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Las eliminatorias de la garra y la velocidad PDF Imprimir E-Mail
Dusan Drascovic   
martes, 16 de octubre de 2007

En el camino a Sudáfrica 2010 des tacarán los equipos polifuncionales . En es a línea, Ecuador demues tra un juego maduro y creativo.

 

En las eliminatorias sudamericanas para el Mundial 2010 se verán 10 selecciones uniformes en un alto nivel técnico. Pero ahora más fuertes físicamente y más rápidas, creativas y concretas a la hora de hacer goles.

Brasil y Argentina siempre serán las favoritas, pero esta vez contaremos con equipos inteligentes y agresivos en sus planteamientos, como Paraguay, Perú y Uruguay. En este esquema, Ecuador llega con autoconfianza, maduro y con más personalidad como equipo, por eso será un rival de riesgo para cualquier selección. Christian Benítez, Segundo Castillo, Édison Méndez, Iván Hurtado, entre otros, pueden guiar al equipo a un buen sitial en las eliminatorias.

Para alcanzar este desempeño, los equipos sudamericanos han sabido aprovechar tres ventajas fundamentales: la globalización del fútbol, el recambio generacional y la polifuncionalidad.

En el primer caso, la mayoría de jugadores de la región está ganando destreza y juego rápido en combinados europeos. En el segundo, las selecciones mantienen procesos formativos de los cuales se nutren. Esto permite una mezcla de creatividad de los jóvenes con la definición de los jugadores experimentados. Y en el último, los criterios de los entrenadores ya no se subordinan a los esquemas. Que se compita con un 4-4-2, un 3-4-3 o un 3-5-2 son opciones de libre juego que cambian con cada partido. Lo que cuenta es formar equipos cuyos jugadores sepan bloquear, armar y disparar. Eso se ve en Sudamérica y hace que el juego de la región se parezca al europeo, aunque lo supera en intuición y colorido.

Argentina parecía volver al esquema de un 10 ante el cual todo el equipo se articulaba, como ocurrió con un Riquelme que, cuando se agotaba, dejaba sin garra al equipo. Por eso, en esta ronda debe volver al conjunto polifuncional con juego rápido en dos bandas. Brasil mantiene esa línea, entonces volverá a ser líder. Sin embargo, el gran desafío de este equipo es mantener el ritmo. Sus jugadores son una locomotora que entrega todo, pero que cae en su propia presión y que puede dejar flancos al final de un partido.

Perú encabezará el trío de las sorpresas. El equipo ha trabajado para ser veloz, aguerrido, contundente en el área chica y tiene a un Farfán que mueve a todo el combinado al gol. Paraguay tomará la posta de las revelaciones. Lucha por ser un equipo fuerte, creativo en los pases y rápido para concretar. Uruguay también quiere volver al liderazgo. Tenía muchos problemas de afinación técnica entre sus figuras, pero últimamente muestra un recambio. Ahora evidencia la posibilidad de un juego más organizado para pelear, con definiciones, en las eliminatorias.

Y junto a esas sorpresas también puede ubicarse Venezuela. Gracias a su trabajo en las selecciones juveniles y prejuveniles se está convirtiendo en un país que exporta jugadores y se ubica en mejores condiciones competitivas.

Chile, para volver a ser una opción estelar en las eliminatorias, ha hecho incorporaciones que arman un equipo equilibrado, con despliegue táctico y una delantera rápida y precisa. Así, será otro de los rivales impenetrables.

Colombia maneja el mismo esquema. Es una selección disciplinada, con una nómina de lujo, aunque su reto es la preparación física para jugar en cualquier escenario, sea de altura o en el llano.

Si el plantel vuelve a jugar en Bogotá, como sede, puede tener problemas en las eliminatorias. En una situación similar se encuentra Bolivia: un equipo hábil y flexible para crear jugadas novedosas, pero con figuras que juegan en la altura, otras en Santa Cruz, otras en el extranjero, lo cual es un reto para la uniformidad del desempeño en situaciones adversas. Estos son aspectos que, por ejemplo, la Selección ecuatoriana ha sabido resolver bien, con jugadores formados para un desempeño exigente en cualquier condición.

Por esto, las eliminatorias se proyectan con partidos de alta velocidad y garra. Un balance entre juego lógico e irreverencia. Pero este último elemento debe ser medido en cada plantel, para no bajar el nivel internacional que ya empata al fútbol sudamericano con el europeo.