REVISTA VANGUARDIA
Europa debe jugar un rol más global
| Europa debe jugar un rol más global |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 30 de octubre de 2007 | |
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La hegemonía de Estados Unidos incomoda. Más voces destacan el multilateralismo. El mundo está descontento. Una encuesta internacional da cuenta de que el actual balance de poderes no convence a la mayoría. Más diálogos y menos conflictos es el pedido. El estudio, llamado La voz del pueblo, y desarrollado por la agencia Gallup International, en colaboración con el Consejo Europeo de Relaciones Internacionales, muestra el crecimiento del apoyo público para lograr una sociedad global con influencias más repartidas y equitativas. La mayoría se encuentra hastiada de tres puntos: la influencia casi coercitiva de EE.UU., la postura desafiante de Irán y las amenazas de Rusia y China de imponerse por su poderío petrolero y económico, respectivamente. Con ese panorama, el 40% de la población mundial considera que EE.UU. debe ser menos poderoso, mientras que el 35% desea que Europa tenga una voz más destacada en el escenario mundial. Tras entrevistar a 57 000 personas de 42 naciones, el sondeo ha revelado que Irán, Rusia y China son los países con imagen pública más negativa. El 39% quiere que disminuya el poder de Irán y al menos un tercio asegura que el “mundo se vería beneficiado con el declive” del poder de Rusia y China. Respecto a Estados Unidos, quienes desean que su influencia se mantenga se sitúan en el 26% frente al 37% que espera un retroceso. Los más inclinados a la expansión del poder global estadounidense son los albaneses (71 por ciento), los kosovares (61%) y los panameños (45%). El 45 por ciento de los estadounidenses considera que su país debiera tener más trascendencia. La idea de que EE.UU., por contra, debiera ser menos influyente en el panorama internacional, es significante en naciones como Bosnia y Herzegovina (80 por ciento) y alcanza el 70% de aceptación en Luxemburgo, Grecia, Serbia y Finlandia. La encuesta, además, revela que entre las cuatro superpotencias, EE.UU., Rusia, China y la Unión Europea, es la Comunidad Europea la única que seduce más en lugar de atemorizar. Los dirigentes de la UE están conscientes del rol que reclama la mayoría. Hace una semana, 50 personalidades políticas europeas lanzaron el centro de estudio Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR, siglas en inglés). El objetivo es lograr que Europa desarrolle una voz fuerte en el mundo y encuentre la forma de asumir su responsabilidad global. Según el director del ECFR, Mark Leonard, y un miembro del Consejo, Ivan Krastev, parece aumentar el apoyo a los países cuyo auge no está conectado en la imaginación mundial con los poderes militares, como India, Sudáfrica y Brasil —países que han recibido una calificación positiva—. El dilema para los europeos está en cómo puede una sociedad netamente económica influir políticamente. Por eso, ha resultado clave el Acuerdo de Lisboa, que permitirá salir del letargo en que se encuentra la Unión. El gobernante español, José Luis Rodríguez Zapatero, no esconde su satisfacción por el nuevo Tratado, porque considera que con él “un tiempo de turbulencias queda atrás” y la Unión cuenta con “más músculo” para influir en el mundo. Tras el fallido intento de que Europa se dotase de un texto constitucional, Zapatero consideró que “Europa tiene ya un escenario de serenidad y de fortaleza y un nuevo marco institucional para funcionar conforme a las necesidades de una unión en un mundo globalizado”. Los europeos sientan el camino para ejercer influencia. La pregunta que se superpone es hacia qué tipo de acciones. Mabel Van Oranje, directora de la campaña Open Society Institute, dijo que si la UE se une y actúa para combatir problemas como el terrorismo, el cambio climático o el sida, no serán los miembros de la organización quienes decidan el destino de esta generación, sino su obra. La UE toma con responsabilidad su rol. En las reformas constitucionales que se discutieron y aprobaron, se estableció el compromiso de trabajar para promover una política exterior coherente y firme para afrontar los desafíos mundiales como el cambio climático, la pobreza y la proliferación nuclear. La atención de momento se centra en la esfera geopolítica inmediata. La primera acción es definir cómo tratar a Rusia. Ésta es una de las principales preocupaciones, sobre todo por la dependencia energética hacia ese país, señala Jordi Miró, corresponsal de BBC en Bélgica. La prioridad también se centra en las políticas de vecindad con los países del Este y el Mediterráneo. Latinoamérica de momento no está en la agenda de las prioridades porque las disparidades de la región la hacen confusa a la visión europea. |








