REVISTA VANGUARDIA
El nuevo Boom de la pepa de oro
| El nuevo Boom de la pepa de oro |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 18 de diciembre de 2007 | |
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Europa y EE.UU . acogen el producto ecuatoriano. Las exportaciones anuales superan los USD200 millones. Para los cacaoteros, esta buena racha es como el renacer del siglo XIX. Porque la pepa de oro volvió a posicionarse en el mercado exterior. Con un sabor y aroma floral, único en su especie, el cacao ecuatoriano es exportado cada vez más, en grandes proporciones, hacia nuevos nichos en Alemania y Estados Unidos. Sus cualidades no son los únicos factores que favorecen este repunte. Problemas políticos en Costa de Marfil —el primer país exportador—, los precios de la Bolsa de Cacao, los nuevos usos de la fruta y las visitas internacionales destinadas a mejorar la producción son factores determinantes. Las cifras lo evidencian. Desde enero hasta abril del año pasado se exportaron 53 millones de dólares; mientras que en el mismo período, en este año, las ventas ascendieron a los 98 millones de dólares. En toneladas, ese monto correspondió a 34 000 en el 2006 y a 37 000 en el 2007. No hubo una diferencia abrupta en la producción, pero se negoció mejor, dice Lorena Solórzano, coordinadora del sector cacaotero de la Corporación para la Promoción de Exportaciones (Corpei). El precio de la tonelada —según la Bolsa del Cacao— se mantuvo elevado. Hasta septiembre, cuando concluyó la campaña cacaotera, el precio se fijó en USD 2 052. En diciembre será USD 2 085 y para marzo del 2008 se proyectará a USD 2 145. Precios que podrán variar en cifras mínimas dependiendo del mercado. Los productores utilizan ese índice como referencia, aunque agregan un valor denominado premio, por el déficit de producción de la fruta en el mundo. Para el exportador Gonzalo Romero, en los últimos cuatro años el consumo del cacao fino ha superado en 200 toneladas a la producción mundial que es de 3,4 millones de toneladas. Un margen que se ha quedado corto porque Europa y Estados Unidos se apartaron del gusto por el chocolate mezclado con leche y azúcar. Ahora, más bien, volcaron sus preferencias hacia el chocolate negro, de sabor más concentrado y cuya dosis de cacao va de 50 % a 80 %. Su consumo también aumentó por los supuestos beneficios que tiene el chocolate y que es rescatado por revistas médicas holandesas como Lancet. En ella se afirma que la fruta ayuda a prevenir el cáncer, enfermedades del corazón, y combate las caries dentales por los antioxidantes —catechin, fenoles, etc.— que posee. Otros usos de la fruta tienen que ver con la estética. Los spas y centros de belleza lo utilizan en mascarillas o baños para rejuvenecer la piel. Su ingreso en el mercado internacional más fuerte se registra en Navidad, festividad de fin de año y en febrero, mes de San Valentín. Justo en la época de regalos, donde es muy común obsequiar una caja de bombones. Los precios que se pagan al exportador son baratos para países que manejan monedas como el euro o la libra esterlina; mientras que para Ecuador se trata de valores con ganancias. Algunas de las fábricas extranjeras que utilizan el cacao ecuatoriano son Arko Confiserie, Frey, Chocolatier Hachez y Valor Chocolates. Estas importan en un 80% el cacao en crudo y en un 20% de forma elaborada. De este modo se pudiera decir, según Romero, que el país apunta a volver a esa bonanza cacaotera del siglo XIX. Hay más producción de cacao cada año, porque de familia en familia siembran la pepa, la cosechan y la fermentan. En Ecuador, existen 500 000 hectáreas cubiertas de cacao que se encuentran distribuidas en 10 000 fincas. La capacitación ha ayudado en el proceso. Solórzano dice que al país llegan al año decenas de delegaciones de organizaciones nacionales e internacionales a enseñar a los productores, exportadores y campesinos el cuidado de la fruta. Algunas de ellas son Pro Norte, ACDI Voca, GTZ, Cooperativa holandesa, Corpei y Prolocal. Sin embargo, dice la experta, también es necesario que el proceso ascienda y no decaiga. “Hay que crecer de acuerdo con el mercado mundial que cada año aumenta en un 3,5 por ciento, y hay que mantener la calidad”. En ese punto, el productor Samuel Von Routte desconoce la matemática y literatura de la fruta. Dice que los libros especifican que la fermentación debe durar cuatro días, pero a veces hay que dejar un día más o uno menos. Es una técnica artesanal —dice— en la cual se considera la degustación para asegurar el sabor y el aroma adecuados. Por eso, él mantiene la idea de que al cacao fino no hay que mezclarlo con otros tipos porque varían sus atributos. No obstante, otros exportadores como Romero aclaran que el sabor no cambia y que la mezcla con cacao trinitario —hecha desde hace cuatro años— fue un experimento con la finalidad de evitar que a la fruta sufriera de enfermedades como la escuela de buya o la movilia. Otra de las composiciones es la de cacao fino con CCN51 —rico en grasa y manteca—Con la fermentación se ha quitado a este último su sabor ácido y astringente y se ha potenciado su sabor a chocolate. También se lo exporta de manera individual, desde cooperativas artesanales del subtrópico. En todas sus presentaciones, el cacao llega al exterior. Y las proyecciones le aseguran más éxitos. De acuerdo con un estudio de Corpei, del 2006 al 2016 la producción pudiera crecer de 110 000 toneladas hasta las 640 000. Es decir, de USD 176 millones a USD 960 millones. Siempre y cuando se mantenga la calidad, el aroma y el sabor que, a la final, no es un derecho de autor o del país —dice Von Routte—, sino un proceso regido por el cuidado de la cosecha. “Hay cacaos corrientes que pueden llegar a vencer al ecuatoriano por un mejor procesamiento. Por eso hay que cuidarlo”. |








