REVISTA VANGUARDIA
La ideología de los deseos
| La ideología de los deseos |
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 18 de septiembre de 2007 | |||||
Página 2 de 3 EL DISCURSO La retórica que hechiza a los desencantados El Gobierno ha vendido el socialismo del siglo XXI como un punto de partida. Como una tercera vía, que recuerda la que planteó Anthony Giddens en 1998. Pero esta vez con tinte nacional y latinoamericano (Falconí cita a Agustín Cueva, Manuel Agustín Aguirre, José Carlos Mariátegui… y hasta rescata los esfuerzos de pensamiento de Raúl Prebisch, Fernando Henrique Cardoso y Enzo Faletto) y como alternativa a dos fracasos: el del socialismo estatista y el del neoliberalismo. En este punto, los interlocutores del Gobierno sonríen cuando se les recuerdan las críticas de cierta oposición que los acusa de querer instaurar una dictadura. Se recuerda el discurso de Rafael Correa del 22 de agosto cuando afirmó que “es insostenible en el siglo XXI la lucha de clases y el cambio violento”. María Paula Romo, candidata de Ruptura de los 25 y aliada del gobierno, agrega que ponerle un apellido al socialismo también es marcar distancia con las formas de socialismo que fracasaron y decir que aprendieron la lección. “Nuestro socialismo –dice– cree radicalmente en la democracia. Para la izquierda del siglo pasado, el único factor de poder era la lucha de clases. Hoy sabemos que hay otros muchos factores. Los temas de género, racial, cultural, étnico, religioso que sí son factores de poder y de discriminación”. ¿Qué diferencia esto de la socialdemocracia tradicional? En el Gobierno hacen piruetas mentales para saldar diferencias. El tema de la justicia social, el mercado al servicio del ser humano, la justicia económica que significa entrar en procesos redistributivos profundos que, según Fander Falconí, no planteó la socialdemocracia… Estos matices conceptuales no convencen a Teodoro Bustamente. “En el socialismo del siglo XXI no se ve un cuerpo doctrinario sino un recurso retórico. Lo que se ve es que se pretende elaborar un conjunto de reformas para atender necesidades y una retórica redistributiva en general. Esto corresponde más a la socialdemocracia europea. Estado de equidad, la Europa social, la integración no sólo del mercado sino de instituciones, estándares de vida, respeto de derechos…” Wellington Paredes, historiador, coincide en el fondo y cree que el socialismo del siglo XXI es “una simple propaganda ideológica para generar adeptos en un momento de descontento, de hastío del tipo de ajustes que ensayaron los sectores dominantes del país. Lo que hay es un discurso generado por profesores e intelectuales que intentan, sin sinceridad, apropiarse de algunos presupuestos de la socialdemocracia. No es más que una fusión de propuestas en una economía que no puede dejar de ser capitalista. La ID se dejó desalojar de la centro izquierda”. Esta última conclusión no molesta en el Gobierno. El ministro Larrea cree que en el proyecto de Alianza País no sólo caben los socialdemócratas y personas que estén en el campo del socialismo democrático. También caben, dice él, demócrata cristianos del socialcristianismo. |
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