REVISTA VANGUARDIA
Correa podrá escoger el escenario que quiera...
| Correa podrá escoger el escenario que quiera... |
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| José Hernández | |
| martes, 25 de septiembre de 2007 | |
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El 30 estará ante disyuntivas que nunca tuvo. podrá cerrar el puño o extender la mano, acercar o enfrentar al país, pasar a la historia o... Los enamorados no andan con La Duda Metódica de Descartes bajo el brazo. No dan razones. Ni las admiten. Así está el país con el Presidente, su movimiento y sus aliados. Si se agrega el uso y abuso de bienes del Estado para la campaña, el frenesí presidencial para repartir subsidios, el vacío político y la pobre campaña de la oposición, el Presidente tiene argumentos para refrendar con creces su fe: goza de unas condiciones tan excepcionales y tan paradójicamente irrepetibles, que puede aspirar, como parte de este combo prodigioso, a tener mayoría absoluta el próximo domingo. En principio, este panorama debiera preocuparlo. ¿Qué hacer con un cheque de ese tamaño, firmado en blanco por el electorado? Rafael Correa puede tener, ante él, todos los escenarios imaginables. Puede cerrar el puño o extender la mano. Puede acercar el país o dilatar las divisiones y los prejuicios hasta el enfrentamiento. Puede hacer gala de grandeza o sucumbir ante la más chata de las mezquindades. Puede pasar a la historia u obnubilarse ante ella. A partir del 30 de septiembre, Correa estará ante disyuntivas que nunca antes tuvo. Es el privilegio de haber estado en el momento oportuno en el sitio adecuado. Pero no sólo él estará frente a tales dilemas. Su Vicepresidente, sus amigos y sus aliados de Ruptura de los 25 y Nuevo País también lo estarán. Y sus ministros y asambleístas. A partir del 30 tendrán que hacer lo que no han hecho hasta ahora: decirle la verdad. Hasta ahora también ellos, embelesados por las melodías electorales, han dado largas a los exabruptos presidenciales y cerrado los ojos ante las violaciones a la ley. Algunos, sobre todo en Ruptura de los 25, se han preguntado cuándo las broncas, algunas insulsas, darán paso a los temas de fondo. Y más por lealtad que por apego a Descartes, se han dicho que un día Correa parará su furor. ¿Cuándo? Lo han ido postergando: después de la segunda vuelta. Después de la Consulta. Después del 30 de septiembre... Correa no sólo ha tenido talento y suerte. También ha tenido alcahuetes en su equipo que se han dado pretextos para mirar hacia otra parte mientras él termina su obra. Se han vuelto tan funcionales a la lógica presidencial como los organismos de Derechos Humanos que más que espanto producen vergüenza. Ellos viven como la izquierda de los años treinta descrita por Herbert Lottman en Rive gauche: hemipléjicos. Señalan los atentados de la derecha a la ley y a los derechos humanos. Y socapan los de sus amigos. La miseria intelectual y moral ya es de todos. Hay ministros que no ven y no oyen. También los hay que han enmudecido en este gobierno cuando habían acostumbrado a la opinión a una mirada que se pretendía democrática y pedagógica. Y hay ministros, otrora liberales, que ahora alaban el estatismo, cantan Patria y Canción a la Bandera como bolcheviques conversos y teorizan las arbitrariedades de su jefe. Antes de la primera vuelta, lo veían como un horror. Entre la primera y la segunda vuelta lo vendieron como un mal menor. Ahora lo presentan como el bien supremo. La amnesia ya es de todos. ¿Cuánto pesarán esos silencios, esas miradas distraídas entre los amigos y aliados del Presidente? ¿Cuánto incidirán las culebras que algunos han avalado, sin gusto pero sin chistar, en su entorno? ¿Acaso él no les ganó ya la mano a aquellos que, con un cinismo indescriptible, se dijeron que para desmantelar a la derecha todo valía? Pensando en principios y procesos éticos, ¿desde dónde podrán hablar los amigos y aliados a un Presidente todopoderoso? ¿Y se arriegarán a hacerlo? Lenin Moreno, el señor vicepresidente ha dicho que ahora piensa algunas veces antes de llamar la atención al Presidente. Se entiende: el Mandatario, con los sondeos en mente, siempre prueba que tiene la razón. Hasta los insultos son rentables... Cómo, entonces, se instaurarán procesos racionales en el poder y en laAsamblea? ¿Cómo se podrá debatir democráticamente con él? ¿Quiénes podrán centrarlo cuando las únicas razones que producen sentido en su círculo íntimo son los votos y la popularidad? |









