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Los dilemas de un falso debate PDF Imprimir E-Mail
Revista Vanguardia   
martes, 12 de febrero de 2008
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Los dilemas de un falso debate
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RAFAEL CORREA
Nada indica que evitará el choque de trenes...
El régimen, experto en protectores tipo teflón, no se da por aludido sobre la marcha y el mandato organizados por Jaime Nebot. De hecho, el Presidente ha topado aliados entre los municipios y, tras su rectificación, entre los consejos provinciales, que saben que sólo Pichincha, Guayas y Azuay son autosustentables económicamente. “En este caso sí le es difícil a Jaime Nebot —dice Fernando Carrión— entrar a competir con un discurso que se ha consolidado, el discurso nacional del Presidente”.

Carrión advierte que, en este tema, Nebot pudiera estar quedándose solo. Para Ricardo Patiño, con quien charló Vanguardia, las cartas están echadas.

¿La marcha? “Fue legitimada sobre la base de muchas mentiras”. ¿El mandato? “Si el Alcalde quiere presentar una propuesta a la Asamblea, tiene derecho a hacerlo”. ¿Una posible consulta? “Que la haga. El Gobierno se siente cómodo en el campo electoral”. ¿Guayaquil? “De la obra de relumbrón que se ocupen otros.

Nosotros nos preocupamos mucho de la gente”. Y el Ministro enumera iniciativas del gobierno en obras y salud y los “200 millones al año que dan al municipio para vialidad, alcantarillado y obras sociales”. En claro, las cosas están bien planteadas y “el discurso del Alcalde es absolutamente populista y no tiene contenido”. Por ello no quiere presentar propuestas sino mandar y eludir el debate.

Pero debate no hay. Las partes han entrado en este tema con una visión absolutista y excluyente. Además, la discusión sobre la regionalización nació muerta. Primero porque la Senplades la presentó como un cambio que sólo concernía la organización del Ejecutivo.

Y luego porque Alberto Acosta y Fernando Cordero la sepultaron antes de que llegara a la Asamblea. ¿Total? No se sabe si la tesis de la Senplades (siete regiones y Quito y Guayaquil convertidos en distritos especiales) será adoptada en Montecristi. También se desconoce si el mandato de Guayaquil resultará absolutamente incongruente con el diseño de distrito especial que, hasta ahora, tiene previsto el régimen.

¿Es ineludible ese choque de trenes? Fernando Carrión no lo cree. Él propone una salida que pasa, en parte, por replantear el estatus de Quito y Guayaquil, (ver recuadro), y por entregar una mayor potestad jurídica para fijar impuestos.

Por lo pronto, Joffre Campaña, asesor externo de Nebot, enumeró, para esta revista, los puntos que contendrá el mandato de la ciudad que será enviado a la Asamblea (ver recuadro).

Él ya no habla de una constitución guayaquileña pero introduce un elemento nuevo al desconocer la legitimidad de la Asamblea. Y agrega que si en Montecristi no se tiene en cuenta el mandato de Guayaquil, habrá “un enfrentamiento entre democracia directa y democracia participativa”. Enfrentamiento aquí, desconocimiento allá: el Alcalde Jaime Nebot y el Presidente Rafael Correa se dan la mano. Hacen parte del problema y para su desgracia —electoral sobre todo— la solución pasa por los dos.