publicado hace unos meses, titulado Los cómplices. Todos los hombres de Bernardo Provenzano, de Corleone al Parlamento. Abbate está bajo protección policial desde abril. Los periodistas de los medios de comunicación que publican las redes y el trabajo de los mafiosos son amenazados. En la actualidad, una docena de periodistas —la mayoría independientes— está con protección especial. Con estos antecedentes, la lucha por la sucesión en estos grupos irregulares puede haber comenzado. Salvatore Lo Piccolo es el padrino emergente que, al parecer —relata Julio Algañaraz, de diario Clarín— ha alcanzado alianzas con varios clanes de Nueva York que habían quedado desplazados en la época de reinado de los mafiosos Corleone, Riina y Provenzano. En las últimas dos semanas, tres mafiosos aparecieron muertos en Sicilia tras una larga tregua. La Policía de Italia no ha querido quedarse como mero testigo. Las primeras redadas tras esos asesinatos han llevado a la aprehensión de 14 personas, entre empresarios, profesionales y dos funcionarios públicos acusados de tener nexo con las bandas. Todas fueron precisamente acusadas de proteger a Lo Piccolo. La mafia italiana volvió a sus enfrentamientos —esa es una de las pistas de las postales y de los últimos ajusticiamientos—, aunque la sociedad civil, acostumbrada por décadas a verlos matarse y a padecer sus extorsiones, hoy no parece dispuesta a dejarlos que se salgan con la suya. |








