REVISTA VANGUARDIA
La cruzada contra los cleptócratas
| La cruzada contra los cleptócratas |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 16 de octubre de 2007 | |
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Organismos Mundiales quieren parar el robo en el poder. los países pobres están en la mira. Nace una iniciativa contra la cleptocracia. La ONU y el Banco Mundial (BM) están decididos a luchar contra los líderes que abusan de su poder, roban dinero a sus propios gobiernos y lo depositan en cuentas bancarias en el exterior. Al menos así está establecido el proyecto denominado STAR (siglas en inglés) destinado a recuperar bienes robados. Según el planteamiento realizado por el Banco Mundial, el objetivo es impedir que haya refugios seguros para los líderes políticos que gobiernan como cleptócratas. Eso también sucede en países del primer mundo. El proyecto fue presentado por Robert Zoellick, presidente del BM, y Antonio María Costa, director ejecutivo de la oficina de la ONU contra la droga y el delito (Onudd). Durante su exposición dijeron que funcionarios públicos reciben sobornos calculados en 40 000 millones de dólares al año. Para la agencia de noticias BBC, esa cifra equivale a entre el 20 por ciento y 40 por ciento de la asistencia oficial a los países en desarrollo. El caso de África es especialmente grave, dice la agencia Servimedia. Alrededor del 25% del Producto Interno Bruto del continente se pierde cada año en la corrupción; es decir, alrededor de 148 000 millones de dólares. Esta cifra global de corrupción es una estimación que incluye las pequeñas coimas de funcionarios de rango inferior, las comisiones de contratos administrativos y el puro desfalco de las arcas públicas. Estos fondos son considerados un botín por parte de algunos partidos políticos africanos. La lucha no es nueva, pero sí adquiere un matiz diferente tras la declaratoria de la propia ONU. En los últimos años, Estados Unidos y algunos de sus socios internacionales elaboraron medios para impedir el acceso de los funcionarios corruptos a la riqueza que han acumulado. Incluso crearon mecanismos tecnológicos para evitar que localizacen sus bienes. En el 2006, por ejemplo, en un intento de combatir la corrupción de altas instancias, el gobierno de Washington puso en práctica la denominada Estrategia Nacional para Internacionalizar la Lucha contra la cleptocracia. El plan involucra la participación de instituciones financieras y socios extranjeros de EE.UU. en actividades más intensas destinadas a elaborar prácticas óptimas para localizar y confiscar los fondos robados, mejorar el intercambio de información y asegurar una más clara rendición de cuentas en la asistencia para el desarrollo. Dos años antes, el mismo Bush, se anticipó a su plan. El 12 de enero de 2004 emitió la Proclama Presidencial 7750, la cual determina que se confieran a la Secretaria de Estado los poderes concretos para identificar a quienes se debe negar la entrada en los Estados Unidos debido a sus actividades de corrupción pública gravemente lesivas para los intereses de la población de ese país. “De ahora en adelante, debería ser más difícil para los cleptócratas robarle el dinero a la gente y más fácil que la gente lo recupere”, dijo Antonio María Costa, director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, agencia que está a cargo de la iniciativa. El plan beneficia a los propios organismos internacionales, pues las estafas, el contrabando, la evasión de impuestos y otras prácticas deshonestas cometidas por esos gobernantes les representan pérdidas por entre un billón y 1,6 billones de dólares anuales. Esto figura en el informe hecho con motivo del lanzamiento de la Iniciativa de Recuperación de Bienes Robados. Recuperar, aunque sea en parte los bienes robados, puede proporcionar el financiamiento a programas sociales u obras de infraestructura. “Cien millones de dólares recuperados podrían financiar vacunas para cuatro millones de niños, conexiones a la red de agua potable para unos 250 000 hogares o el tratamiento para unos 600 000 portadores de VIH durante un año entero”, señala el informe. No obstante, el problema para detectar la corrupción es el secretismo. El chileno Daniel Kaufmann, director de gobernabilidad y anticorrupción de BM, dijo a la BBC que no se sabe exactamente dónde está el dinero y el monto exacto del robo porque muchas de estas transacciones son secretas. En ese sentido, John Christensen, representante de la organización Tax Justice Newtwork, entidad internacional de investigaciones, que prestó su asesoría para la iniciativa, dijo que es necesario romper las cadenas financieras. “Alguien como el dictador Sani Abacha no pudo sacar todo el dinero que se llevó de Nigeria sin una infraestructura gigantesca” (ver recuadro). El plan de acción para contrarrestar el problema incluye el fortalecimiento de las instituciones anticorrupción en los países en desarrollo, préstamos para tal fin y el cumplimiento por parte de los centros financieros de la legislación contra el lavado de dinero. A pesar del escepticismo con que la iniciativa ha sido tomada, la reacción de Transparencia Internacional ha sido positiva. “Ya hemos visto algunos resultados alentadores. Por ejemplo en Perú, casi la totalidad de los más de 180 millones de dólares robados por el ex funcionario Vladimir Montesinos ha sido recuperada. Pero falta mucha voluntad política”, dijo Silke Pfeiffer, directora regional de TI para América Latina. Los promotores de la iniciativa exhortan a los parlamentos a ratificar la Convención de las Naciones Unidas Contra la Corrupción, firmada en el 2003. Aún resta la ratificación, incluso, de miembros del Grupo de los Ocho (G-8), los países más poderosos como Alemania, Canadá, Italia y Japón. |








