REVISTA VANGUARDIA
... Y Correa acumula ventajas
| ... Y Correa acumula ventajas |
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 11 de septiembre de 2007 | |||||
Página 1 de 3 El acceso de los candidatos a los medios no democratizó la campaña. Al contrario, Rafael Correa sigue siendo una marca sin rivales. Vanguardia muestra las razones. El presidente Rafael Correa sigue siendo el mejor producto en esta elección. Su capacidad mediática, el estatuto, la forma como está concebida la campaña y el uso a su favor del aparato del Estado, lo convierten en la estrella del proceso. El régimen se vanagloria de haber promovido la campaña más democrática de la historia nacional. La realidad muestra que esa afirmación es una ficción. Así lo demuestran los publicistas, marketeros y encuestadores consultados por Vanguardia. Además, el TSE, que debiera controlar el proceso, se ha convertido en un árbitro ciego. Esas ventajas hacen de Correa la marca más apetecida en el mercado político. EL PRODUCTO El efecto diferenciador todavía se mantiene Rafael Correa mantiene la aureola de producto nuevo. La alternativa que había que probar sin correr ningún riesgo en un mercado, el político, donde otras marcas estaban desgastadas. Él cumplió con los cuatro requisitos que, según Iván Sierra, director de Negocios y Estrategias, componen los productos en marketing: atributos, empaque, marca y elementos ampliadores. Dicho en cristiano, esto significa que Correa acumula elementos, en muchos campos, que lo diferencian de sus adversaries y le permiten llegar a muchos públicos: es joven, audaz, informal, carismático, no tenía trayectoria política, se inventó un movimiento, una retórica política, una cromática, comunica fácilmente y tiene un manejo de roles increíble: puede ser naturalmente sensible, brutalmente feroz con sus adversarios y puede ser técnico en foros exigentes. Mirando para atrás, Gonzalo Mendieta, presidente de Spectrum, coincide en que Rafael Correa era un producto extremadamente diferenciado: “joven, no tenía problema regional (puede vestirse como montubio, hablar quichua, vivir en la Sierra y ser de la Costa), es intelectual — lo que muchas veces la gente busca—, no representa a la élite económica y tiene una capacidad mediática impresionante: es capaz de debatir en público, de improvisar y ser convincente”. Uno de los elementos ampliadores de Correa es, precisamente, la promesa de cambio a través de la Asamblea Nacional Constituyente. “¿Se puede pedir más, se pregunta Iván Sierra, de un producto–candidato? Sí, que sus atributos y su principal elemento ampliador lleguen en un momento en que la ciudadanía busca justamente eso”. Por eso está en Carondelet. Y por eso, tras tres elecciones, sigue promocionándose como “el cambio”. “No hay cómo usar la palabra cambio —dice Gonzalo Mendieta— porque está ganada y posicionada por el Gobierno. Él lo vendió y la gente lo compró”. “Álvaro Noboa no era una propuesta nueva —dice la publicista Ana Luisa Vallejo—, tampoco Gilmar Gutiérrez ni León Roldós. Correa no monopoliza el cambio, lo aprovecha, lo sabe utilizar”. Esta ventaja es inconmensurable frente a los políticos tradicionales. Y más aún para los nuevos candidatos porque es imposible posicionarse en 45 días. “Ningún candidato (además de políticos como Noboa, Nebot y Lucio Gutiérrez) —dice Raúl Ernst, gerente de Mindshare— ha tenido la visibilidad mediática lo suficientemente importante para que genere un cambio de opinión”. Gustavo Isch, director de Estretégika Comunicaciones, no dice otra cosa cuando afirma que “en esta campaña es imposible que los candidatos nuevos obtengan al menos el nivel de conocimiento básico de los votantes. Para ello se requieren no menos de seis meses de presencia en medios con varias estrategias”. Santiago Nieto, director de Informe Confidencial, complica el panorama, pues hace una diferencia grande entre un producto de consumo y un político que, además, tiene que cumplir con otros requisitos. “Para que una persona sea conocida y tenga una identidad adecuada, es decir positiva dentro del electorado, se puede demorar alrededor de dos años”. En una palabra, Correa sigue siendo el mejor producto. O el producto de moda. “El producto luce saludable en el mercado —dice Iván Sierra—. Y mientras mantenga niveles de popularidad superiores al 50 por ciento, sus rivales políticos tienen las de perder”. |
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