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Apología del Delito de Nicolás Parducci PDF Imprimir E-Mail
Fernando Rivera   
miércoles, 28 de noviembre de 2007
En su editorial del 28 de noviembre en el Universo Nicolás Parducci reflexiona sobre
la penalización de la apología del delito
, y se pregunta si vale la pena ampliar su definición. Aproveché su invitación a escribirle para hacerlo con un breve analisis de los riesgos de penalizar al que llama a cometer un delito.

Estimado Nicolás,

 

Creo que hay un factor muy importante que considerar con respecto a la penalización de la apología del delito, y es que se corre el riesgo de que esta se vuelva un instrumento de represión estatal. Cómo sabemos, no todo lo legal es correcto ni todo lo correcto es legal. Hay muchos ejemplos históricos en que una ley es inmoral y cuya desobediencia es un deber ético. Pensemos en el Apartheid de Sudáfrica,  las leyes de discriminación racial en Estados Unidos antes del movimiento de los derechos civiles, o las leyes contra la manufactura local en la India en el tiempo de Gandi.  En estos casos, las leyes que penalicen la apología del delito podrían ser utilizadas por un gobierno para perseguir y castigar a ciudadanos inocentes, que simplemente llaman a la desobediencia civil de leyes injustas.

 

En el Ecuador, como quedó patéticamente al descubierto cuando Rafael Correa desempolvó el artículo 230 del Código Penal, es un delito ofender al presidente de la República. Sin embargo, este artículo viola los derechos universales de libertad de expresión y puede ser utilizado para escarmentar a cualquiera que tenga una opinión distinta a la del presidente. Por ende es una ley caduca, anacrónica y no tiene cabida en una sociedad democrática.  Si penáramos además la apología del delito en este caso, todo aquel que defendió el editorial del Diario la Hora podría estar cometiendo un delito.

 

Es así que habría que tener mucho cuidado a la hora de penar la apología del delito, ya que se podría estar violando los derechos de libre expresión de los ciudadanos y creando la posibilidad de abusos por parte de las autoridades.

 

Saludos cordiales,


Fernando Rivera