REVISTA VANGUARDIA
Acuerdo País se expone a una demanda por estafa
| Acuerdo País se expone a una demanda por estafa |
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| José Hernández | |
| martes, 12 de febrero de 2008 | |
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En vez de un cerco mediático, hay errores conceptuales en la forma cómo el régimen concibe el nexo de la Asamblea con la sociedad. César Rodríguez, presidente de la mesa de Legislación, se inventó la semana pasada una nueva ficción: el cerco mediático. Se lo dijo a Carlos Vera y lo repitió en El Comercio. Y César Rodríguez habla de que deben hallar “mecanismos de comunicación alternativos”. Ojalá los encuentre. Porque en vez de cerco mediático, lo que ha habido en Acuerdo País son traspiés garrafales en la forma de concebir el nexo político entre la Asamblea y la sociedad. Pruebas hay por montones. Uno: la legión gubernamental en la Asamblea quiso llegar al cambio por la vía legal. En suma, convertir la Asamblea en fábrica de leyes. Augusto Barrera reconoció esa equivocación conceptual en Vanguardia. Error monumental del cual no se levanta la Constituyente que quedó perfilada como la sustituta del Congreso. Y cuando eso se notó en los sondeos, Acuerdo País pensó en una floritura en vez de un mea culpa: dijo que los medios de comunicación habían privilegiado las bagatelas de la Asamblea a los hechos de fondo. ¿Acaso no fue Acuerdo País el que puso a competir una ley, concreta y coyuntural, debatida en el pleno, una ley como la tributaria, con un conjunto de deseos echados a rodar en las demás comisiones? ¿Deseos? No, dirá Alberto Acosta, preocupado por debatir el marco filosófico en el cual se insertará la Constitución. Pero sólo al bloque gubernamental se le podía ocurrir que la opinión se extasiaría más ante debates, esenciales pero etéreos, que ante los proyectos de ley que acumula la mesa de Legislación. Sólo los oficialistas, sitiados por sus fantasmas, podían pensar que la opinión se interesaría más por los marcos conceptuales que por el desfile de grupos de presión que, por obra y gracia de ellos, siguen siendo los únicos representantes de la sociedad. ¿Es así como piensan liberar al Estado de los grupos que lo han secuestrado? El error es, entonces, político y no mediático. Y el hecho de que los medios no hayan ventilado más debates de fondo se debe más a la instrumentalización que ha hecho el gobierno de la Asamblea que al ficticio cerco mediático evocado por César Rodríguez. En el fondo, el poder hegemónico que está en Carondelet y en Montecristi no aprecia el retrato que se ha tallado y que le devuelven los medios. Porque ¿qué es lo que quiere? ¿Sobredosis de leyes? Eso cubren los medios. ¿Otros debates? ¿Cuáles? Porque cada día el presidente Correa agita algún avispero que cortocircuita la agenda de la Asamblea, mientras el gobierno aumenta la lista de leyes que quiere votar y no repudia incrementar la carga. César Rodríguez aceptó, por ejemplo la semana pasada, la idea de que la Asamblea conozca (y dirima, se entiende) el atraco bancario. Y dijo que va a pedir los documentos respectivos. Oyéndolo cualquiera imagina a los asambleístas devorando en días lo que comisionados y organismos de control no han dilucidado en años. ¿Qué harán esos asambleístas? ¿Creer a ojo cerrado en esos documentos? ¿Impartir Justicia según la conveniencia política? O Rodríguez no supo lo que dijo. O, por el contrario, lo sabe muy bien y, en ese caso, habría que concluir dos cosas: para Acuerdo País el modelo político, la Constitución y la obra de gobierno son lo mismo. Y eso es grave. Dos: a pesar del corto tiempo que tienen para redactar la Constitución, ni hay preocupación ni hay propuesta de debates con la sociedad. Hay, en cambio, promesas como la de arreglar las cuentas con los banqueros involucrados en el atraco de hace cerca de una década. Es decir, hay campaña electoral en el ambiente. Por eso cuando se pregunta por lo esencial, se dice que no aparece por culpa del cerco mediático... En realidad, este régimen resultó adicto a las campañas y no —en absoluto— a los debates. |









