REVISTA VANGUARDIA
El Correa tarimero se desgasta
| El Correa tarimero se desgasta |
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| Revista Vanguardia | |||||
| martes, 08 de enero de 2008 | |||||
Página 2 de 3 LOS MUNICIPIOS Mayor equidad sí, pero no centralismo El Presidente logró meter una cuña en los gobiernos locales. La división en la Asociación de Municipalidades de Ecuador (AME) no la inventó él, pero la está aprovechando en un momento en el cual Jaime Nebot —sobre todo él— ha hecho del municipalismo el principal caballo de batalla contra el régimen. Pablo Jurado, alcalde de Ibarra, reconoce que los municipios pequeños comparten la visión de que los grandes siempre resultan favorecidos por el Gobierno y las preasignaciones. No sólo eso: se han beneficiado, dice, de la ley que posibilitaba la donación del 25 por ciento del Impuesto a la Renta porque las grandes empresas no están en las pequeñas ciudades. Lo nuevo es que esta visión dio lugar a que en la última asamblea de la AME, realizada en Ibarra, se diera un movimiento, dice Pablo Jurado, para “acaparar la directiva” de ese organismo seccional. Eso explica la presencia en esa instancia de representantes de Babahoyo, El Chaco, Ibarra, Celica... y Penipe. Su alcalde, Juan Salazar, pasa por ser, incluso a los ojos de Jonny Terán, presidente de la AME, el candidato oficial del Gobierno y uno de los portavoces de esta suerte de sublevación de los municipios chicos contra los grandes. Terán no admite que exista división. Él prefiere hablar de “uno o dos alcaldes que los mandan a que den mensajes distintos a los del sector”. Él destaca la unidad “en la defensa de la descentralización y la autonomía frente a un Gobierno que quiere asumir roles que no le corresponden”. Pero la fractura fue evidente en el almuerzo que tuvieron los alcaldes con el Presidente. En su mayoría —dijo a Vanguardia Jorge Zambrano, alcalde de Manta por el socialcristianismo—, estuvieron presentes sobre todo alcaldes de ciudades pequeñas y medianas. Algunos aplaudieron la posición del Ejecutivo. Otros se insurreccionaron cuando Correa les dijo que los municipios quieren llevarse la carne y dejar los huesos al Estado. O cuando, a propósito de la donación del 25 por ciento, señaló que ese dinero era del Estado. “Ese dinero —dice Zambrano— es de todos los que tributamos y si el Gobierno lo coge es para distribuirlo bien y equitativamente entre todas las provincias”. El presidente Correa metió, entonces, su cuña en la AME. Se nota cuando el propio Alcalde de Manta reconoce que hay municipios que no tienen suficientes recursos y se ven en la obligación de coquetear con el Gobierno. Se nota aún mejor cuando este coideario de Jaime Nebot dice que “si se comprueba —como dijo Correa— que 22 alcaldías se llevan más del 70 por ciento de lo que les corresponde (a los municipios), entonces estaremos a favor de tomar esos correctivos”. El Alcalde de Ibarra admite, igualmente, que el anuncio bandera del Presidente caló entre los municipios pequeños: este año recibirán los mismos recursos que en el 2007 y habrá “una nueva forma de distribución en la cual se bajarán los montos a los grandes municipios para beneficiar a los que se sienten afectados y piensan que siempre que los alcaldes de Quito, Guayaquil y Cuenca alzan la voz, les dan plata”. Normar a los grandes y beneficiar a los pequeños: el mensaje de Correa entusiasmó a muchos, pero no hasta el punto de hacerles añorar los años setenta cuando los municipios recibían recursos en función del grado de identificación con el Gobierno. Nadie, al parecer, sueña con el retorno a las unidades ejecutoras. Ningún alcalde reconocerá estar dispuesto a perder espacio o hipotecar lo obtenido por los gobiernos locales en las últimas décadas. Lo que es innegable es que la movida presidencial lanzó la campaña por las próximas elecciones seccionales. “Una de las intenciones —dice el Alcalde ibarreño— es debilitar a los alcaldes que tienen más opción de ser reelectos”. Y el Alcalde de Manta agrega: “El presupuesto de los cabildos quedó listo el año pasado y si eso se desacomoda, hay una afectación enorme en las obras planificadas”. Algunos sospechan que el régimen puede utilizar los organismos de control para retardar obras mediante informes desfavorables, como acaba de ocurrir con Guayaquil. Esa sería otra forma de favorecer la campaña oficial. Como quiera que sea, Rafael Correa es un factor de división en la AME cuyo directorio pudiera convocar, esta semana, a una nueva asamblea. Lo que ya se sabe es que no habrá respaldos personales (referencia clara a Jaime Nebot) y que coidearios suyos, como Jorge Zambrano, quieren examinar toda la propuesta del Gobierno. El propio Jonny Terán ha pedido todo el documento al Registro Oficial para someterlo al Comité Ejecutivo de la AME. Eso habla de la prudencia con que los alcaldes encaran el problema. Hay las mismas reticencias cuando se pregunta por las posibles acciones legales o las movilizaciones callejeras a las cuales llamarían. El ambiente es más a conciliar con una Asamblea Constituyente que saben todopoderosa. “Si esto salió de la Asamblea —dice Pablo Jurado— es la Asamblea la que tendría que revocarlo. Pero sería arar en el mar si se decide tomar medidas de hecho”. |
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