REVISTA VANGUARDIA
El Yasuní no resiste proyectos golondrina...
| El Yasuní no resiste proyectos golondrina... |
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| Yolanda Kakabadse | |
| martes, 02 de octubre de 2007 | |
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El Presidente resta credibilidad al plan del ITT cuando apresura los tiempos. Además, en el país no hay una política ambiental coherente. La iniciativa sobre el ITT, propuesta por el Presidente ahora en las Naciones Unidas, replantea la relación conservación y petróleo. En los últimos 40 años, siempre se ha visto a la conservación como un obstáculo para el desarrollo. Entonces, la propuesta de mantener el crudo bajo el suelo del Yasuní, y más bien hacer de la biodiversidad una oportunidad económica, cambia los paradigmas del desarrollo. Pero el proceso no es tan simple como hacer un anuncio en un escenario internacional. Se tienen que cumplir etapas. La primera es la consecución del dinero en el corto plazo, para los próximos 10 años, que compense la explotación. Una de las opciones, quizá la más viable, es el canje de deuda. La emisión de bonos también es factible, pero a largo plazo, pues amerita una propuesta atractiva ante una inversión de riesgo. Aquí hay que medir algunas variables y la más importante es la credibilidad internacional que el Ecuador debe generar. Los posibles compradores de bonos —gobiernos, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales, ciudadanos— merecen que el Ecuador hable en serio. El Presidente dijo, cuando salió la propuesta, que esperaba un año y que si en ese plazo no se conseguían los fondos a él no lo quedaba otra salida que explotar el crudo del ITT. Un año es nada en un proceso como éste. Para empezar a encontrar fondos seguros tenemos que pensar en tres o cuatro años como mínimo. Esa condicionalidad que Rafael Correa pone sobre el dinero quita credibilidad a la iniciativa. Entonces, para la propuesta sobre el ITT no sólo se debieran tocar las puertas de organismos internacionales, como la Iniciativa Clinton o la Fundación Carter. Se puede trabajar con gobiernos como los de Alemania, Noruega e Italia. Asimismo, con el sector privado mundial que está liderando cambios importantes que los gobiernos no están haciendo. Con ellos, que sí creen en su responsabilidad social y ambiental, se puede trabajar en alianzas estratégicas. Ahora, los cambios en el manejo gubernamental de la propuesta, de la Vicepresidencia hacia la Cancillería, no restan confianza al proceso, porque son una medida de la institución con capacidad para llevar a cabo algo que nunca antes se ha hecho. Es lógico que esté en manos de esa cartera porque la iniciativa parte de una marca país. Pero sí resulta raro que el Ministerio del Ambiente no figure como socio activo de esta gestión. Esta secretaría evidencia una fuerte debilidad institucional y no tiene la capacidad de manejar proyectos de gran envergadura. Así, una condición sine qua non que cualquier inversionista externo pondrá al Estado es la coherencia en sus políticas ambientales. El plan Yasuní no es el único representante de esa política, es un componente. Aquí es indispensable que el Presidente tenga claro que su propuesta ambiental nacional debe ser tan fuerte como la iniciativa del ITT. Es decir, debe dar apoyo institucional al Ministerio, financiamiento a las actividades de conservación, respaldo político y económico serio a las áreas protegidas. Lo que hoy se da es casi vergonzoso y en este sentido no ofrecemos buenas señales al mundo. Porque dentro del régimen hay declaraciones y acciones contradictorias en material ambiental, cuando ninguna cartera de Estado debiera estar ausente del tema ecológico. Lo que hemos visto sobre Galápagos, la veda forestal, los tiburones, etc., no dan indicios de una política ambiental nacional. La polémica sobre el ITT entre Alberto Acosta, ex ministro de Energía, y Carlos Pareja, presidente de Petroecuador, es otro ejemplo. La mentalidad de Pareja es la del explotador petrolero. Aunque desde esta industria sí hay voces que indican que, al repotenciar la infraestructura y al reducir la corrupción institucional, se pueden alcanzar los mismos recursos que llegarían por la explotación de las reservas del ITT. Cuando ya se hayan cumplido estas etapas se podría avanzar en una dinámica de emisión local de bonos sobre el petróleo. De esta manera, cada ecuatoriano será un actor de la conservación ambiental y el desarrollo del país. |








