REVISTA VANGUARDIA
El secreto mejor guardado
| El secreto mejor guardado |
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 04 de diciembre de 2007 | |||||
Página 2 de 3 Muertes violentas significa presumiblemente conectadas con actividades ilegales, como contrabando, secuestro, sicariato, arreglo de cuentas… que, en alguna parte y de alguna manera, pueden estar conectadas con la presencia de grupos guerrilleros y de las actividades ilegales que desarrollan. El conflicto con Perú incidió para que esta situación, que los militares manejaban desde los años ochenta, se mantuviera en relativa reserva para la opinión. Sin embargo, el general Aguas reconoce que los ataques de los ilegales colombianos y la certeza de que acampaban cerca de la frontera sustentaron, hace cerca de diez años, la creación de la IV División Amazonas. “Esto se dio no solamente porque había más presencia de grupos armados ilegales sino por la necesidad de cuidar los recursos estratégicos del Estado, como el petróleo. Esos puntos podían ser un blanco”. Entonces, ya había campamentos y cultivos de coca. “En toda la frontera con Colombia —dice Luis Aguas— hay operaciones de quema de plantaciones”. El general Marcelo Delgado no se sorprende de lo que está ocurriendo, pero sí de su intensidad, mayor frecuencia y de la audacia de los ilegales para disparar a los militares ecuatorianos. También él recuerda que durante el período de Alfredo Palacio, cuando él estuvo en el Ministerio de Defensa, hallaron bases y plantaciones de coca de tres o cuatro hectáreas. “Encontramos pequeñas bases de descanso y utensilios que daban la certeza de que habían sido utilizadas por elementos subversivos”. El general dice no recordar con exactitud el número de bases. Pero afirma que por sus características y los vestigios hallados, apenas debieron servir para descansar dos o tres días. Ya entonces las Fuerzas Armadas mantenían 13 destacamentos con todas las unidades administrativas y la logística requerida. Es decir, abastecidas y apoyadas por comandos superiores que se encuentran en las capitales de provincia. Este cambio se hizo —si se sigue lo que dicen fuentes del Ministerio de Defensa— obedeciendo el plan estratégico que los militares plantearon y que quedó recogido, de hecho, en el primer Libro Blanco. “Allí —lo hace notar un general— ya aparece Colombia”. En claro, el cambio, según los militares, estaba en sus planes, pero se materializó bajo el gobierno de Gustavo Noboa. Esto en la parte militar. En la política, hay una suerte de manto negro sobre la forma como ha sido tratado este problema. En la época de Jamil Mahuad, por ejemplo, no había un solo especialista sobre la frontera norte en Carondelet. La prioridad número uno era la paz con Perú, aunque en La Recoleta se diga que el Consejo de Seguridad Nacional puso varias veces en agenda la preocupación por lo que ocurría en la frontera norte. “Aquello que nuestra frontera norte es con las FARC, lo sabemos desde hace muchos años —dice Patricio Acosta, ex Secretario de la Administración en el gobierno de Lucio Gutiérrez—. Pero nadie a su tiempo tomó la responsabilidad. Yo fui el único que acepté que hubo contacto con ese grupo durante la campaña electoral de Lucio Gutiérrez”. ¿Y también en el Gobierno? Sí, responde el ex militar. “Nos reunimos 12 minutos con Rodrigo Granda (canciller de las FARC) en un salón en Quito. Él quería saber cuál era la posición de Gutiérrez, entonces candidato, sobre las FARC. Se asumió que había que hablar pues hubiera sido peor no hacerlo. Gutiérrez le dijo que no se agreda la soberanía nacional y la ciudadanía ecuatoriana, más nada. Si ellos pasan — dijo Gutiérrez— y no vienen a delinquir, bueno, no hay ningún problema”. Vanguardia quiso hablar con Lucio Gutiérrez, pero en su partido se indicó que estaba fuera del país. Para Patricio Acosta esos doce minutos ayudaron a que baje la incidencia del conflicto en la frontera, bajen los secuestros y los problemas con la población. “Luego —dice él— Gutiérrez cambió y se declaró el mejor amigo de Estados Unidos. Washington incidió en el régimen e indicó al Presidente que iba a dar apoyo desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial”. Acosta no duda un instante al anunciar cuál fue el acuerdo con Estados Unidos: “Al segundo mes de gobierno ya hubo la Carta de Intención con el FMI a cambio de que Ecuador mande recursos de Estado —tropa, logística, equipos que no había— a la frontera”. Otra señal que da el ex Secretario de la Administración de Gutiérrez sobre el viraje político del país en ese tema: la detención de Simón Trinidad, una suerte de ministro de Finanzas de las FARC. “Fue detenido en Ecuador y en horas salió repatriado. Gutiérrez dijo que era mejor salir rápidamente de ese problema”. Durante ese gobierno se destinaron 7 000 militares a la frontera. “En momentos de mayor acción —dice Nelson Herrera, ministro de Defensa de Gutiérrez— se llegó a enviar 9 000 soldados. La operación correspondía a la IV División del Ejército Amazonas y a la Brigada 19 de Selva”. El general afirma que en el 2003 hubo destrucción de dos campamentos de paso de ilegales, se desmanteló un laboratorio de droga en los márgenes del río San Miguel y en el sector de Mataje fueron incineradas 19 hectáreas de coca. “En estas operaciones, Estados Unidos cooperó con asistencia técnica y logística para labores de vigilancia. En ese contexto se inscribió la visita de James Hill, jefe del Comando Sur”. |
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