REVISTA VANGUARDIA
La carambola de Chávez y las FARC
| La carambola de Chávez y las FARC |
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| Revista Vanguardia | |
| martes, 01 de enero de 2008 | |
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El líder venezolano saca rédito con los rehenes. ¿Cómo su jugada afecta a Álvaro Uribe? ¿La Casa de Nariño quedó al margen, sin plan B? Los vínculos entre el presidente de Venezuela Hugo Chávez y los líderes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) han puesto de cabeza la política antisubversiva y de no negociación con grupos irregulares del presidente colombiano Álvaro Uribe. ¿Show mediático? El trasfondo del anuncio de la liberación de tres rehenes —Clara Rojas, su hijo Emanuel y Consuelo González de Perdomo—, secuestrados por las FARC, tiene muchas lecturas y una certeza: la opinión colombiana es sensible al dolor de los secuestrados y sus familiares y las FARC y Hugo Chávez están sacando réditos políticos de ello. Clara Rojas y Consuelo González forman parte del grupo de 45 secuestrados que la guerrilla pretende canjear por más de 500 rebeldes presos, incluidos dos entregados en extradición a EE.UU. Rojas fue compañera de partido de la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, también de nacionalidad francesa y con quien cayó en manos de los rebeldes el 23 de febrero del 2002. La ex legisladora González está cautiva desde el 10 de septiembre del 2001. En el contexto externo, bien se puede decir que las FARC han ganado puntos en este muñequeo que tienen contra Uribe. Lograr que el Mandatario acepte la operación diseñada por Chávez, a quien despachó hace un mes de las negociaciones de canje de rehenes, es un triunfo. “Uribe —dice el politólogo Fernando Giraldo, ex decano de la Universidad Javeriana de Cali— sale debilitado de todo esto. Ahora es claro que se equivocó al impedir la actuación de su homólogo venezolano”. En su editorial el diario El Tiempo, de Bogotá, ilustra bien la situación compleja para Uribe. “Pese a que la intervención de varios países alrededor de la liberación de los secuestrados ya es un hecho, no hay un esfuerzo sostenido, estratégico para canalizarla dentro de un libreto coherente y funcional. Los esfuerzos del Gobierno por mantener el proceso en manos propias lucen inocuos frente a las impredecibles salidas de gobiernos como el de Venezuela o Francia, todo lo cual, a fin de cuentas, sólo da más margen de maniobra a las FARC, que saben aprovechar la multiplicidad de interlocutores”. Vicente Torrijos, de la Universidad del Rosario, en Bogotá, también es de la opinión de que las FARC debilitaron la posición de Uribe. De cierta forma imponen la mediación de Chávez y logran la internacionalización del conflicto colombiano. Se abren un espacio diplomático del cual carecían hasta ahora. Y perforan la estrategia de Uribe quien, desde su llegada al poder en el 2002, prometió mano dura para doblegar a las FARC. Éstas, sin miramiento humanitario alguno, han convertido a sus rehenes en sujetos de una negociación política que incluye a Francia , indirectamente, a Estados Unidos: hay tres estadounidenses secuestrados. Hasta ahora, el movimiento irregular ha mantenido su postura de no ceder ni hacer gestos unilaterales. Incluso ha dicho, sin pestañear, que si Uribe y su gobierno renuncian inmediatamente liberarán a los rehenes. En este sentido, Torrijos concede una victoria al Mandatario colombiano pues, de cual quier manera, la liberación de los tres rehenes, que no se había dado hasta el cierre de esta revista, no obedece a ninguna condición. En Uribe hay prudencia y sorpresa. También fuerte presión interna y externa. No quiso poner objeciones al plan Chávez, pues no le convenía hacerlo. Prefirió calificar al plan como misión humanitaria y agradecer el gesto. Mediante la carta remitida por el canciller venezolano Roberto Sanz al Presidente colombiano, Chávez se preocupó por aclarar que su propuesta contaba con el aval de los presidentes Cristina Fernández, de Argentina; Nicolás Sarkozy, de Francia; Lula da Silva, de Brasil; Rafael Correa, de Ecuador; Evo Morales, de Bolivia, y Fidel Castro, de Cuba. Esto, según analistas colombianos, dejaba poco margen de respuesta al presidente colombiano. De hecho, poco espera de una buena parte de ellos. Sarkozy quiere a Ingrid Betancourt. Y su anuncio, realizado desde Egipto, de recibir en un eventual canje a los presos de las FARC, no anima a Raúl Reyes y a los demás responsables de la guerrilla. Uribe no tiene un buen concepto de Lula da Silva quien, a sus ojos, ha sido ambivalente ante el problema que sufre Colombia. Morales y Castro hacen coro con Chávez. La posición más desinteresada parece ser la de Ecuador. Con todo, Bogotá se limitó a poner una condición, amparándose en razones constitucionales: las aeronaves venezolanas debían emplear emblemas de la Cruz Roja Internacional. ¿Entonces, qué cambió este anuncio de entrega de rehenes? El ingreso, con apoyo diplomático, de Hugo Chávez en un problema en el cual, hasta ahora, no ha logrado cuajar ningún mecanismo de negociación entre la mayor guerrilla y el gobierno colombiano. Pero Chávez, más que un facilitador, llega a ese escenario como un aliado de las FARC. Éstas ni siquiera han respondido al ofrecimiento, hecho por el Presidente colombiano, de una zona de encuentro de no más de 150 kilómetros cuadrados. El sábado pasado, los ex presidentes Belisario Betancur, César Gaviria y Ernesto Samper invitaron a la guerrilla a aceptarla para pactar allí un canje de rehenes por rebeldes presos. La respuesta sigue siendo el silencio. |








