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La cocaína se apodera de Europa PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 27 de noviembre de 2007

El alcaloide es más barato que la marihuana. Hay un millón de nuevos usuarios según el observatorio europeo de droga.

 

 La lucha contra el consumo de drogas en Europa tiene claroscuros. Si bien el inicio del consumo de estupefacientes se retrasó de los 14 a los 18 años, ahora alarma el incremento de adultos consumidores casuales. La razón: la cocaína es barata y literalmente se la puede encontrar en cualquier lado. El Observatorio Europeo de Drogas y Toxicomanías reveló la semana pasada que en el 2006 se incautaron 107 toneladas de este producto, un 45 por ciento más que en el 2005.

Una de las conclusiones del informe —señala Wolfgang Götz, director del Observatorio— es que el polvo blanco ha abandonado los círculos elitistas y se ha extendido a amplias capas de la población. Desde el 2006 hasta ahora se han sumado aproximadamente un millón de nuevos consumidores europeos de cocaína. Y, en total, 4,5 millones de personas la usan. La mayoría son españoles y británicos.

España es líder absoluto en todo lo relacionado con la cocaína, tanto en las peticiones de tratamientos médicos para desintoxicarse como en las incautaciones policiales. Paradójicamente, este es el país que más castiga el consumo de drogas. La única explicación lógica que Wolfgang Götz encuentra a este hecho es la vinculación de esta nación con Sudamérica. “España es la mayor puerta de entrada de la droga que procede de América del Sur”.

El informe del Observatorio también revela que entre 7 000 y 8 000 europeos murieron el año pasado por consumo de estupefacientes. Frank Zoebel, investigador del organismo, dijo que la cocaína es la estrella del universo de las drogas y que hay un número creciente de europeos que se están pasando a la 'línea blanca'. Por eso, este producto supone un problema real de salud pública a muy corto plazo. Por ejemplo, en el 2005, el 22 por ciento de todos los pedidos de ayuda estaba relacionado con la cocaína, un porcentaje triplicado comparado con 1999. Y en España y los Países Bajos se registró la mayor atención a cocainómanos.

Götz cree que el dramático aumento de las cifras se debe además a que la recopilación de datos para informes anteriores ha sido deficiente en muchos casos. La cocaína pasa al segundo puesto en cantidad de consumidores. El primer lugar es para la marihuana. Se calcula que 12 millones de europeos han probado cocaína por lo menos una vez en su vida. Mientras que aproximadamente 70 millones de adultos de la UE han utilizado marihuana.

La cocaína se ha abaratado. El gramo puede costar unos 80 dólares (54 euros).

La fortaleza del euro y el aumento de la demanda han convertido a Europa en un mercado especialmente lucrativo. Con países pobres del oeste africano, Guinea Bissau por ejemplo, como base de almacenamiento, los carteles sudamericanos intentan de todo para traspasar las fronteras de la Unión.

Pero no sólo la cocaína y la marihuana preocupan.

El uso de metanfetaminas no es, según reveló un informe del diario The New York Times, un problema exclusivo de Estados Unidos. En Europa Central, países como República Checa han visto crecer la producción de este tipo de drogas de 19 laboratorios allanados en el 2000 hasta los 419 descubiertos este año por la Policía. Algo escandaloso en un país que tiene apenas 10 millones de habitantes.

El número de naciones europeas que afronta la llamada epidemia del meth, a causa del consumo de metanfetaminas, —dice el New York Times— se ha doblado en el último lustro: de 11 a 25. Los Meth-labs hacen uso de técnicas muy simples para extraer la pseudoefedrina, un fármaco que se puede hallar en la mayoría de los jarabes para la tos.

En drogas, el narcoturismo también afianza su mercado. Un informe periodístico elaborado por Inder Bugain, de la agencia británica BBC, relata que Holanda recibe cada vez más visitantes y no es precisamente por sus monumentos históricos y coloridos canales, sino por sus establecimientos de venta de drogas blandas, lugares mejor conocidos como coffeeshops.

La política de tolerancia y la desaparición de controles fronterizos, como parte del proyecto de unificación europea, han ocasionado un alud de extranjeros consumidores de marihuana y hachis. Terneuzen y Maastricht, las ciudades más cercanas a la frontera con Bélgica, son dos de las más afectadas por la masiva llegada de visitantes.

Tan sólo el puerto industrial de Terneuzen, situado a una hora de Bruselas y a tres de París, registra todos los días la llegada de alrededor de 2 000 a 2 500 turistas de drogas.

De acuerdo con el Ministerio de Justicia de Holanda, en el país operan 370 coffeeshops y por ley no deben tener en el mostrador más de 500 gramos de droga, es decir, para un máximo de 100 clientes. Pero la realidad es que se formaron verdaderos imperios. Tal es el caso de Checkpoint, que recibe unos 2 000 clientes y pudiera facturar unos 700 000 dólares mensuales.

En cuanto al impacto de las drogas en el sida, su consumo por vía parental ha perdido importancia como medio de transmisión del VIH. Sin embargo, según el Observatorio, cerca de 3 500 nuevos casos aparecieron el año pasado en Europa relacionados con el consumo de estupefacientes. Mientras que unos 200 000 consumidores de drogas inyectables son portadores del VIH.

La realidad europea es que de poco sirven la drasticidad de las leyes, los operativos policiales y las acciones ultramares para apoyar la lucha contra el tráfico de alcaloides. Cada vez más población europea los consume.