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Moncayo busca una tercera vía PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 05 de febrero de 2008
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Moncayo busca una tercera vía
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No está cerca del Presidente ni de la derecha. El Alcalde de Quito cuestiona el griterío, la guerra entre Correa y Nebot, la ausencia de debate político... Y afirma que si la Constitución luciera nefasta, haría campaña por el no. Quiere reflotar la socialdemocracia sin la ID, a la cual entierra sin reparo alguno.

 

Hace un par de números dijimos que la política se ha ido de Quito. Hay gente que le endosa a usted ese vacío por no estar presente en los temas nacionales. ¿Cómo explica su silencio?
No he estado un minuto en silencio. Cuando se trató la Ley de Equidad Tributaria fue el argumento de Quito el que obró para que se hagan reformas importantes a ese proyecto de ley.

Cuando se está tratando el de la Ley de Tránsito, han sido los argumentos de Quito, ha sido mi carta al Presidente de la Asamblea, la que ha permitido que una serie de elementos negativos que estaban en el proyecto, sean corregidos y que, con uno nuevo, esta Ley vaya a salir mucho mejor.

Hay que ser sumamente claro y no llevarnos a engaño: yo soy un socialdemócrata. No soy el representante de la derecha ecuatoriana.

¿Eso lo dice pensando en Nebot?

Pensando en que no puedo ser el contradictor y el líder de la oposición de este gobierno. De manera que Quito está y va a estar presente en los grandes temas de la patria.

Cuando dice que es socialdemócrata, eso da entender que está muy cercano a este gobierno. ¿Así se debe entender?
La indefinición de la propuesta del gobierno no nos deja expresar cercanía o distancia. Pero es evidente que la posición del Alcalde de Quito, expresada en sus planes de gobierno notarizados, es una posición socialdemócrata, una posición de centroizquierda que no puede, de ninguna manera, reflejar la oposición a un régimen que se alínea en una posición de izquierda. Entonces, no me siento contradictor.

Usted habla de la indefinición. Pero hay gentes, y no solamente de la derecha, que han encontrado rasgos de prepotencia y hasta de dictadura en este gobierno. ¿Esos temas no son decisivos para participar en ese debate?
Una cosa es estar ausente de esta olla de grillos en la cual hemos convertido al país; una cosa es no querer estar en el manicomio y otra cosa es estar ausente de los grandes temas nacionales.

Eso suena a que, para usted, no hay cambio fundamental en el ejercicio de poder por parte del presidente Correa.
Bueno, yo he reclamado y he criticado la forma de gobernar, que puede poner en riesgo incluso al proyecto político.

Usted me ha escuchado decir que el Ecuador no saca nada de esta disputa personal entre Correa y Nebot. Usted me ha escuchado decir reiteradamente, que no es la prepotencia del número la que debe imponerse en una democracia sino la humildad de la reflexión, de la razón y de los argumentos. No se trata de quién es más alto, más chiquito, más bravo o quién funge de matón de barrio, porque hay un país por detrás y un futuro por delante.

Para usted no hay, como Correa y Nebot han dicho, un debate de fondo, una pugna entre dos visiones de país.
Pudiera haber dos visiones, tres visiones, eso es la democracia. Lo que no puede haber es dos visiones que se nieguen mutuamente. La democracia es verse en el adversario, no negarle al adversario la posibilidad de existir. Esa actitud no se compadece con una verdadera democracia. Esa es una expresión antidemocrática de negación de la posibilidad de diversidad.

El Presidente, llevando el agua a su molino, dice representar una mayoría que ganó con un programa que ahora está aplicando.
Pero lo mismo decían los socialcristianos y demócratapopulares cuando yo era diputado y combatía la creación de la Agencia de Garantía de Depósitos y de todas estas medidas que resultaron nefastas. Decían: somos la mayoría, levantaban la mano e imponían esas medidas que terminaron siendo desastrosas para la economía del país.

¿Entonces no ha cambiado nada?

Claro. No es la fuerza del número. La democracia no es simplemente la mitad más uno como decían en sus discursos socialcristianos y demócratapopulares.

Hoy cambia, en este péndulo incesante de la historia, la tendencia en el país. Votamos mayoritariamente y eso no les da patente de corso para hacer lo que les dé la regalada gana. Queríamos el cambio para que se acabe la temporada de la regalada gana, para eso votamos los ecuatorianos. No para que la regalada gana pase de un dueño a otro dueño del país.

¿Su crítica concierne temas de fondo?
No digo que nada ha cambiado en el fondo, yo veo cambios sustanciales que apoyo. Lo que percibo es que en las formas no cambiamos. Todavía falta madurez democrática en este país para aceptar el ejercicio del poder como una función de estadista y no como una posición que coloca, al que gana las elecciones, por encima de la sociedad y lo convierte en una especie de Luis XIV.

No digo de este Presidente...

Aunque es de este Presidente de quien estamos hablando...
De la conducta política de este país.