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La nueva Evita del Peronismo PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 06 de noviembre de 2007

Cristina Fernández quiere abrir mercados. Kirchner, renovar el justicialismo.

 

 ¿ Continuidad o cambio? Lo obvio parece ser lo primero. Néstor Kirchner ha consolidado su hegemonía política en el país del sur, después del contundente triunfo presidencial de su esposa, Cristina Fernández. Entre los analistas nadie parece dudar que, de ahora en adelante, el kirchnerismo busque profundizar, a través de ella, el programa de gobierno que se aplica desde mayo del 2003.

No sólo se consiguió el relevo presidencial entre los Kirchner sino que de confirmarse las tendencias, el oficialismo ampliará la mayoría que tiene en el Senado y podrá alcanzar mayoría propia en la Cámara de Diputados.

Suficiente para no depender en los dos estamentos de aliados coyunturales. De manera que —como dice Carlos Castillo analista de Prensa.com— la Presidenta podrá gobernar con cierta comodidad los próximos cuatro años.

El ex presidente uruguayo, Julio María Sanguinetti, en un análisis realizado para el diario argentino La Nación, compara la elección de Fernández con el rostro del dios Jano, con una faz mirando atrás y la otra delante. “Hay apenas un relevo personal en la titularidad de un poder político construido por la pareja gobernante, tan tradicional como el peronismo. Desde una gran debilidad electoral, el matrimonio edificó una estructura política que le permitió primero revertebrar lo fundamental del Partido Justicialista y luego generar el movimiento que se consagró como claramente mayoritario”.

En Argentina hay una nueva generación en escena. Ya no están Alfonsín, Duhalde, Menem, De la Rúa, Cavallo… Hasta hoy —dice Sanguinetti — el cambio, sin embargo, es de actores y no de libreto. Allí viene la gran pregunta: ¿Cuánto la nueva Presidenta se parecerá a su marido? Sus primeras declaraciones marcan una línea distinta, al menos, en la política extranjera. Ella afirmó que mantendrá relaciones con todos los países del mundo. “No quiero que tengamos enemigos —dijo— ¿Amigos íntimos? Tenemos que priorizar nuestro lugar en América Latina, ampliar el Mercosur y el tema energía, que es el gran tema del futuro. La ecuación energética es fundamental”.

El gobierno de Kirchner dio la espalda al mundo. Prefirió hacer frente a los problemas internos, buscando levantar el país de la crisis financiera del 2001 y 2002, que lo dejó con una abultada deuda externa y con la mitad de la población en la pobreza. Para Michael Shifter, del Centro de Investigación Diálogo Interamericano, Fernández debe ser más visible y activa en el circuito internacional. Lo que aún no está del todo claro para este analista, es si ella querrá cambiar algunas políticas clave en su relación con el gobierno venezolano de Hugo Chávez.

Casa adentro, el panorama no parece ser tan fácil para la Sra. Kirchner. Su marido ya ha dicho que en los casi 40 días que le restan en el poder procurará despejarle el camino de problemas.

Específicamente en temas espinosos como las dudas por la real inflación y la deuda con el Club de París. Fernández deberá domar la escalada de precios, la demanda energética y atraer inversionistas.

Para esto tendría que buscar un acuerdo con el Club de París, ente al cual se deben USD 6 300 millones. Esa organización exige que antes de iniciar una conversación, el Fondo Monetario Internacional debe revisar las cuentas fiscales y dar un visto bueno. Kirchner no quiere saber del FMI pues lo acusa de los principales males sufridos por el país en las últimas décadas.

La economía argentina cumplirá en el 2007 su quinto año de crecimiento a tasas superiores al ocho por ciento. La Presidenta electa ha dicho que atraer inversiones será una de sus prioridades. Y la otra urgencia será controlar los precios en una nación donde el 25 por ciento de la población aún vive en medio de la pobreza.

Para el diario El País, es muy poco probable que Fernández cambie las políticas populistas de su marido. El diario La Nación analizó, en su editorial del martes pasado, que de acuerdo con algunos antecedentes del actual régimen y ciertas acciones de la propia Presidenta electa como legisladora nacional “no nos permiten ser del todo optimistas sobre el porvenir”.

¿Qué hará Néstor Kirchner? Ya lo anunció. Se dedicará a reorganizar el peronismo. Después de algunos años de vacilar entre formar un partido nuevo o reactualizar el Partido Justicialista, se ha decidido por la reconstrucción de esa organización. Ejerciendo el Gobierno y buscando el control del peronismo en todo el país, el kirchnerismo intentará reeditar el sueño concertador del líder del movimiento: que los presidentes se sucedan a sí mismos, de manera familiar y por aclamación democrática.

En pocas palabras, el populismo se reeditará en Argentina, por un buen tiempo. Como el buen tango.