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Linda Jewell, embajadora de Estados Unidos, sorprende: su Gobierno no tiene mayores diferencias con el presidente. Ni el cierre del Congreso la inquieta. Así, Rafael Correa tiene en EE.UU. un aliado.
Qué visión tiene Estados Unidos de Rafael Correa? ¿Es un socio, un aliado? Es un socio. Es un presidente que tiene mucho apoyo de la gente de Ecuador y estamos trabajando con su gobierno, de varias maneras, para apoyar este proceso de cambio que la gente quiere. Para nosotros la relación es muy buena en este momento. Las relaciones personales son muy cordiales.
¿Cordiales pero distantes? No, cordiales.
Usted dice que están trabajando con el Gobierno. ¿En qué puntos, específicamente, ha encontrado buen eco? Especialmente en nuestros programas de desarrollo porque compartimos las mismas metas. Programas de creación de fuentes de trabajo, de agua potable. Cosas de ese tipo son muy apropiadas para las prioridades del actual gobierno. Ha sido muy fácil hablar con ellos y ajustar nuestros programas a sus prioridades.
¿Cómo están la lucha contra el narcotráfico y la colaboración militar? En la lucha contra narcotraficantes este gobierno ha hecho un esfuerzo magnífico.
La Policía y los militares están haciendo cosas buenas y nosotros estamos tratando de apoyarlos de la manera que ellos quieren.
¿En esos puntos la relación es mejor que con anteriores gobiernos? Es difícil comparar porque este gobierno es muy diferente. Pero sí hay mucha energía en este gobierno, hay mucho entusiasmo en los ministros y sus colaboradores.
Entonces es muy fácil, porque ellos quieren hacer cosas, son personas de acción y nos causa mucho entusiasmo tener socios dinámicos y activos.
Al oírla se tiene la impresión de que no hay puntos difíciles con este gobierno. ¿La impresión es exacta? Bueno, no hemos llegado a puntos muy difíciles. Siempre en una relación tan grande, hay puntos pequeños de diferencia pero los tenemos también, por ejemplo, con Canadá o Gran Bretaña. En general, la relación es muy buena.
Vanguardia sabe que el Departamento de Estado ve con buenos ojos al presidente Correa. Una razón es porque considera que tiene la capacidad para desmontar a los grupos mafiosos que hay en el país. ¿Usted la corrobora? Sí, porque obviamente es un Presidente que tiene mucho respaldo y puede hacer cosas. La gente aquí está muy entusiasmada por sus ideas y la decisión del país: tener una nación más inclusiva y más democrática. Nosotros lo vemos con buenos ojos.
¿Ve con buenos ojos que el Presidente tenga la capacidad de combatir a grupos mafiosos y que lo esté haciendo? Creo que él quiere crear un gobierno como dije más inclusivo, que la gente tenga más responsabilidad pero también más poder. Para nosotros es bueno que la gente, y no solamente un pequeño grupo que tuvo el poder, se sienta más involucrada en el gobierno.
El discurso del Presidente no es ortodoxo. ¿Cómo ve lo que dice sobre los organismos internacionales, cuyas prácticas pueden estar conectadas con la política oficial de su país? Para nosotros, lo más importante son las acciones del gobierno, las políticas que el gobierno está siguiendo.
Obviamente él tiene su punto de vista sobre las relaciones internacionales y sobre los organizaciones internacionales y si no estamos cien por ciento de acuerdo, respetamos totalmente su derecho a opinar sobre esos temas.
Un oficial del Departamento de Estado dijo a Vanguardia que miran hechos y no retóricas. ¿Esa es su respuesta? \Sí, tratamos de trabajar con hechos, proyectos y diálogos que tienen que ver con cosas que compartimos. No nos enfocamos solamente en cosas que pudieran dividirnos.
¿Para ustedes es una preocupación que Ecuador pudiera encontrarse en la tendencia de Hugo Chávez y Evo Morales? Creo que es más importante ver cada país como país y no poner a los países en canastas. Creo que el presidente Correa también tiene una muy buena relación con el Presidente de Brasil, el de Argentina, la Presidenta de Chile. A mí me parece que está tratando de integrar más a Ecuador con muchos países y nosotros pensamos que esa política tiene mucho sentido para un país no tan grande, como es Ecuador. Para nosotros no es una preocupación.
¿Tampoco lo es la iniciativa para crear el Banco del Sur? No.
¿Tampoco les preocupa que se abra una oficina de Irán en Quito? No voy a comentar directamente porque Ecuador puede tener relaciones con el país que quiera. Obviamente para nosotros y para la comunidad internacional, Irán es un país preocupante por su programa nuclear y su apoyo a grupos de terrorismo en el Oriente Medio.
En el tema de City Oriente sí hay diferencias. Usted dijo que se resuelva en un tribunal internacional. Alberto Acosta dijo a Vanguardia que aquello era una señal de lo que no debía ocurrir pues se privilegia la justicia foránea y no la ecuatoriana.
¿Qué dice usted? El arbitraje que ha empezado City Oriente está bajo su contrato y no bajo el Tratado Bilateral de Inversiones. La compañía tiene la opción de acudir a un tribunal internacional y ha decidido ejercerla. Nosotros pensamos en general que esos tribunales pueden ser un foro neutro porque, en el caso de City, los árbitros son de Canadá, España y Argentina. No tienen que ver con Estados Unidos ni con Ecuador. Para mí se ve muy neutral y pueden resolver las cosas basados en datos legales y fuera por completo de la política.
¿Para usted City Oriente es una compañía de Estados Unidos? Bueno tiene capital americano y los dueños son ciudadanos norteamericanos. Creo que la compañía en sí está domiciliada en Panamá.
El Procurador ha dicho que justamente no tiene nada que hacer Estados Unidos porque la compañía es panameña. No estamos tratado de intervenir, no estoy tomando ni voy a tomar ninguna posición sobre si City tiene la razón o si Ecuador la tiene. No conozco todos los detalles ni soy abogada. Es mejor dejar a los expertos investigar y tomar su decisión.
Este gobierno considera que ciertos tratados no son equitativos. Se cree que poder ir al Ciadi da ventajas a los inversionistas extranjeros. Por eso piensan denunciar el Tratado de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones. Quiero enfatizar que el arbitraje de City está en su contrato. No tiene que ver con el tratado de inversión. Es decir, el gobierno de Ecuador —no el actual— firmó el contrato con esta cláusula.
Si compañías ecuatorianas también quieren poner arbitrajes en su contrato, es su derecho. El propósito de los tratados de inversión es dar mayor seguridad a las compañías para invertir.
Es una promoción, un incentivo para la inversión extranjera. Hace 10 años cuando el tratado fue firmado, la idea fue incentivar más la inversión y una de las maneras de hacer esto mundial mente es tener este tipo de tratado. Muchos países tienen esto con Ecuador, no sólo Estados Unidos.
Si el Gobierno denuncia el tratado de inversiones, ¿cuál cree usted que será la reacción en su país? Esto puede disuadir a invertir más. Pero serán las compañías las que decidan. En general, los tratados son considerados como una manera de incentivar y atraer más inversión. No tenerlos puede disminuirla.
¿Qué otros litigios están interfiriendo en las relaciones con Ecuador? El caso de Oxy es el más obvio. Pero el arbitraje es un mecanismo para canalizar el caso y no dejarlo que interfiera con la relación en general. En sí es una disputa entre una compañía y el Estado y creemos que si está en su canal puede no dañar la relación internacional.
Pero usualmente la Embajada protege los intereses de sus inversionistas... Sí, es parte de nuestro trabajo defenderlos pero solamente bajo la ley. Si hay un proceso de arbitraje, pensamos que ese proceso defiende o protege la compañía y si la compañía está protegida no tenemos que seguir hablando bilateralmente del caso.
¿El cambio de 50%-50% de los excedentes petroleros al 99-1, preocupa a la Embajada? En realidad City Oriente es la única compañía norteamericana que está afectada por este decreto. No estamos enfocados en ello muy directamente...
¿Pero les preocupa?
Diría que no es un punto de preocupación porque no vamos a opinar sobre algo en que no estamos involucrados.
El Gobierno no quiere reabrir el capítulo del TLC, pero quisiera un acuerdo comercial bilateral. ¿Es eso posible? Hay que recordar que sólo hay 14 países en el mundo con los que tenemos TLC. Hay entonces muchas maneras de expandir y mejorar las relaciones comerciales. En este momento pensamos que sería útil, en la relación bilateral, abrir un diálogo —tal vez no vamos a pensar en una negociación en sí— para ver los temas más interesantes y discutir sobre las relaciones económicas y comerciales que Ecuador quiere.
¿Eso significa que la fórmula que propone Ecuador pudiera darse sin pasar por el esquema de negociación de un TLC? Es difícil hablar teóricamente porque depende del contenido, los temas, la amplitud y los requerimientos. Es algo que tendríamos que hablar. Creo que el primer paso es ponernos de acuerdo en algunos temas que podrían ayudar a la relación comercial y económica y seguir viendo cuál sería la propuesta del Ecuador. Entonces, sería más fácil responder con algo más concreto.
El Gobierno ha dicho que en la lucha contra el narcotráfico ha habido tan buenos resultados que eso mismo faculta a que se extiendan las preferencias arancelarias del Atpdea. ¿Aquello es factible? Creo que sí es posible. Es difícil predecir lo que van hacer los 535 miembros de nuestro Congreso. Ellos van a tener que tomar el asunto probablemente en enero, febrero, no antes del nuevo año. Creo que hay buenas posibilidades, pero nada es cierto.
¿Comparte usted que esto no está ligado a la negociación sobre el TLC? Estoy completamente de acuerdo con que no está ligado con el TLC. Es algo visto más en el ámbito comercial de los Estados Unidos.
Que el Atpdea se vea como un beneficio solamente comercial implica un viraje en la política de su país. En las últimas dos o tres renovaciones de estas preferencias, la discusión en el Congreso y sus decisiones han estado más enfocadas en comercio que en drogas. Aquí en Ecuador la discusión fue más sobre drogas.
En julio usted dijo que sería ridículo decir que no se quieren quedar en Manta. Tras esa declaración algunos creyeron percibir en ustedes la esperanza de que el Presidente cambiara de parecer. Es verdad que hemos tenido muchos éxitos en el FOL. Hemos decomisado cientos de toneladas de droga. Pero creo que el Presidente ha sido muy claro y vamos a respetar su decisión.
¿Usted descarta una posibilidad de negociación de aquí al 2009? Simplemente no estoy hablando de eso. No voy a comentar sobre esa posibilidad porque (lo que cuenta) ahora es seguir trabajando y tenemos dos años más porque el tratado vence exactamente en noviembre del 2009.
¿Ustedes ya tienen un plan B? De veras yo no lo sé porque esa es una decisión de Washington, de un grupo de interagencias de defensa del Departamento de Estado. Es una decisión de ellos y no de nosotros aquí.
Estados Unidos ha atado las drogas a lo que llama nuevos peligros continentales. ¿Ecuador comparte esa visión? Creo que este gobierno entiende muy bien y ha dicho claramente que no va a permitir que narcotraficantes operen en Ecuador y va a defender la soberanía de las fronteras contra esos narcotraficantes. Entonces compartimos la meta de erradicar este flagelo de Ecuador.
¿La relación bilateral en el plano militar sigue igual, ha bajado, aumentado? Creo que este gobierno hace un esfuerzo bien organizado, es muy variado y sigue de una manera excelente.
La Policía está trabajando muy bien (al igual) que la nueva entidad de investigaciones financieras. Acabamos de inaugurar el nuevo muelle en San Lorenzo que habíamos construido para donar a las Fuerzas Armadas que van a patrullar. Ellos van a tratar de frenar no sólo el flujo de droga sino el contrabando entre Colombia y Ecuador.
El gobierno no ha avanzado en la lucha contra la corrupción. ¿Ha pedido mayor apoyo a Estados Unidos? La convicción de este gobierno de tratar de contrarrestar la corrupción es excelente y ellos están muy comprometidos. Varios organismos del gobierno han venido a pedir asistencia técnica y estamos muy complacidos de trabajar conjuntamente o mandar expertos.
Si hay alguna manera en que podamos ayudar, estamos listos a ofrecer capacitación y lo hemos hecho en varias entidades. Hemos tenido contactos con la Secretaria de Anticorrupción para que en casos específicos nuestras fuentes de información también pueden apoyar la investigación aquí.
¿Lo que se venía haciendo en Justicia se mantiene? Sí, son programas para tratar de transparentar el sistema de justicia.
¿Entonces ningún programa se ha parado con este gobierno? Creo que no.
¿Qué paso con el tema de las visas? Tras el ímpetu para retirar algunas, esa racha se paró. ¿Por qué? Porque hay un cuello de botella en Washington. Todos esos casos tienen que ir a Washington para su confirmación final y esos procesos toman un poco más de tiempo. Tenemos varios casos que están estancados en Washington y estamos esperando una salida. Pero todo depende de Washington.
¿Hay bastantes casos? Hay casos.
Sorprende el buen talante que usted muestra con el régimen. Da la impresión de que más que un socio, el presidente Correa es una aliado de Estados Unidos. Su evaluación es impecable. Creo que sí, pero siempre hemos sido aliados de Ecuador, siempre hemos tratado de trabajar con los gobiernos elegidos aquí y con los programas que ayudan al pueblo.
Claro pero no con un régimen que tiene un programa y un discurso como los del presidente Correa. Ustedes no han tenido un régimen de esta índole antes. Para nosotros es nuevo pero compartimos muchas de sus metas: erradicar la pobreza, democratizar el sistema político, tener más representación directa de diputados que tienen que ver más con su distrito. Eso lo apoyamos cien por ciento.
Da la impresión de que, en cambio, desapareció el apoyo a la oposición. Nosotros tratamos de tener contacto y un diálogo abierto con todos en Ecuador, no solamente con el Gobierno y las ONG. Esta es una época en la cual muchos puntos de vista pueden salir a la luz pública
Pero en el país se ha hablado de concentración del poder. ¿Cómo ve este debate institucional en el cual hay sectores que acusan al régimen de irrespetar las garantías democráticas? Vamos a tener que ver lo que pasa en la Asamblea porque muchas de las instituciones en Ecuador están, en este momento, muy débiles y todas tiene que ser fortalecidas. Creo que la Asamblea va a iniciar un proceso de reconstruir instituciones como el Congreso y reorganizar el balance de poderes.
¿Pero a usted no le preocupa que el Congreso sea clausurado? Depende de cómo lo vayan a hacer. Vamos a ver qué pasa. No me voy a poner a comentar sobre las posibilidades pero creo que la Asamblea está respondiendo a una gran deseo de cambio. ¿Cómo harán el trabajo? No vamos a comentar porque no es nuestra competencia. Solamente tenemos la esperanza de que el país se siga democratizando, pueda seguir trabajando y prosperando de una manera más democrática y que todos puedan participar.
Pero no respondió: ¿le inquieta a usted, como Embajadora, que haya concentración de poder en Ecuador? En este momento no. Vamos a tener que ver qué pasa en la Asamblea porque un partido que tiene 80 asambleístas es poderoso, pero lo importante es cómo usa el poder. Se puede usar para el bien o para el mal.
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