INICIO arrow REVISTA VANGUARDIA arrow ‘No tengo que ver con las necesidades de Correa...’ arrow arrow arrow
‘No tengo que ver con las necesidades de Correa...’ PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 08 de enero de 2008

Entrevista a Jaime Nebot

Ni punta de la oposición ni presidenciable. El alcalde insiste en su liderazgo local y delinea su reelección.

¿Usted debe estar descontento con el Presidente?
¿En qué sentido?


Lo puso en el lugar que él quería: como su opositor...

Perdóneme, soy un hombre que hago lo que tengo que hacer y ocupo el lugar que tengo que ocupar, en función de cumplir con mis obligaciones específicas de Alcalde y cívicas de ciudadano.

A mí nadie me pone ni me quita de ningún sitio. Estoy muy descontento con la actitud del presidente Correa respecto de su concepción del municipalismo.

El señor ha violentado la autonomía municipal, ha pretendido suprimirnos rentas, que no es otra cosa que suprimir servicios a los ciudadanos más pobres a los cuales sí servimos, en contraste con un gobierno central que no les sirve. Ahora pretende hacernos depender del presupuesto, como si los alcaldes fuésemos funcionarios del Ejecutivo. No somos mendigos del Ejecutivo.

¿El descontento sólo es por la afectación a las rentas municipales?
Correa ha dicho que pretende hacer desaparecer fundaciones legalmente constituidas, que no son de particulares, que no tienen fines de lucro, que son modelo de éxito en eficiencia, responsables de haber entregado libros y medicina gratuita, y muchas cosas más. Eso es un asunto que tiene descontentos e indignados no solamente a los alcaldes, sino a los ciudadanos a quienes los alcaldes representan.

Pero ¿qué pasa con las otras decisiones que toma el Gobierno y no afectan directamente al municipalismo?

¿Puedo estar contento con la carga impositiva? Una cosa es que diga voy a controlar la evasión, incluyendo la prisión por evasión y que ésta dependa de la función judicial. Pero soy contrario a llenar de impuestos al ciudadano.

Cuando se hace eso, vemos las consecuencias: encarecimiento de la vida, negocios que se contraen, desempleo, negocios que no se instalan suprimiendo el derecho de los jóvenes a tener trabajo. Eso no puede tener contento a ningún ciudadano.

¿Usted se ve o no como líder de la oposición nacional?

No me califico, mis acciones me califican. Me opongo a lo que me tenga que oponer. No me averguenzo de ser líder local. Así me llaman. Lo local significa Guayaquil. Pienso que no me he equivocado en mi comportamiento. No soy calculador. No ando buscando chamba política ni figurar ni liderar nada. Peor ser alter ego de alguien. Hago lo que tengo que hacer. ¿En qué posición me pone eso? En la que el pueblo ecuatoriano decida, para bien o para mal.

Pero el Presidente retó. Usted estuvo allí y dijo que él había huido a Quito. Eso lo coloca en un rol opositor que no tenía.

No digo que huyó simplemente por decirlo. El señor dijo aquí los espero. Fuimos con 12 000 personas a una asamblea de alcaldes en Manta y el señor no esperó a nadie. Se fue a Quito y, para colmo, impidió el libre tránsito, el derecho a reunión que en nuestro caso hubiese sido civilizado. Pero yo no me califico.

Usted entró al juego político de Correa. Él necesitaba de un opositor.
No, conmigo no juega nadie. No tengo nada que ver con las necesidades del Presidente. Hubiera querido no tener que protestar. Las circunstancias que otros generaron me pusieron en la obligación de defender lo que pienso.

Su imagen ha crecido en el ámbito nacional ¿Significa algo para usted?
Vea usted las encuestas. Aténgase a lo que dicen las encuestas serias. No es mi estilo calificarme.

¿Eso lo motiva a replantear la posibilidad de ser candidato a la Presidencia?
Ni me motiva ni me desmotiva: cumplo con mi deber. Tengo un compromiso serio con Guayaquil. Sirvo al país haciendo notar que en medio de una crisis, se puede progresar haciendo política seria con colegas de otras regiones, filosofías e ideologías.

¿Usted dice que es eficiente y que no le interesa ser Presidente?

No me interesa ser Presidente de la República. Descarto por completo esa aspiración. No la he replanteado ni la voy a replantear.

¿Cómo concibe su papel frente a la Asamblea Constituyente?
Señalar todo aquello que afecte a los ecuatorianos. Empecé por señalar que la Asamblea ha desacatado el mandato popular expreso que consta en el artículo 1, que dice que la reforma institucional y constitucional que pueden hacer sólo entrarán en vigencia a través de un referendo. De manera que lo que ellos hacen no tienen valor.

¿Qué hará cuando, legalmente, no hay instituciones que pueden oponerse?
Protestar. Más allá de la parte legal, lo que ha hecho la Asamblea con este correazo de impuesto es lo mismo que acostumbraban hacer los congresos y presidentes con los paquetazos. Vamos a ver si bloquea la marcha de Guayaquil. Será en enero. Usted sabrá la fecha cuando yo decida comunicársela.

¿Qué entidades lo apoyarán?
Usted verá la convocatoria así como la verá el Presidente de la República.

¿Por qué la reserva? ¿Cuáles son los objetivos de esa marcha?
Defender la dignidad de Guayaquil, su derecho a progresar, a mantener lo que ha logrado sin ayuda de ningún gobierno. Protestar contra la carestía de la vida. Defender a las instituciones guayaquileñas que hemos creado y que sirven a los guayaquileños.

¿Dónde queda la visión de país?
Todo eso se debe potenciar en función del país. Lo que está pasando a Guayaquil le está pasando, de una u otra manera, a las 219 municipalidades. Esta será una defensa del país desde Guayaquil.

¿Cuándo pasará al plano nacional?
Aún falta mucho en Guayaquil. Lo mejor está por venir. Cuando piense que ha llegado mi hora de terminar ya veré si me voy a mi casa a atender mis cosas personales o regreso a la vida política nacional.

Usted dijo que la política nacional le parecía un asco.

Correcto. Cada vez más.

¿Y cómo hace usted política nacional?
Aclaro que cuando hablo de política no me refiero al arte de hacer posible lo mejor para lo demás, sino al concepto equivocado que tiene el pueblo ecuatoriano. Esa política es asquerosa.

¿Cuál es ese concepto del pueblo?

Pregúntele a la gente lo que piensa de los políticos tradicionales.

¿Usted no lo es?
Nunca lo he sido.

¿Cuál es su papel en política nacional?
Seguir siendo lo que soy.

¿Usted será parte del partido que el ex diputado socialcristiano Luis Fernando Torres está formando?
No señor.

¿Cómo buscará la reelección?
Cuando me presente buscaré la firma de los guayaquileños que quieran que sea otra vez su Alcalde. Seré candidato de los ciudadanos para servir a los ciudadanos.

¿Cómo se llamará su agrupación?
No tendrá nombre. No necesita tenerlo. No hago las cosas por referencia ni nombre. Lo que la gente tiene que identificar es al candidato que está pidiendo firmas. No pretendo hacer otro partido político ni movimiento, porque la palabra movimiento significa para la gente un partido encubierto.

¿Hasta qué punto hay acuerdos en la Asociación de Municipalidades de Ecuador (AME) sobre estos temas?
No comprendo cómo un alcalde pueda estar de acuerdo con que se le quite rentas y vayan a parar al presupuesto del Estado. El falso autonomismo existe, es una pelea por el servicio.

A pesar de eso hay alcaldes que dicen que AME está diridiga por dos alcaldes.

Creo que hay un Presidente de la AME, con un directorio. Ellos dirigen y no tengo nada que ver con las decisiones del organismo. Soy Alcalde de Guayaquil, un miembro más. Rara vez voy a la AME, sólo cuando amerita.

¿Cree que hay apertura del Gobierno?
Todo lo que hay es cuento.

¿Es irreversible el choque de trenes?

No soy tren y si lo fuera prefiero llegar a la meta sin chocar con nadie. Pero tenga por seguro que en la llegada a la meta, no toleramos obstáculos.