REVISTA VANGUARDIA
¿No es Chávez la antítesis de Correa?
| ¿No es Chávez la antítesis de Correa? |
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| José Hernández | |
| martes, 04 de diciembre de 2007 | |
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La fórmula secreta que permite que un demócrata convencido sea amigo personal de un militar totalitario debiera ser patentada. Dos imágenes, venidas supuestamente de la izquierda, compitieron la semana pasada. La una la produjo Montecristi. La otra Caracas. La una llegó con las nuevas caras de la política. La otra con el rostro impenetrable de un militar. La una materializa una esperanza. La otra la mata para siempre. ¿Qué tiene que ver la una con la otra? En apariencia, nada. Nada, si el Presidente no le hubiera reiterado a Xavier Lasso, en una entrevista en el Canal del Estado, que Hugo Chávez es su amigo. Amigo, dijo. Y si lo es, vuelven algunas preguntas. Preguntas, no sindicaciones, como las hizo cierta oposición en la campaña. Las preguntas de lo que significa ser amigo de Chávez; un hombre que profesa teorías totalmente contrarias a las que el Presidente dice tener. Chávez, si el libreto que mercadea el Mandatario es genuino, es absolutamente su antítesis. La amistad de Correa con Chávez recuerda la de García Márquez con Fidel Castro. Hasta ahora, nadie ha logrado desentrañar el misterio que une al premio Nobel con un dictador. García Márquez, falto de argumentos, o tras haber ensayado el del cerco de Estados Unidos a Cuba —cerco absurdo— dijo que hay que confiar en él. Sus razones, las íntimas, las verdaderas, no las puede revelar. Puestos ante tamaño dilema, algunos se han preguntado si García Márquez no encontró en Castro no un amigo sino el prototipo lóbrego de uno de sus personajes de antología: el patriarca. A Márquez lo obsesiona el poder. Y quizá con Castro tenga al alcance de la mano al protagonista por antonomasia de parte de la historia política de este continente: el caudillo. Lo cierto es que amigos suyos, como Jean Daniel, el eterno director del magazín Nouvel Observateur, tuvo que hacer un pacto con él para no enlodar su amistad: no hablar del tema. El problema con Rafael Correa se antoja también enrevesado pero nada poético. Chávez ni es un gran escritor ni es un enorme periodista, como Jean Daniel. Y como caudillo desluce. Es patético y sus intentos épicos, que en Castro parecían justificados, son totalmente anacrónicos. No hay nada qué hacer: una vez que Correa repite que es su amigo, no hay cómo evadir el tema. ¿Qué puede un demócrata convencido, como dice serlo el Presidente, compartir con un hombre en cuya política no hay espacio sino para él? ¿Qué puede un hombre que cree en la ciudadanización de la democracia, como el presidente Correa ha dicho que cree, compartir con un señor cuyo modelo de sociedad se inspira en los cuarteles? Amigo, dijo el Presidente. Amigo personal. Y claro, eso produce escalofrío. Porque en la amistad entran afinidades, visiones y valores que se comparten. Cualquiera, en esas circunstancias tiende a mirar hacia Venezuela pensando en lo que hace el amigo de Rafael Correa. Tiende a comparar lo que dice el Presidente que quiere hacer, con lo que ha hecho su amigo en Venezuela. De paso, hay una pregunta que emerge cuando Chávez, el amigo de Correa, habla de integración. ¿De qué tipo de sociedades están hablando? Es ahí, en esos puntos, donde queda corta la respuesta que el Presidente da para zanjar las sospechas que produce su amistad personal con el mandatario venezolano. ¿Qué dice? Que él manda en Venezuela y Correa en Ecuador. Esa respuesta lejos de aplacar las inquietudes suscita otras: ¿la idea de democracia es etérea o se aplica a sociedades con personas de carne y hueso? ¿Se puede defender la democracia y promover unos valores en casa y soslayarlos donde el vecino? ¿Las libertades que son buenas en Ecuador no lo son en Venezuela? ¿De qué integración se está hablando? ¿De tubos de Pdvsa y Petroecuador? ¿De una canasta de monedas? Dicho de otra manera, ¿los venezolanos que quieren una democracia con ciudadanos maduros, mayor equidad, alternancia política, libertad de expresión; eso ciudadanos no pueden esperar nada de los ciudadanos que supuestamente quieren lo mismo en y para Ecuador? La fórmula secreta que permite que un demócrata sea amigo personal de un militar totalitario debiera ser patentada. |









