REVISTA VANGUARDIA
Corrupción: el ciudadano es el complemento
| Corrupción: el ciudadano es el complemento |
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| William Sánchez | |
| martes, 05 de febrero de 2008 | |
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El informe de Transparencia Inte rnacional muestra que el Estado y los ciudadanos están en deuda con la lucha contra ese flagelo. Una de las cosas que evidencia el informe es que los países con mayor índice de pobreza tienen más corrupción. A pesar de ser un informe de Transparencia Internacional el mecanismo no es transparente, pues no es ampliamente difundido y, en el caso del Ecuador, son 15 empresarios los que opinan sobre la corrupción, que no necesariamente conocen toda la realidad. Además cuando se habla de corrupción no todos los aspectos tienen que ver siempre con el empresario. El documento sería mucho más confiable si fuesen difundidos los puntos sobre los que se pregunta a las fuentes y si tuviéramos un universo más grande y diverso de encuestados. El informe del 2007 asegura que los ecuatorianos gastamos 533 millones de dólares al año en sobornos por servicios públicos. También dice que el universo de la muestra es mayor que en el año 2006. Así, son 179 países los que aparecen registrados y Ecuador está en el puesto 150. Esta cifra también es relativa pues en el 2006 estábamos en una mejor ubicación porque la muestra incluía a menos países. Todo esto hace que no haya un parámetro fidedigno en el Informe y, además, debemos enfatizar que se trata de un estudio sobre la percepción de corrupción. Que países como Colombia con un problema tan grande como el de la guerrilla, estén ubicados mejor que el Ecuador es extraño. O que Venezuela con 10 años de revolución bolivariana esté sólo un poco debajo de Ecuador, también es digno de analizarse. Pero, pese a ello, el Gobierno y los ciudadanos estamos en deuda con la lucha contra la corrupción. Éste no es un problema del Estado sino también del ciudadano común. Las posibles causas de este deterioro son la ausencia de control dentro de la educación y de los hogares. Tiene que ver con la educación, pero no solamente con la académica, porque cometemos el error de limitar todo a la instrucción y no a la formación del individuo. Generalmente decimos, la Policía, la Comisión de Tránsito son corruptas, pero olvidamos que el ciudadano es la contraparte y el complemento. Para combatir la corrupción deben intervenir actores sociales como la escuela. Evidentemente la participación de ese sector es compleja, si observamos que dentro del ámbito educativo también hay corrupción en el momento en que los maestros cobran para pasar de año a alguien o coaccionan a alumnas para subirles una nota; del mismo modo hay ciertas instituciones de educación privada que no tienen ninguna ética para manejarse internamente en cuanto a los costos y a su relación económico financiera y lo que declaran al Estado. Nos hallamos inmersos en un panorama en que por doquier estamos inyectándonos y viendo malos ejemplos. ¿Qué podemos esperar de las generaciones venideras? Este gobierno, que lleva un año en su ejercicio se ha preocupado por tener un poco más de cuidado en la lucha contra la corrupción, pues creó un organismo de investigación de estos casos, que trabaja paralelamente a la Comisión de Control Cívico de la Corrupción. Mientras más mecanismos de control existan, mejor. No es que ese organismo esté funcionando a la perfección, pero recordemos que, en primer lugar, se trata de un área que no es fácil, es un ensayo. También es evidente que el Gobierno es más crítico de sus propios funcionarios públicos. El Presidente de la República ha prescindido del servicio de los funcionarios que han incurrido en cualquier irregularidad. El caso de la telefónica Pacifictel es otro ejemplo. Veo una actitud positiva en este sentido. A mediano plazo y a largo plazo se debieran establecer otros mecanismos, porque cuando se habla de una persona corrupta se está hablando de una persona que no tiene valores, y cuando se habla de una persona que no tiene valores se está evidenciando un proceso de deterioro social. En la función pública debiéramos emular a la empresa privada donde se contrata una persona por currículo. Si la persona no rinde se va porque la empresa no puede ponerse en riesgo. Tenemos que aprender de la empresa privada. |








