REVISTA VANGUARDIA
El Correa tarimero se desgasta
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 08 de enero de 2008 | |||||
Página 1 de 3 Una encuesta de Santiago Pérez prende alertas. La opinión está en otro momento y el Presidente parece obligado a reinventarse. Análisis de Vanguardia . LA OPINIÓN Las alertas también llegan con los sondeos El Presidente y los suyos están satisfechos.Y así lo dijeron, en dos reuniones, una del frente político y otra con los ministros coordinadores, el miércoles 2 mirando la encuesta hecha por Santiago Pérez. Hay en ella motivos para la celebración. De 2 700 casos entrevistados en el país, con plena validez para Guayas, Pichincha, Manabí y Azuay, y con un margen de error del 4 por ciento, ese sondeo refrenda muchas de las cosas que ya se saben: que el Gobierno es hoy la institución en la cual los ciudadanos más confían. Que Alianza País reina sin contradictor en el panorama político. Que la labor del Presidente, entre buena y muy buena, suma 78%. Que la opinión califica, por encima del 70%, lo que hace en educación y salud. Augusto Barrera, coordinador de contenidos con la Asamblea, lo dice de otra manera: “Desde el punto de vista político, el balance del 2007 es positivo: se convocó a la Asamblea, se definió el contexto de los plenos poderes y está caminando, con relativa estabilidad, un proceso de transformación del marco institucional. Esos fueron los objetivos”. Lo nuevo no está, entonces, ahí. Está en otras cifras que también miden los afectos y humores de los ciudadanos y cuyos promedios inquietan al régimen. Esto se maneja en pequeño comité y desde la semana pasada un grupo cercano al Presidente estudia los correctivos debidos. Esto explica el paso de la Secretaría de Comunicación a predios de Vinicio Alvarado. El anuncio de la creación de una Subsecretaría de Imagen no deja duda sobre la forma como el régimen piensa procesar “este nuevo estado de la opinión”, al cual hizo alusión Santiago Pérez en una entrevista con Andrés Carrión en Canal 1. En realidad hay dos niveles de preocupación. Uno coyuntural que nace del manejo de la Reforma Tributaria, el conflicto con municipios y alcaldes y el alza de precios. “Ese efecto —dice Barrera— en nuestra lectura es perfectamente reversible. La comprensión es que pudiera haber un nivel de erosión que se entiende como un fenómeno de carácter coyuntural, no estructural”. Pero hay otro desgaste, una forma de cansancio, que el régimen no sabe muy bien de dónde viene, pero que está presente en la encuesta que le entregó la firma de Santiago Pérez. Ante la pregunta ¿Qué es lo peor que ha hecho el gobierno de Rafael Correa?, tres respuestas obtenidas en todo el país sorprenden: pelear con todos (17%), pelear con la prensa (12%) y ser amigo de Chávez (10%). Sorprende porque la pregunta es abierta y porque las tres vienen después de “Nada”, que logra un 20%. Estas respuestas se replican cuando se pregunta “¿Qué es lo peor de Rafael Correa? Segunda respuesta: pelea con la prensa. Tercera respuesta: Prepotente-peleón. Hay una película que, al parecer, ya cansó al país. Un Presidente que arma broncas y sigue en una tarea de demolición cuando, en teoría, dice que está construyendo una nueva patria. En este sentido, la pelea del Presidente con la prensa se antoja a la luz de las mismas cifras (ver columna, pág. 16 ) insulsa y sin sentido. La encuesta muestra, por otro lado, que el Gobierno debe dejar la retórica y pasar a concreciones. Es visible en las preguntas que hablan de economía. La labor del Gobierno en ese campo recoge un 48% entre bien y muy bien en el país. En la Costa obtiene un 46% y en la Sierra un 42%. De la Reforma Tributaria la gente ha oído hablar poco. Las imágenes que ha producido, en cambio, son poco halagüeñas. Demasiado impuestos: 16%. Encarece los precios: 13%. Impuesto a la herencia: 12%. Y la gente señala los productos que más han subido: arroz, leche, pan, harina, teléfono… 79% de los entrevistados en el país dice que, en los últimos meses, “los precios han subido demasiado”. En la Sierra, ese índice se dispara al 85%. El Gobierno de la esperanza no suscita ninguna en el empleo. 64% a escala nacional responde No a la pregunta: En los últimos seis meses, ¿usted o alguien de su familia encontró trabajo o mejoró las condiciones de su trabajo? “Vamos a tener que entrar en discusiones sobre temas concretos —admite Augusto Barrera—. La economía es uno”. De cara a la Asamblea, el sondeo de la firma Santiago Pérez trae más de una revelación: apenas un 44% está de acuerdo con los plenos poderes. Un 49 por ciento piensa que el Presidente controla lo que decide la Asamblea y un 63 vota a favor de que los asambleístas tengan libertad de decidir incluso si estuvieran en contra del Presidente. Este punto fue abordado recientemente por asambleístas de PAIS y el Mandatario. Él reconoció —dijo uno de ellos a Vanguardia— que les ha complicado la vida. Por eso aceptó que la Mesa de Legislación cambie partes de la Reforma Tributaria. Ahora el bloque piensa variar los procedimientos de aprobación de leyes para incluir las observaciones en los debates. También han pedido al Gobierno que las propuestas de leyes lleguen a la Asamblea más legitimadas socialmente. Es decir, que sea el Gobierno quien asuma el debate que propicie el proyecto de ley. El interrogante es, si frente a estos indicadores, que ya son alertas, ¿el Presidente querrá y podrá reinventarse a sí mismo? Segundo interrogante: ¿el cambio, de darlo, hacia dónde llevará al Presidente? Más populismo, a través de subsidios, no le restituiría, al parecer, las distancias que parte del electorado ha tomado con él. Sus buenas cifras parecen militar, en cambio, hacia la construcción de nexos y puentes con sectores que aprueban el cambio, pero no su estilo ni la capacidad retórica de su Gobierno. Lo que Augusto Barrera cree es que la nueva etapa debe consistir en “afinar la gestión política concreta. Es necesario afinar mucho más la comprensión del conjunto de dinámicas sociales del país. Tal vez es un momento que requiere un nivel más alto de construcción y de fortalecer puentes con otros sectores”. Pero el Presidente, siempre dependiente de sondeos favorables, tiene dos campañas a la vista (en marzo y en octubre) con la Presidencia en juego y la necesidad de ganar el referendo para el texto constitucional. Él, quien dividió las aguas en el país, tiene hoy el reto de reinventarse ante un nuevo objetivo: lograr que la nueva Constitución se apruebe con cien votos o más. Augusto Barrera juzga que no es sólo posible sino que es necesario. La forma como el régimen encare los problemas que lo enfrentan a los municipios y a los empresarios, dirá si el cambio de imagen que se proyecta es de fondo o de estantería. |
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