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Revista Vanguardia   
martes, 05 de febrero de 2008

La baja transacción bursátil prende una alerta. Pero se barajan varias alternatives…

 

El mercado de valores en el Ecuador no despega. El último año tuvo una contracción del 29%. No es un secreto que son pocas las empresas que visitan las bolsas de Quito y Guayaquil; que, en general, prefieren financiar sus proyectos a través del sistema financiero, y que las personas naturales no consideran al mercado bursátil como una alternativa válida de inversión financiera.

Ante esto las bolsas de valores tienen dos alternativas: O se quedan como están y donde están, o impulsan mecanismos para su desarrollo.

Mónica Villagómez, presidenta de la Bolsa de Valores de Quito, traza el camino que debieran seguir las bolsas para mejorar su acción y no sucumbir. Tiene en carpeta varias propuestas. Algunas se plantearán para que resuelva la Asamblea Constituyente y otras se debatirán casa adentro.

El primer paso es transformarse en sociedades anónimas, lo cual requiere un cambio en la Ley de Mercado de Valores. Actualmente figuran como sociedades civiles sin fines de lucro Aquello permitiría abrir sus capitales y, con ello, la incorporación de otros inversionistas en sus paquetes accionarios.

Hoy, las únicas dueñas de las bolsas son las casas de valores. En la Bolsa de Guayaquil, esta posibilidad aún no ha sido considerada. Una estructura empresarial como la propuesta —dice Mónica Villagómez— permitirá mejorar la capacidad para reaccionar frente a las crisis, ampliar las líneas de negocios y acercarse a los mercados internacionales.

Un segundo elemento clave, pero polémico, es la integración entre las bolsas de Quito y Guayaquil. Se barajan varias alternativas, pero tendrán que pulirse internamente. La fusión, por ejemplo, no es bien acogida. Para la presidenta, eso significaría la pérdida de la identidad corporativa de ambas instituciones, que son emblemáticas en cada una de las ciudades.

Rodolfo Kronfle, presidente ejecutivo de la Bolsa de Guayaquil, piensa igual. "Las Bolsas de Quito y Guayaquil hemos hablado, y estamos de acuerdo, en lo inconveniente que sería fusionarlas en una sola". Argumenta que no tiene sentido crear un monopolio, cuando la tendencia es a combatirlos.

Para Villagómez, una opción sería la creación de un holding que agrupe a ambas Bolsas, que respete sus autonomías, y que dé todas las regulaciones y sistemas transaccionales. Pero este es el punto más verde. La presidenta es cauta: “Este es un tema importante, pero es algo que tiene que ser decidido por los dueños de las bolsas. Ellos tomarán la decisión sobre cualquier tipo de alianza o pueden, también, decidir dejar las cosas como están”.

Un tercer punto, que promueve la Federación Iberoamericana de Bolsas, es buscar alianzas con otras bolsas de la región, respetando el principio de reconocimeinto mutuo de jurisdicción. En e ste punto, ambas bolsas sintonizan perfectamente.

En marzo del 2007 la Bolsa de Quito ya pidió a la Superintendencia de Bancos que inicie el trámite para integrarla con la bolsa de Panamá. Pero hasta la fecha no ha existido una acción en concreto, por parte del ente regulador. Este es un mecanismo fundamental para ampliar el mercado de capitales sin que se pierda liquidez en el sistema.

Con ello, si una empresa inscrita en el país emite obligaciones, éstas pueden ser negociadas en el otro país, a través de corresponsalías. Pero la transacción final sería realizada en el Ecuador. En suma, el mercado de potenciales compradores de papeles se ampliaría.