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Carta a las trabajadoras, trabajadores y a las hermanas y hermanos migrantes de mi país PDF Imprimir E-Mail
Rafael Correa   
jueves, 04 de mayo de 2006
A continuación me tomo la libertad de publicar la carta de Rafaél Correa, candidato presidencial para las próximas elecciones en el Ecuador, a los trabajadores del país.  Mis opiniones personales las dejo para la sección de comentarios.


Recordando la lucha tradicional del 1 de Mayo que ha permitido, gracias a la
acción del movimiento obrero, mejorar las condiciones del trabajo en el
mundo, queremos reflexionar sobre la trascendencia de la dignidad y la
equidad en la construcción de una sociedad más justa y libre.

Sin negar el papel fundamental del movimiento obrero ecuatoriano en esta
lucha, constatamos que gran parte de las reivindicaciones planteadas todavía
no son una realidad. Es más, con la aplicación de esquemas económicos
deshumanizantes, centrados en la acumulación del capital, se han deteriorado
en forma sistemática las relaciones laborales.

La precarización y la tercerización del trabajo, el creciente desempleo y la
pérdida de estabilidad, el deterioro de los salarios y la caída de la
participación de los trabajadores en la renta nacional, así como la falta de
oportunidades de empleo digno particularmente para la juventud -que cada vez
más se ve forzada a buscar su futuro fuera de la patria-, constituyen un
reto para la construcción de un país altivo y soberano.

Este esquema deshumanizante debe ser superado. Nuestra sociedad reclama
respuestas concretas para generar suficiente empleo de calidad. Nuestra
economía exige salarios dignos para su reactivación. Nuestro Estado tiene la
tarea de ejecutar políticas activas para generar empleo, para mejorar los
niveles salariales y para elevar las condiciones de vida de la población
trabajadora y sus familias, que constituyen la mayoría del pueblo
ecuatoriano. Las empresas, a partir de un nuevo pacto social, deben asegurar
relaciones justas y equitativas entre empleadores y trabajadores. Las
ganancias del capital no pueden conseguirse a base del hambre y la miseria
del trabajo, como tampoco por la explotación inmisericorde e irresponsable
de la Naturaleza.

Justamente, por estas razones, nos oponemos frontalmente a propuestas
depredadoras de la vida misma, como el TLC, que anuncia un creciente
desempleo, en especial, en el agro –como ocurrió en México, en su momento-.
Por este motivo, también apoyamos las reformas a la Ley de Hidrocarburos que
recuperan en algo recursos que pertenecen al pueblo ecuatoriano. Y, por esta
misma razón, conscientes de la necesidad de garantizar seguridad jurídica en
las relaciones entre el Estado y las empresas extranjeras, exigimos la
inmediata caducidad del contrato con la Oxy, empresa que ha irrespetado
sistemáticamente el contrato con el Estado y la Ley de Hidrocarburos.

En una jornada como la de hoy, hay que rescatar la historia. Hay que
aprender de ella. Y hay que proponer alternativas para cambiar el mundo. El
trabajo es y seguirá siendo no un factor de producción, sino objetivo
central de todas las actividades económicas.

El trabajo, en tanto bien social, está en el centro del programa de
transformaciones radicales de nuestro movimiento. Eso exige una nueva
política económica, políticas sociales renovadas y renovadoras, junto con un
compromiso político inclaudicable a favor de los marginados, de los más
necesitados, de los desprotegidos, de los desempleados y, por cierto, de los
explotados.

En este 1 de Mayo, como en pocas otras ocasiones, los alcances de las luchas
de los obreros y de las obreras alcanzan un carácter internacional. Hoy, en
todo el hemisferio, pero particularmente en los EEUU, en donde no se celebra
en esta fecha el Día del Trabajo, están movilizadas millones de personas
exigiendo del gobierno de los EEUU un trato digno y justo a las y los
emigrantes de América Latina. Un trato humano para todas aquellas personas
marginadas por la globalización del capital, que se vieron forzadas a
escapar de nuestros países neoliberalizados. Este es un reclamo que
trasciende las fronteras. Este es un reclamo que demuestra lo perverso de
una globalización que alienta el flujo de inversiones y capitales,
ofreciéndoles todo tipo de garantías. Este es un reclamo que confronta la
creciente liberalización de los mercados de bienes y servicios, pero que no
abre las puertas al flujo de los seres humanos.

Esta realidad nos motiva a redoblar el esfuerzo por el cambio. Este esfuerzo
transformador, este esfuerzo colectivo. Sin embargo, éste sólo será posible
a base de la unidad de los desposeídos. No podemos seguir dividiéndonos,
porque eso sólo beneficia a los poderosos y a los explotadores de siempre;
allí están nuestros enemigos y jamás entre nosotros.

En una jornada como la de hoy debemos hacer un acto de fe por un futuro de
equidad y libertad en nuestro país, posible sólo sobre la base de la marcha
unida.

Rafael Correa D.
Alianza PAIS

Riobamba, cuna de la Primera Constituyente del Ecuador
y punto de partida de la actual Revolución Ciudadana,
Primero de mayo del 2006