REVISTA VANGUARDIA
El apretón al mercado de celulares
| El apretón al mercado de celulares |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 16 de octubre de 2007 | |
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Porta y Movistar hacen méritos para negociar sus contratos. Alegro levanta cabeza. Dos situaciones contrapuestas. Así parten a renegociar sus contratos de concesión del servicio con el Estado las operadoras de telefonía móvil más grandes del país. De por medio está la estatal, que busca alejar el fantasma de la quiebra. La mejor posicionada es Movistar. La marca del grupo español Telefónica ha logrado mantener buenas expectativas de crecimiento y hasta ahora no está bajo la mira de los controles fuertes del Gobierno. Porta, del grupo América Móvil, del mexicano Carlos Slim, en cambio sigue un complicado proceso tributario. El Servicio de Rentas Internas (SRI) tiene sospechas de que hay evasión. Con ingresos de 2 mil millones de dólares en los últimos cuatro años, sólo tributó 4 millones. Y Telecsa (Alegro), la ecuatoriana y más pequeña, empezó un proceso de depuración y reestructuración en abril y, por ahora, está logrando salir del hueco. Ese es el punto de partida para las empresas y el Estado. Las primeras, deben competir y ampliar un mercado actual de 9,2 millones de usuarios. El segundo debe garantizar la continuidad de ese servicio masivo. Las expectativas de renegociación de los contratos, pese a todo, son positivas. Entre las operadoras es claro que el Estado tiene ya una propuesta de negociación que no les ha hecho conocer oficialmente. Esto implica mayores controles y la posibilidad de obtener más réditos que en los años anteriores. Pero también es claro que tienen las mejores posibilidades: son transnacionales que pueden bajar costos por su manejo de economías de escala. Convocar a un nuevo concurso tiene sus complejidades. Una nueva operadora tendría que, primero, estudiar sus planes de inversión. Luego, ponerse de acuerdo con las actuales operadoras para comprar su infraestructura montada. Por último, acordar con el Estado las condiciones de pago de la concesión. ¿Puede Alegro asumir la operaciones para todo el mercado? No. Su presidente, Max Bravo, el único que aceptó hablar oficialmente con Vanguardia, más bien cree en la competencia y sus desafíos. Tiene, entonces, un plan de recuperación, hasta el 2011, para una empresa que quedó muy estropeada después de sus tres primeros años de operación. La empresa empezó mal. Compró una tecnología (CDMA), muy buena, pero que requería teléfonos muy caros. Por eso llegaron en escasa cantidad y poco modernos. Además, tuvo una cobertura que decepcionó. Bravo reconoce que la empresa tiene un déficit que bordea los 120 millones. Pero juega muchas cartas para levantarla. El 24 de abril pasado marcó el punto de inflexión: se cambió la dirigencia y arrancó la reestructuración y el recorte de gastos. Un primer resultado en estos meses es que la brecha entre ingresos y egresos que era negativa en 2 millones de dólares mensuales, se redujo a la mitad. Para empezar, cinco ejecutivos italianos de la anterior administración dejaron de cobrar en total 400 mil dólares mensuales. Alegro empieza a promover el servicio de conexión a internet con banda ancha y desde cualquier sitio. Ofertas como esa, más la cercana entrada al servicio con tecnología GSM, que resulta más barata y con mayor cobertura les dan optimismo. Además, está entrando con fuerza en el servicio de locutorios y prepara una gran sorpresa. Algo más, por su condición de estatal pudiera tener ventaja para ofertar programas de acceso a la red con centros educativos e instituciones del Gobierno. Al final, la inversión para el 2008 será 260 millones y de 20 millones más en el 2009. Claro, ese optimismo dependerá de que Andinatel y Pacifictel, los dos accionistas, inviertan. Con eso, promete Bravo, Alegro empezará a generar réditos y subirá de 400 mil a 900 mil usuarios. En esas condiciones, no hay una cercana fusión de empresas. Quizá a mediano plazo, Alegro busque socios estratégicos, sus mismos accionistas estatales de telefonía fija, sin duda. En el otro andarivel de la competencia está Porta, la líder. Tiene 6,5 millones de usuarios. Pero también tiene un problema grande. El propio presidente Rafael Correa le puso un ultimátum: o paga una deuda por impuestos, acumulada en los últimos cinco años, o se va. Todo indica que el grupo no quiere perder el negocio en Ecuador. Aunque no dio su versión a Vanguardia, se conoce que está dispuesto a pagar lo que se le compruebe que debe. Incluso, la matriz de México envió una veintena de expertos en tributación para tratar a fondo el problema. El SRI, por su parte, trabaja intensamente con un equipo similar de auditores. Sus autoridades no pueden dar detalles, debido a que es un proceso de determinación que implica confidencialidad. Pero para cualquier involucrado en el sector, es claro que hay dudas sobre la forma cómo Porta estructuró sus ofertas tarifarias para reducir pagos del Impuesto a los Consumos Especiales y del IVA. Cómo ofrecieron a sus usuarios cobrar valores que en la realidad no se han estado cumpliendo. Cómo perdieron tantos años... Para colmo de males, la Superintendencia de Telecomunicaciones amenazó con hurgar a fondo en la calidad de su servicio, y si eso amerita una eventual terminación del contrato. Aunque la última sanción generó hilaridad en muchos usuarios: suspension de una hora del servicio... Así dispone la Ley, dicen las autoridades de control. Y ese es uno de los problemas que, precisamente, deberá aclararse en los nuevos contratos y que, incluso, dependerá de nuevas regulaciones que pudieran salir de la Constituyente. Una Ley antimonopolios, por ejemplo, o modernizar las normas en el sector. Con todo, la gran ventaja de Porta está en sus más de mil millones anuales en ventas, su posicionamiento nacional y su tamaño. Iguales características, aunque con un mercado de 2,7 millones de líneas tiene Movistar. Sus ventajas son haber entregado 47 millones de dólares por impuestos recaudados en el 2006. La empresa está desde octubre del 2004, cuando compró el negocio en marcha a Bell South. Su campaña ha consolidado su presencia. Sus ventas sumaron 367 millones en el 2006 y es muy activa en hacer negocios. Espera concretar con Alegro el de facilitar su infraestructura para que la estatal entre con GSM.Ha ganado puntos ante el Gobierno: ofreció espacio en su cable submarino. De los dos terabits de capacidad que tiene, Telefónica ofreció 200 megabits para programas del Estado. Los contratos con Porta y Movistar terminarán en agosto y noviembre del 2008. El principal escollo para renovarlos es el valor de la concesión del servicio. Hubo avances con las anteriores autoridades del sector. Pero ahora hay temor de que se politice el tema y se proponga un precio insostenible para cualquier operadora. Nadie — se dice en las empresas — pagaría los 3 mil millones que alguien se aventuró a mencionar. |








