REVISTA VANGUARDIA
El costo de la ceguera
| El costo de la ceguera |
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 09 de octubre de 2007 | |||||
Página 3 de 3 En definitiva, la derecha está hoy como estuvieran las izquierdas antes de que se pusieran bajo el paraguas de Rafael Correa. Y probablemente seguirá el mismo camino porque adolece de los mismos males: vanidades personales, partidos y capillas sin ideario, deficiencia teórica, urgencia electoral y apego religioso a un modelo populista que echa por la borda cualquier esfuerzo orgánico de largo plazo. En este punto, Diego Ordóñez señala cómo el Presidente reproduce ese modelo. “La revolución ciudadana se vendió como un concepto diferente al populismo. En términos reales es un movimiento populista centrado en el Presidente de la República. La reelección lo convertirá en un proyecto personal, no orgánico. La UDC quiere salirse de ese guión, pero no tenemos éxito en el electorado”. Ese es el dilema shakespereano por excelencia. Porque cuando mira hacia el centro, el mismo Ordóñez ve con buenos ojos cómo en la campaña se introdujeron lenguajes, conductas y contenidos nuevos con Montúfar, Mata y Maruri. Pero al igual que la Unión Demócrata Cristiana no obtuvieron apoyos suficientes. Otro problema, clave para toda la derecha, es la ausencia de cuadros y su falta de perseverancia en proyectos de largo aliento. En ese sentido, hasta en los pasillos del Ministerio de Gobierno causa extrañeza el eclipse sufrido por Carlos Larreátegui. El ímpetu con el cual llegó para reconstituir la democracia cristiana duró apenas tres meses. Y los movimientos, que supuestamente son una alternativa a los partidos, sufren de los mismos males: surgen como las champiñones en invierno y luego desaparecen. Esa suma de factores no altera el producto Correa. El contrapeso de derecha, con opciones de poder, aún tardará. |
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