REVISTA VANGUARDIA
Zoom al sonido iconoclasta
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 23 de octubre de 2007 | |
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El trío argentino sofisticó al rock latino. Vanguardia revisa este fenómeno mediático. Cuando los rockeros latinoamericanos todavía tiraban piedras y armaban himnos antisistema, a inicios de los 80 nació un trío con una propuesta ligera: hacer música para volar. Soda Stereo, con Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti, llegaron a sofisticar el rock del sur. Por eso la banda es el referente de una maquinaria sonora, visual y comercial para los músicos de las ligas menores. Y para su público, un ícono gótico, pop, andrógino: cosmopolita. Soda fue pragmática. Mientras la dictadura prohibía el rock en inglés en las radios argentinas, por la herida abierta de las Malvinas, el grupo irrumpió con guiños: Te hace falta vitaminas, Por qué no puedo ser del jet set, Nada personal... Así, escuchar a Soda fue refrescante: como ponerse una máscara anti smog político de la época. Esa fue su postura: regresar la mirada a la evasión, a la ensoñación, a los ídolos mediáticos. 25 años después, Cerati, Bosio y Alberti vuelven a jugar a la seducción. Y por el boom que suscita su gira Me verás volver, este sábado 27 con parada en el estadio Modelo de Guayaquil, Vanguardia levanta la persiana del grupo y descifra sus signos: su música, su estética, su proyección y sus públicos. 1. LOS ESTETAS DEL SONIDO: Soda Stereo hace del trío una fórmula sencilla, pero versátil para plantear un rock camaleónico, que saltó de la onda glamorosa y new romantic, más ligada al pop británico de los ochenta, hacia experiencias electrónicas, acústicas, sinfónicas, dark e, incluso, a un revisionismo de los riffs clásicos del rock setentero: con Led Zeppelin, Jimmy Hendrix, Cream... El trío, dice el músico Daniel Mancero, sacude un canon compositivo. Avanza un paso de aquellos grupos con lógicas aristotélicas —inicio, clímax, remate — y ofrece temas con secciones aleatorias de guitarra y sintetizadores, con cimas y valles sonoros, para evitar la rigidez. Y en vivo, los Soda tomaban prestadas secciones instrumentales de otros artistas para revestir a sus interpretaciones de tesituras calidoscópicas. Pero, como matiza el músico argentino Claudio Durán, los integrantes no fueron virtuosos de sus instrumentos. Fueron, eso sí, buenos interlocutores para equilibrar la energía sonora. "Además —dice Durán— en el rock argentino se cantaba muy mal y a los músicos de la época les importaba más la letra que el canto”. Entonces Gustavo Cerati sacude ese tablero, con una voz elegantemente trabajada hacia los graves y con matices agudos para asegurar su dinamismo tímbrico. En suma, se trata de una voz afinada, con gran presencia. En eso, Mancero distingue influencias de Luis Alberto Spinetta. 2. EL JET SET DE LA AMBIGUEDAD: Nombre, fachas, letras: todo en Soda Stereo es una ruptura inclasificable porque apuntó a lo light, lo cursi, lo glam, lo dark. La semióloga Tina Zerega analiza al grupo como una marca energizante: una soda y en estéreo, es decir, adicta a la novedad, la fluidez y la levedad. "En las iconografías de sus discos muestran pelos punk o conceptuales. Otras proyectan rostros lánguidos como los de The Cure". Y Cerati parece el primo sudamericano, en segundo grado, del David Bowie de los setenta. Fue una suerte de transformismo para sintonizar con los ídolos de la globalidad mediática. Para tender puentes, —desde la réplica— entre los paisajes culturales latinoamericanos de los setenta y ochenta —marcados por etiquetas rojas, verdes y ocres— hacia una nueva paleta de fucsias, negros y neones. En pocas palabras, hacia una plasticidad posmoderna. El trío importó lo que ocurría en Londres y Nueva York: vestimenta gótica y estilo Flashdance. Fue tal vez el grupo de la época —dice Zerega— más preocupado por su visualidad. "El video de Ella usó mi cabeza como un revólver parece un capítulo sórdido robado de Alicia en el País de las Maravillas". De esta manera, la banda permite el desembarco de las miradas sureñas en la cultura del clip. Asimismo, su trabajo plástico en los montajes para sus conciertos habla de un camino ligado al minimalismo, con grandes escenarios en blanco y detalles en negro. El diseño de tapa y la imagen de la gira del disco Sueño Stereo sirven de espejo: paneles alcochados en blanco, con tres parlantes en el centro hacia donde se deslizan micrófonos, como espermatozoides tras los óvulos. Este rock stereo también es música para ver, pues su lírica proyecta una galería de imágenes contemporáneas para el rock de aquellos años: la seducción, el cuerpo, las pasiones desbordadas, los desencuentros. Lo hizo con dos materiales de terciopelo: metáforas y metonimias. "El grupo creyó —anota Zerega— que del otro lado del parlante existían orejas con ganas de inquirir, inferir, desbaratar textos. Y de bailar". Cuando pase el temblor, Té para tres, En la ciudad de la furia son algunos de los temas que recorren esos sentidos. 3. LOS ROCKEROS MARQUETEROS: Cerati, Bosio y Alberti tuvieron el olfato de quien siempre quiere estar en primera fila. Desde sus inicios, no se contentaron con tocar en bares y pubs underground. Su música prismática, por su confluencia de estilos, pegó rápidamente en radios con la ventaja de enganchar a públicos diversos. De allí el arresto para saltar a escenarios masivos y no sólo en Argentina. A los dos años de su creación, Soda Stereo se convirtió en nómada por Latinoamérica. Su primera aparición en Ecuador fue en 1987, en el escenario abierto de la antigua Chorrera de Quito. Entonces, su retorno con la actual gira Me verás volver, a los 10 años de separación del trío, también es pasión por el videoclip, fueron el primer grupo en pasar del LP y el casete al disco compacto y en utilizar la internet para su promoción. Asimismo, el trío capitalizó las ventajas del canal musical MTV, el referente visual y estético de la juventud de los noventa, y estuvo entre los primeros en grabar un concierto acústico para la cadena. El músico Daniel Mancero admite ese alcance: "aquí todos los músicos jóvenes ecuatorianos crecimos con algo de los Soda. Incluso los Illya Kuryaki y Los Babasónicos surgieron por ellos". Claudio Durán lanza un cable a tierra y dice que en dicho alcance, quien levanta la mesa es Cerati. "Soda Stereo fue la plataforma de su vocalista. Él jamás cambiará su carrera de solista por volver al grupo, pues así es más exitoso". Tina Zerega propone un juego irónico con algunos versos del grupo: "con la vuelta de Soda, algunos corearán 'una eternidad esperé este instante', mientras otros, más críticos de los reencuentros y sus motivaciones, pudieran cantar 'no vuelvas sin razón/ estaré a un millón de años luz de casa'". De hecho, entre los seguidores del grupo las aguas se abren y hay quienes dicen que el Gustavo Cerati en solitario es más experimental: el disco Bocanada es la prueba de descargo. Aunque otros también distinguen dosis de arrogancia, como en el barroco álbum 11 episodios sinfónicos: los temas clave de la banda con arreglos orquestales. 4. LA GENERACIÓN DE LA SODA: "Definir las etapas de Soda Stereo es difícil —dice Daniel Sais, ex tecladista de la banda—. Porque su público es atípico”. A pesar de que el grupo nació en los ochenta, se diferenció del resto. Otros aprovechaban el éxito de un disco para hacer otro parecido. Soda hizo lo contrario. A la etapa inicial divertida, le siguió un contrapunto entre lo gótico y lo new wave. Un ejemplo de ello es Canción animal. Entonces, pasar de una propuesta a otra sumó una audiencia tan variada como cautiva. Su estilo vanguardista ganó fanáticos de toda edad. Y ahora no es raro ver a un padre de 45 años con su hijo de 15 en un concierto o compartiendo discos de estos rockeros. Por eso los seguidores son heterogéneos. Porque este vínculo no es generacional sino musical. A diferencia de las propuestas más populares de Andrés Calamaro —según compara el músico argentino Claudio Durán—, Soda Stereo siempre cantó a un público citadino entre los 20 y los 25 años. A la gente con sueños de jet set, de las clases media y alta. Ese fue el posicionamiento estratégico de una banda que, desde allí, supo alumbrar a todos los estratos. |








