Economía
Desarrollo dirigido
| Desarrollo dirigido |
|
|
|
| Fernando Rivera | |
| miércoles, 07 de julio de 2004 | |
|
En esta carta abierta al ministro Rafael Correo, esbozo ciertas ideas que creo que
ayudarían mucho al desarrollo del pais. Mi intención no es decirle al
ministro como debe hacer su trabajo, ni mucho menos. Pero creo que no
se debe explorar formas creativas de dinamizar la producción, mejorar
la educación y distribuir la tierra utilizando soluciones de mercado y
sin que al gobierno le cueste un ojo de la cara. Carta abierta al ministro de Economía: Dr. Rafael Correa Delgado Ministro de Economía y Finanzas República del Ecuador: Estimado Ministro: No pretendo saber tanto sobre economía y finanzas como Ud. Mi objetivo tampoco es decirle como debe hacer su trabajo. Sin embargo, me permito esbozar un par de ideas que creo ayudarían a mejorar la situación económica del Ecuador. Estas ideas no están en ningún orden en particular. 1. Becas educativas de empresas privadas para educación básica y secundaria. Casi todo el mundo está de acuerdo en que un sistema educativo robusto y universal es la mejor inversión que puede hacer un país para salir adelante. No tengo que describir la situación catastrófica en la que se encuentra el sistema educativo fiscal en al mayor parte del país. Sin embargo, el estado no tiene los recursos necesarios para invertir lo que se requiere en educación. Nuestro nivel de endeudamiento es demasiado alto y una gran parte del presupuesto se va en pagos a la deuda. Dejar de pagar la deuda externa sería suicidio económico en el mundo globalizado de hoy, el Ecuador simplemente no se puede dar el lujo de hacerlo. Por otro lado, el problema del país no es la falta de dinero. Los bancos tienen más liquidez ahora que antes, y la gente más pudiente del Ecuador tiene inversiones en el exterior ganando intereses relativamente bajos. Por otro lado, millones de dólares de ingresos no son reportados por grandes empresas para evitar pagar impuestos. Mi sugerencia es crear becas educativas para financiar los colegios y escuelas más pobres y necesitadas del país. Estas becas se financiarían por contribuciones privadas, las cuales serían deducibles de los impuestos. Sería un sistema similar al que existe en EEUU, donde los grandes multimillonarios donan millones a organizaciones sin fines de lucro para reducir sus impuestos. En este caso, sin embargo, las donaciones serían a becas específicas y que no sean administradas por las mismas empresas que hacen la donación. Tampoco deberían ir a financiar gastos administrativos del ministerio de educación, ni a comprar Land Rovers para el Estado. Los fondos deberían ir directamente para pagar libros, profesores, aulas, y alimentación a los estudiantes. Comités de padres de familia de cada escuela serían los responsables de velar por el uso de los fondos. Se podría aplicar la presión del SRI para incentivar a los que están siendo auditados por falta de transparencia en sus declaraciones a que aporten al programa de becas y sinceren sus cuentas. 2. Incentivar la micro y pequeña empresa. Siempre escuchamos sobre la importancia de la micro y pequeña empresa. Crean independencia para sus dueños y brinda empleo para los trabajadores. Las inversiones que requieren son relativamente mínimas. Sin embargo, las altas tasas de interés y la falta de acceso a servicios financieros, limitan el crecimiento de estas empresas. Los pocos bancos que se han dedicado a este sector han crecido y han tenido éxito. Los pobres son buenos pagadores. Sin embargo, el alto costo de manejar miles de pequeños créditos ha hecho y el (percibido) riesgo de prestar a empresas que no cuentan con colateral, ha hecho que sean pocas las instituciones financieras que se dediquen a este sector. Por qué no destinar parte de los fondos de estabilización petrolera y de solidaridad para garantizar pequeños prestamos para las microempresas. Los prestamos serían pequeños ($500 a $10,000) y tendrían que ser utilizados para capital de trabajo. El estado garantizaría el 75%-80% del préstamo en caso de que el empresario fracase en el negocio. Si el dinero es utilizado para otros fines no dispuestos en el acuerdo entre el empresario y el banco, la garantía del Estado se anularía automáticamente. Lo que se lograría con esto es que baje el riesgo del préstamo, lo que debería reflejarse en una disminución de la tasa de interés. Para minimizar el costo de la transacción, se podrían canalizar los préstamos a través de cooperativas de ahorro y crédito locales, quienes serían las responsables de consolidar los préstamos de varios empresarios en uno solo préstamo mayor. Esto bajaría los costos y reducirían el riesgo para el banco, lo cual debería llevar a aún menores tasas de interés. Adicionalmente, no le costaría un centavo al estado, al menos que el micro-capitalista fracase en su empresa. 3. Incentivar la distribución de la tierra Una mejor distribución de la tierra es importante para el desarrollo del país. Sin embargo, creo que todos podemos reconocer que la reforma agraria del Ecuador en los 60s fue un total fracaso. Simplemente se repartieron las tierras menos productivas. Pensar en una reforma agraria a la fuerza en la actualidad es impensable (violaría la constitución y alienaría al país del mundo occidental). Por otro lado, actualmente la invasión ilegal de tierras y la distribución de estas “a la mala” se ha vuelto un problema común en muchas partes del país, y ha contribuido al enriquecimiento de verdaderos intermediarios mafiosos. Mi propuesta es incentivar un mercado de tierras. El Estado podría mediar en los conflictos de tierras entre los grandes terratenientes y los invasores para negociar un precio de mercado por las tierras. Los invasores luego serían responsables de buscar el financiamiento para comprar las tierras. Para ello tendrían que conformar cooperativas y buscar financiamiento de bancos. El esquema sería similar al de los préstamos para microempresas. El estado garantiza una parte del préstamo, y la cooperativa se compromete a usar la plata para comprar la tierra y explotarla sustentablemente. Atentamente, Fernando Rivera |







