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Se viene la noche para el MPD PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 13 de noviembre de 2007
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Se viene la noche para el MPD
Página 2

Tampoco ellos saben por qué hay profesores y alumnos y hasta ex dirigentes de sus organizaciones que, para hablar de la UNE o la FEUE, piden el anonimato.

Lo hacen por temor, como dijo un ex líder de la UNE en Guayaquil. Temor de organizaciones piramidales, dogmáticas, marxistas en cuyos métodos —si se les cree— es factible encontrar elecciones trucadas, demandas penales, amenazas o golpes. León Roldós puede dar testimonio. Pero también de esto es común hablar en universidades, como la Central de Quito, o en colegios fiscales famosos por las trifulcas callejeras que organizan.

Vanguardia no encontró un dirigente de la UNE o el MPD que admita crítica o acusación alguna. Su discurso y el del poder actual, o el de actores que se sienten víctimas de sus prácticas, por supuesto no coinciden. Allí donde el MPD, con Aracelly Moreno, dice que hasta la afiliación de los maestros a la UNE es facultativa, hay voces y hechos que tienden a probar lo contrario.

En teoría, hay afiliación libre desde que Alfredo Vera ejerció el Ministerio de Educación. Pero maestros sostienen que, desde que obtienen el nombramiento, como profesor público en una escuela o colegio, automáticamente resultan inscritos en la UNE. Y el aporte de los maestros es del cinco por mil.

Los emepedistas dicen que antes del decreto, en la comisión de ingreso, la UNE sólo tenía un delegado. Y según el reglamento, así era. Pero en el régimen se piensa que entre los otros representantes (el director provincial, el representante de los rectores, de supervisores y de jardines), por la fuerza de los hechos, eran favorables a la UNE.

En el Gobierno se cree que el Estado es el que debe asumir la supervisión total de la educación y el ingreso de maestros y no el MPD ni la UNE. Estas organizaciones, cuyos dirigentes contra toda evidencia niegan sus relaciones orgánicas, han creado un Frente de Lucha de Ingreso al Magisterio (FRIM) en el cual dicen tener 20 000 maestros, aspirantes a entrar en la nómina de Educación. El ministro Vallejo no reconoce esa supuesta reserva de docentes que llegaría a las aulas con un cordón umbilical emepedista a cuestas.

La diferencia entre lo que hacen el MPD y la UNE en la educación y lo que el régimen de Correa está dispuesto a tolerarles es gigantesca. Un dato, evocado por un vocero del propio régimen, la ilustra: si nada hace el Estado en ese sector, en diez años todos los rectores de los colegios públicos serán militantes del MPD. “Es ahora cuando debemos invertir esta tendencia y hay la voluntad política para hacerlo”.

El MPD sabe que el régimen quiere prescindir de la UNE para relacionarse directamente con los maestros. Ciro Guzmán cree que esto no va a ocurrir porque la UNE propone amplios beneficios a sus afiliados: créditos para vivienda, fondos de cesantía, estabilidad laboral y, sobre todo, crecimiento “porque pueden llegar a ser rectores y autoridades educativas”.

Juan José Castelló, presidente Ejecutivo del Fondo de Cesantía del Magisterio, y dirigente histórico del MPD, completa el perfil de una organización política cuya fuerza está precisamente en los afiliados a la UNE. El Fondo de Cesantía, cuya administración asumió en julio del 2001, maneja hoy 176 millones de dólares y tiene 107 000 afiliados. Cada uno ahorra como mínimo 10 dólares mensuales y como máximo entre 30 y 50 dólares.

El Fondo paga 6% anual. Cada afiliado tiene tres tipos de créditos: personal, hasta 3 000 dólares; especial, para capacitación o salud. Y el crédito hipotecario. Hasta ahora el Fondo ha construido 1 829 viviendas en el país. Y para el 2010 tiene previsto entregar 10 000.

El Fondo de Cesantía del Magisterio también es propietario de Consulcrédito, que tiene los mismos 107 000 afiliados. Cada maestro dona un dólar mensual para esta institución financiera que quiere constituirse en banco. 5 642 000 dólares suman lo ahorrado en tres años. En la seguridad social, el MPD contaba con 20 000 partidas (8 000 del plan de incentivos a la jubilación y las 12 000 del régimen) para renovar el Magisterio que controla y en el cual expande su imperio económico.

Esto significa que en la pelea que ha cazado el régimen no se juega solamente la calidad de la educación y la influencia política en el Magisterio. Allí está también el pulmón económico que sustenta la acción proselitista del partido más radical que tiene el país. Su negocio electoral iba viento en popa, gracias a la desidia irreprimible que mostró la derecha ante la educación pública. El MPD está ahora a la defensiva.

Sabe que el Presidente ha decidido hacer una revolución en colegios y universidades y que ha prometido que, en diez años, esa educación pública tendrá un nivel similar o mejor a la educación privada. Dicho de otra manera, el MPD y la UNE, si se cree lo que dicen las fuentes oficiales, no tendrán respiro. Y el régimen de Correa va a multiplicar los mecanismos de apoyo y formación entre los docentes y sus nexos con las madres y padres de familia y autoridades locales para sacar la educación pública del hoyo negro en que se encuentra. Pero esta vez lo hará pensando en que Ciro Guzmán y su partido no puedan cosechar rédito político alguno. El decreto presidencial, en ese panorama, es una declaratoria de guerra.