REVISTA VANGUARDIA
El tesoro de las remesas aumenta
| El tesoro de las remesas aumenta |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 23 de octubre de 2007 | |
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Asia y Latinoamérica acaparan las remesas. en el 2006 se envi aron 300 000 millones. El albanés Josif Poro acaricia su flamante sofá. Muestra con orgullo sus alfombras y señala su nuevo refrigerador. Él y su esposa reciben una jubilación de 220 dólares mensuales, apenas suficiente para vivir. Pero su hijo, que trabaja en una fábrica en Grecia, les envía cada mes una parte de sus ganancias. “Es nuestro tesoro”, dice Poro, de 83 años, obrero textil. Tener emigrantes es un negocio rentable. Más allá de todo lo que significa para una persona emigrar, las cifras evidencian que la emigración no sólo es un paliativo a la pobreza individual sino que es un recurso necesario para el fortalecimiento de las economías de muchos países pobres. Un informe elaborado por el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID) en conjunto con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), vinculado a Naciones Unidas, establece que en el año 2006, alrededor de 150 millones de emigrantes enviaron unos 300 000 millones de dólares en remesas a sus países de origen. En definitiva, ellos aportan más que las ayudas oficiales para el desarrollo. Contrariamente a lo que se puede pensar por este lado del mundo, la mayor cantidad de remesas no llega precisamente a América Latina, sino a Asia. India es el país que más dinero recibió en el mundo el año pasado con 24 500 millones de dólares. A la región asiática, en total, llegaron 114 000 millones. Latinoamérica y el Caribe obtuvieron 68 062 millones y los países del este de Europa, 51 000 millones. El informe también establece que hasta en este rubro, el continente africano es el menos atendido, pues recibe 39 000 millones de dólares. En las últimas dos décadas, la liberalización económica y el aumento de las migraciones transfronterizas han desencadenado un drástico incremento en los flujos de remesas. Los envíos de dinero a los países en vías de desarrollo superaron por 18 400 millones de dólares el nivel alcanzado en 1980. A pesar de la quizás espectacularidad de las cifras, el cálculo de las remesas realizado por el BID y la FIDA es moderado. Donald Terry, gerente del Fondo Multilateral del BID, reconoce que la mayoría de remesas es transferida de manera informal, a través de amigos, en efectivo. “Por eso es difícil saber el monto real”. Kevin Cleaver, representante de la FIDA, no se anda con rodeos. “Los montos comprueban que los modestos envíos de dinero de los trabajadores emigrados, cuando se suman, superan las ayudas oficiales que dan los países desarrollados”. Las naciones ricas entregaron por concepto de asistencia 104 000 millones de dólares. Tradicionalmente, los emigrantes envían entre 100 y 300 dólares cada mes. Un tercio del total mundial de remesas fue destinado a personas de áreas rurales, frecuentemente más pobres que en las zonas citadinas. Los especialistas que estudian el fenómeno dicen que tienen un panorama mucho más claro desde los ataques del 11 de septiembre del 2001 en Estados Unidos. Pues, cuando las autoridades trataban de interrumpir el flujo de fondos a los terroristas, se empezó a estudiar con más atención qué hacen los emigrantes con su dinero. Las migraciones masivas han generado una economía subterránea de proporciones extraordinarias. Si estos trabajadores en el extranjero conformaran una sola empresa, la multinacional migrante sería la número tres en cuanto a ingresos anuales en la lista de las 500 compañías más grandes de la revista Fortune, detrás de la minorista Wal-Mart y la petrolera Exxon Mobil. Además de establecer la realidad económica, el informe busca servir de herramienta para las organizaciones financieras. La meta es que ellas encuentren formas para reducir los costos de envíos y vincular a las remesas con otros servicios bancarios, como cajas de ahorros, inversiones y préstamos. Sin embargo, entre el 10 y el 20 por ciento de las remesas recibidas se guarda en casa en lugar de ser ingresado al sistema financiero. El resultado del estudio también revela que Estados Unidos está dejando de ser el principal generador de envíos, debido a la creciente emigración a Europa. Italia y España son los principales destinos, en tanto que Argentina, Costa Rica y República Dominicana son los países más apetecidos en la migración intrarregional. Dentro de América Latina, el mayor receptor de remesas fue México con 24 354 millones de dólares, pero eso equivale al 2,9 por ciento del PIB. Por sí solo, México superó al total de envíos registrados a favor de América del Sur que fue de 24 298 millones. Para algunos países las remesas son cruciales. Por ejemplo, los 2 296 millones de dólares que enviaron los hondureños representaron el 24 por ciento del PIB y los 3 328 millones que remitieron los salvadoreños el 18,2 por ciento. Con este panorama, Josif Poro, desde su perspectiva individual, lee bien el fenómeno de la migración. Y confía en su hijo como un tesoro. |








