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Al Ecuador también puede llegar la crisis PDF Imprimir E-Mail
Ramiro Crespo   
martes, 29 de enero de 2008

El 21 de enero hubo un remezón en los mercados bursátiles. el autor explica en detalle la razón y su impacto en la economía ecuatoriana

Los ataques terroristas del 11 de septiembre del 2001 paralizaron la economomía mundial. Para reactivarla, la FED bajó las tasas de interés. Eso permitió que la economía estadounidense se reactive por algunos años. Hubo entonces más demanda de crédito, más consumo y producción. Mucha gente refinanció sus préstamos hipotecarios. La demanda por vivienda creció, sus precios subieron.

 

Los corredores de créditos hipotecarios se dedicaron a conseguir más prestatarios. Pero como los Prime (los mejores) ya se habían acabado, mercadearon a clientes Sub Prime, es decir, a los que estaban en el equivalente de nuestra central de riesgos. Pero eso no importaba, pues consideraban que la garantía de los créditos era el incremento esperado de los precios de las viviendas.

 

Además, el corredor ganaba su comisión por la estructuración del préstamo y lo vendía en el mercado. Por ello, no se preocupaba de la calidad del prestatario. Se creó una burbuja en el mercado inmobiliario.

 

Pero en un momento dado, la gente se dio cuenta de que esta situación era algo irreal y los precios de las casas comenzaron a bajar. Esto comprometió las garantías de los créditos sub prime y obligó a muchas personas a declarar moratorias o bancarrota. Paralelamente, el FED subió las tasas para evitar que la economía se recaliente y se produzca inflación, lo cual provocó una mayor desaceleración de la economía, principalmente en la construcción.

 

Por esto, de pronto, hubo gran preocupación por la calidad de la cartera de préstamos sub prime que respaldaban las titularizaciones. Bancos y otros inversionistas vieron que no podían vender a buen precio esas titularizaciones porque nadie sabía qué había atrás y porque tampoco sabían cuanto tenía cada inversionista, cada institución, cada banco. Súbitamente, el crédito y la liquidez se restringieron. Ante esto la FED comenzó a bajar las tasas para reactivar la economía, pero no lo suficiente, aumentando las expectativas de que bajen aún más.

 

El FED intentó varios mecanismos para reducir la iliquidez. Trató de crear un fondo de 60 000 millones para que los bancos redescuenten estos préstamos; pero sin éxito. La iliquidez continuó.

 

Y las instituciones financieras se vieron obligadas a castigar esta cartera por billones de dólares, lo cual generó dudas sobre su solvencia y aún mayor restricción del crédito.

 

Por la alta probabilidad de que la economía estadounidense entre en recesión en los próximos meses, el 21 de enero se produjo un pánico en las bolsas de Europa, China y Hong Kong, que obligó a la FED a recortar en un 0,75% más la tasa de interés. El mercado ha reaccionado positivamente por esto y por la expectativa de que la próxima semana bajará 0,5% más.

 

El Ecuador no está ajeno a estos problemas, especialmente si algunas instituciones financieras ecuatorianas han invertido en estos sub prime. El precio del crudo ha bajado alrededor de 10 dólares, porque la menor actividad económica ha reducido su demanda.

 

Además, en los EE.UU. y España el freno en el sector de la construcción está causando un de - sempleo serio entre los migrantes. Esto afectará al flujo de remesas que los emigrantes ecuatorianos envían a sus familias.

 

Exportaciones como flores y camarones, productos suntuarios que en una economía recesiva tienen menos demanda, podrían reducirse. El cierre de líneas de crédito también es posible. Si los bancos estadounidenses y europeos no se prestan entre ellos, lo más probable es que tampoco le presten a nuestro querido Ecuador.

 

El dólar podría depreciarse con relación al euro, pero apreciarse respecto de las otras monedas, principalmente de países latinoamericanos.

 

Esto, porque se teme una salida de capitales, que aumentará la demanda de dólares. Entonces, nuestras exportaciones serían más costosas en pesos en países como Colombia.

 

Gracias a la dolarización no estaremos expuestos a la volatilidad cambiaria, pero habrá un menor margen de error para la política económica.